Cómo elegir tu propio challenge

[Challenge. Ice Bucket Challenge. Corey Gfiffin. ELA. Harlemshake. Dele Alli. Conformidad social. Solomon Ash. Fama]

por Gabriel Salgado (@gabiisalgado )

De la mano de la masificación de las redes sociales vino incluida la posibilidad de viralizar cosas a niveles y rapidez increíbles. De esta manera, “desafíos” o “challenges” se empezaron a extender por todo el mundo partiendo de una premisa muy básica: la necesidad de pertenecer que tienen los seres humanos.

Allá por 2014, Corey Griffin dio el puntapié inicial al #IceBucketChallenge, desafío que buscaba concientizar sobre sobre la enfermedad ELA (esclerosis lateral amiotrofia). El reto consistía en cumplir el desafío recibido por alguien más y tirarse un balde de agua con hielo sobre la cabeza emulando la sensación que tienen los portadores de dicha enfermedad y desafiar a tres personas a realizarlo. Esto se viralizó a niveles insospechados: muchísimos famosos, algunos de manera muy creativa, grabaron sus videos en distintas redes sociales recibiendo el baldazo de agua fría, desde políticos y deportistas hasta actores, todos formaron parte del desafío. Obviamente el resto de los mortales también quiso ser parte de los videos llegando a perder el foco principal de la campaña que era la donación y concientización sobre la enfermedad.

El desafío supero el mil millones de reproducciones en la plataforma de videos y las noticias de personas heridas al realizarlo empezaron a aparecer (algo bastante normal en el resto de los challenges que vamos a nombrar). También empezó la guerra de argumentaciones “yo lo hago porque quiero ayudar”, “la gente ya perdió el foco y lo hace porque si”, “vos no sos cool haciéndolo, vos sos careta”, etc.

Quizás este sea el primer registro de un challenge tan viral que empezó una seguidilla de movidas parecidas, cada vez menos solidarios y cada vez más en busca de la masividad y de la pertenencia. Algunos de ellos:

  • Harlem Shake: personas haciendo tareas cotidianas y en determinado momento la música cambiaba y todos bailaban disfrazados.
  • #ManiquiChallenge: gente quieta como si fueran maniquís.
  • #KikiChallenge: bajarse del auto y bailar con el auto en movimiento escuchando una canción del rapero Drake. Con su versión cordobesa
  • #BottleFlipChallenge: hacer girar una botella y que caiga parada.
  • #DesafioBaila: (autóctono) bailar una coreografía de mierda.

I wanna be adored

Lo que se pensó con fines solidarios o de concientización, gracias a la globalización y estupidez humana, se transformó en desafíos para pertenecer. La gente dejó de hacerlos por solidaridad y todo se transformó en cumplir un reto y buscar 15 segundos de fama viralizando en alguna red social su video.

La psicología social define dos tipos de grupos: los grupos de pertenencia, aquel del que formamos parte por motivos de parentesco, familia, amistad, actividad, etc. Y los grupos de referencia, de los cuales el individuo no forma parte pero sirven de modelo conductual.

Nacemos configurados para que la opinión de los demás nos importe y para que su influencia nos alcance, entonces de manera inconsciente o consciente, buscamos la aprobación de nuestros grupos realizando acciones que tomamos de los grupos de referencia. Seguir las modas de los challenges obedece al Principio de conformidad social estudiado por Solomon Asch luego de varios experimentos. Este principio consiste en que las personas realizan cambios en una creencia o en la conducta para encajar en determinados grupos sociales. ¿Por qué lo hacen? Porque lo hacen los demás, tan simple como eso.

Dentro de esta conformidad social, nuestros challengers buscan una complacencia en la que aceptan la conducta en el plano de lo público, separándolo de lo privado. Nadie va a estar por la vida tirándose baldes de agua o poniendo los dedos en la frente. Desde la conformidad asimilamos e imitamos ciertas conductas por más estúpidas que nos parezcan.

Uno de los principales motivos de la viralizacion de estos retos, acelerado por el nominar a algún conocido, es cuando alguien cercano a nosotros también decide seguir la tendencia. La influencia que ejercemos sobre los demás en pequeños grupos de referencia se multiplica exponencialmente hasta llegar a que tu abuela este haciendo el maniquí challenge.

Basándose en principios bastante básicos de psicología social y de marketing publicitario es como quizás dentro de un par de meses tengamos otro challenge que alguna marca de ropa logre capitalizar o que a Fede Bal se le ocurra realizar. En tiempo de influencers muchos desafíos quedan en intentos fallidos, pero algo tan simple como tirar una cascara de banana al piso y pisarla adrede termina siendo viral.

Solo es cuestión de que sepas cómo elegir tu propio challenge.

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