Atlanta, This is America y Get Out: ser negro en los Estados Unidos según Donald Glover

[Donald Glover. Rap. Atlanta. Drake. Michael Jackson. Justin Bieber. Get Out. Serie. Negro. Estados Unidos]

por Enrique Jozami (@EnriqueJozami )

This is Atlanta

Donald Glover, los trasfondos del rap, la música como llave a la fama, el éxito como el puente a la frivolidad. Una especie de Michael Jackson en decadencia, un auto invisible, un cocodrilo en una casa de familia, Drake y su fiesta interminable, un Justin Bieber negro, el bullying en la infancia. Get Out, mucho racismo, la violencia implícita sobre los afroamericanos (y la explícita), la amistad, la familia, las drogas, los códigos de barrio, el dinero, mucho dinero, los grupos de pertenencia.

Podría pasar horas tratando de enumerar todo lo que encierra Atlanta. Una serie que retrata los suburbios de la ciudad de Coca Cola, CNN, UPS, Panasonic, Yamaha y tantas otras corporaciones mundiales. El retrato de una realidad cargada de violencia y racismo teñida con altas cuotas de humor y elegancia visual.

Difícil catalogar una serie en donde sus personajes la mayoría del tiempo se la pasan fumando y jugando videojuegos. Su mayor preocupación: hacer con dinero un poco más de dinero y salir airosos de toda la violencia que los rodea. Al mismo tiempo en que “Earn”, “Paper Boi” y “Darius” debaten su futuro en la industria del rap profundizan un tema tan candente en la sociedad norteamericana como el racismo (y tan trillado en la industria del cine y la TV). Su mayor virtud, reírse de ello.

La regla fundamental de esta serie es que no las tiene. Un capítulo puede pasar de un debate sobre cómo gastar un billete de 100 dólares a una película de terror con el asesino serial más temible jamás inventado: una especie de Michael Jackson en decadencia (2×6: Teddy Perkins) o cómo una tarde de spa puede terminar en una sórdida persecución en un bosque tenebroso (2×8: Woods). Así sin preámbulos funciona la lógica de Atlanta compactada en los 26 minutos promedio que dura cada emisión.

Mi camiseta de Boca (trucha)

Eran los 90, estaba en la primaria, en el legendario José María Bedoya de barrio San Vicente. A mis 8 años tenía una pasión que cambió con el tiempo. Era hincha de Boca. Mi mamá me había regalado la típica camiseta azul y oro, con un logo Adidas medio extraño y con una particularidad: el sponsor que aparecía tallado en mi chomba era “Vinos Maravilla”. Un día la usé en educación física y fue furor. Todo el mundo se rió de mi remera, hasta mi profe de gimnasia. No me quedó otra que ponerme encima el buzo de la escuela.

Salvando la enorme distancia, en “FUBU” (2×10), un niño pasa una situación más que incómoda con sus compañeros de escuela. Lleva una remera de oferta a su colegio, sospechosamente trucha. Poco a poco se volverá una bola de nieve que llevará a una jornada de burlas, sometimientos de los típicos abusones de turno y un final trágico. Una situación común dispara un acto de violencia. Eso es Atlanta: historias mínimas llevadas a su máxima expresión. Un chiste que pasa a ser bullyng que desencadena una tragedia y que tiene la virtud de engranar una historia sólida e independiente (de la trama central) en menos de 30 minutos.

“Robbin Season” (Temporada de robos)

Así se presenta esta segunda temporada. Si bien en una primera lectura hace referencia a los robos que suceden en Atlanta en épocas festivas, otra lectura nos hace pensar que ese robo dicta más bien de una pérdida o de varias.

Una pérdida a nivel personal. El problema mayor no es el robo de dinero, de un televisor, de un teléfono celular. Ellos están expuestos todo el tiempo a situaciones límites, inseguras. Pero su mayor abatimiento es cuando pierden la dignidad o la inocencia ante situaciones de gran violencia no física. Ser rechazados en un restaurante por el simple hecho de ser negros, ser excluído porque tu dinero no tiene el mismo valor que el de una persona “blanca”. Perder la sensibilidad ante actos injustos de la vida cotidiana. Ya todo da lo mismo. Nada más sincero y cruel que la simpleza de lo cotidiano.

Perder la fe en un mismo, ante tanto sometimiento de una sociedad cruel. Desde la infancia a la adultez. Una realidad que traspasa los límites de Atlanta y llega a cualquier ciudad/barrio del mundo. Tal como lo hacen en cada episodio, lo mejor será refugiarse ante los pares.

Los secundarios

Este serie catalogada como comedia (en un principio) ya en su segunda temporada deja de serlo. Los personajes secundarios toman independencia en el relato, desandando sus propios caminos. La historia cuenta con un personaje principal (Glover como “Earn”), y una troupe de personajes secundarios. Estos no sólo interactúan con el protagonista sino que también proyectan sus propias dimensiones en la historia. Ahí radica otra de sus virtudes.

Éstos mueven al protagonista, le dan vida, lo llenan de conflictos y lo convierten en el personaje complejo que es. Un padre separado, con muchas responsabilidades y deudas, con un primo “semi-famoso” al que representa. Muy inteligente pero no tan sabio en sus decisiones. Tanto que roza con la ilegalidad en cada capítulo.  Atlanta desarrolla la trama desde el punto de vista de los personajes secundarios. “Paper Boi”, como un rapero en ascenso, primo de “Earn” (Donald Glover) que no logra despegarse de su mundillo barrial y malas costumbres. Por otro lado, “Darius” un buscavidas, sabio y fiel a su círculo íntimo. Tal vez, de ellos nacen los dos mejores capítulos de la temporada: “Woods” y “Teddy Perkins”.

Get Out

“Teddy Perkins” es una película de terror compactada en 37 minutos. Con dos personajes, una vieja casa, un piano y mucho misterio. Se crea una atmósfera tan espesa como la de Get Out (Jordan Peele – 2017). En pos de hacer la transacción de un viejo piano, “Darius” conoce al hermano de un viejo panista (físicamente nos recuerda al “blanco” Michael Jackson). Desde el minuto uno sabemos que hay un peligro latente, que poco a poco se acrecienta hasta llegar a un pasaje sin escape.

El guiño con Get Out es muy grande a lo largo de la serie. Tanto Jordan Peele (director de esa película) como Hiro Murai (director de Atlanta) ponen énfasis en desenmascarar aquellas situaciones y conversaciones cotidianas que parecen ser inocentes y están cargadas de una brutal cuota racista.

Hay una congruencia en el mensaje de estos jóvenes actores, directores, guionistas y músicos afroamericanos.  Tal es así que este mismo director ganador en los últimos Oscar a mejor guión, aparece en uno de los cameos del coro gospel en el video del mismo Childish Gambino o Donald Glover (“This is America”). De más está decir que el final de ese video es “Get Out” en su máxima expresión.

Más que analizado ha sido el video de Gambino. Su fuerte crítica a la violencia, racismo y uso de armas de fuego en EEUU logra trasladarlo a su serie. This is America es AtlantaAtlanta es Get Out. Hablan de lo mismo: la historia de ser negro en EEUU, no en la década del 60, o 70 sino en el 2018.

 

Comentarios

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>