Animales en peligro: el día que inventamos el proteccionismo

[Mascotas. Cariño. Personas. Gatos. Perros. Proteccionismo. Acumuladores. Sindrome de Noe]

por Abril Fernandez

Dice un refrán conocido “cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro”. Vale para usarse con cualquier otra mascota que tengamos: más quiero a mi gata, más quiero a mi boa constrictor, más quiero a mi petiso. La pérdida progresiva de la fe en la humanidad parece ir de la mano con el aumento del cariño hacia los animales de cualquier especie.

Pienso que siempre hay alguna crisis personal jodida que dispara este tipo de reacciones. O alguna acumulación de momentos difíciles. Es como si nuestro corazón (herido) se negara a dejar de amar, como si buscásemos nuevos destinatarios para nuestros cuidados, como si no supiéramos qué hacer con esas ganas de abrazar. Como si hiciéramos un último intento por no caer en el cinismo total.

¿Pueden los animales ponernos a salvo del desamor? ¿Pueden volvernos seres más compasivos de lo que éramos? ¿Pueden mejorar nuestra calidad de vida incluso más de lo que nosotros se la mejoramos a ellos?

Lo que tú sientes se llama obsesión

Para ser honesta, la idea de que el amor a los animales muchas veces se vuelve enfermizo fue lo que me puso a pensar. Tipeé “acumuladores de animales” y me apareció el Síndrome de Noé, que es el nombre oficial que se le da al trastorno por el que algunes adoptan cualquier animalito que ven, olvidándose de alimentarlos o juntar sus heces. El tema se asocia al cuadro psicológico del acumulador de objetos. Pero para desgracia de mi morbo no encontré casos interesantes o informaciones novedosas. Nadie decía que estaba mal rescatar animalitos, sino que era un error juntarlos como cosas.

Para ser más honesta todavía, intenté búsquedas como “psicología rescatar animales”. Quería que alguien me dijera que los animales no pueden llenar vacíos emocionales, que pensar todo el día en rescatar bichitos no es sano, que hay que preocuparse por quienes se preocupan más por los animales que por las personas.

No sólo no encontré nada de eso, sino que aprendí el nombre del método por el que Holanda es el primer país libre de perros callejeros [1], me enteré de que Irlanda fue pionera en leyes proteccionistas que datan del siglo XVII [2], supe que Estados Unidos es el país con más gatos adoptados [3].

No es tan fácil hacer que los datos digan lo que quiero.      

Dr. Doolittle es real

En toda relación humana con las mascotas hay algo que no se dice: mente superior domina mente inferior. Sabemos lo que es conveniente. No les preguntamos si les pinta vivir en un monoambiente, lo decidimos creyendo que pensamos mejor que ellos. Decimos que amamos porque hicimos la elección racional de ponerles a salvo de todo peligro. Siempre me pareció una actitud un poco soberbia, ¿qué tal si les estamos causando depresión o nos odian secretamente y ni nos enteramos?

A mí no me queda otra más que inventar diálogos con los animales, pero existen quienes afirman poder comunicarse con ellos. Obviamente no a través de un lenguaje (lo cual sería sumamente ridículo) sino usando la telepatía [4]. A través de la conexión mental con los bichitos se han logrado descifrar misterios en la conducta animal o hasta encontrar perros perdidos. Los comunicadores de animales incluso poseen su escuela y su reglamento ético al que obedecen para mantener el prestigio de la profesión. Lamentablemente muchos veterinarios concluyen que no son verdaderos telépatas, sino estudiosos aplicados del comportamiento animal y humano, personas con grandes dotes de observación que muchas veces dan sugerencias acertadas.

Para mí la cosa es sencilla: como saben que les damos comida, bebida y refugio, los animales nos toleran por conveniencia. Puede que piensen que somos medio imbéciles, pero se lo bancan. De ahí lo de “domesticados”; somos su vía de escape del mundo salvaje, se resignaron a que es más fácil seguirnos la corriente. Si dejásemos de proveer estas cosas estoy casi segura de que su comportamiento sería otro.    

El karma es tu perre

Los avances de los últimos años llegaron también a replantear el rol del cuidado animal. Ya no se trata de que estén al servicio de nosotres, simplemente. Cada vez son más las historias que involucran a los animales cuidándonos o evitándonos la desgracia. Del chiste del San Bernardo en las caricaturas viejas, que te rescataba si te perdías en las montañas nevadas y hasta te servía un cóctel, se derivaron miles de ideas.

Las habilidades perceptivas de los canes, por ejemplo, hoy pueden conocerse mejor y ponerse al servicio de la salud humana. Perros que huelen enfermedades o que predicen convulsiones son sólo un par de ejemplos. La equinoterapia también creció como disciplina que trae enormes avances en el campo terapéutico. Los animales de apego, a pesar de sonar a invento hippie, son de gran ayuda para el crecimiento y desarrollo feliz de miles de niñes con diagnósticos del espectro autista.

En Japón, por ejemplo, alguna vez se incorporaron felinos para controlar plagas de roedores. En islas como Tashirojima o Aoshima, antes dedicadas a la producción pesquera o de seda, fue necesario traer gatos para proteger la producción. Pero un día estas fábricas cerraron, dejando a las islas casi despobladas. Los pocos habitantes que aún viven ahí siguieron alimentando a los gatos, ayudados también por la creencia de que estos animales traen buena suerte y tienen habilidades para predecir el comportamiento de las mareas. Hoy vuelven a ser focos económicos activos, pero bajo el rubro turístico [5]. Casos como este me dejan pensando cuál especie ayudó a cuál. 

Quizás todavía no llego al nivel vegano o a organizar campañas contra el uso de bichitos en laboratorios. Pero más que encontrar el lado fanático de los rescatistas, encontré razones para tenerles un poco más de respeto.

El verdadero problema con todo este amor por los animales es que , después de todo, siempre fue mío.

(1) Se llama REVIR: Recoger, Esterilizar, Vacunar, Identificar y Regresar. https://www.prensalibre.com/leer-para-creer/los-cuatro-ejes-que-conviertieron-a-holanda-en-el-primer-pais-sin-perros-callejeros/

(2) Un poco de historia de legislación animalista: https://www.diarioinformacion.com/mundo-animal/2018/10/13/origen-leyes-proteccion-animal/2073570.html

(3) Ranking gatuno: https://www.europapress.es/desconecta/curiosity/noticia-son-paises-mas-obsesionados-gatos-20160324092611.html

(4) Aquí, la web de una especialista en español: https://www.tierkommunikation-mallorca.com/es/que-es-la-comunicacion-animal/

(5) La historia completa de las islas de gatos: https://www.elmundo.es/viajes/asia/2018/09/27/5bab66c8e2704ec1568b46ed.html

Comentarios

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>