De viajes en el tiempo y paradojas

por Federico Frittelli (@fedefrittelli)

La velocidad de la luz es el borde del universo. No, perdón, la metáfora es incorrecta. Es la pared final del Universo, es el Muro. “Borde” indicaría que yo puedo pararme y mirar hacia afuera aunque no pueda seguir camino, pero eso no es posible. Nada puede viajar a más de trescientos mil kilómetros por segundo. Incluso el Universo tiene mecanismos para que uno no pueda ni acercarse. Qué tipo mezquino. De todas formas, esa imposibilidad abre muchos espectros de posibilidades. Y uno de ellos (irónicamente, ya que limita la facultad de viajar rápido a través del espacio) es el viaje en el tiempo. Ya llegaremos a ese punto.

Imposibilidades

Bien, empecemos con los viajes hacia el pasado. Una de las formas de viaje en el tiempo que más ha trascendido a la cultura popular es el “agujero de gusano” o atajo en el espacio-tiempo desde una región espacial en una región temporal a otra diferente. El agujero de gusano tiene un extremo en nuestro espacio-tiempo y el otro extremo en espacio-tiempo distinto, de manera que si entro por mi extremo salgo por el otro lado en un tiempo y un espacio diferentes. La película Donnie Darko se basa en la existencia de un agujero de gusano que conecta el final con el principio de la trama provocando una estructura narrativa cíclica o circular (sin principio ni final evidentes al hacer que el final sea la causa del principio) que tanto tienta a escritores y cineastas de todo el mundo. De esta forma, el agujero de gusano permitiría el viaje en el tiempo tanto al futuro como al pasado. Pero bien: tenemos el problema de las paradojas.

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La más famosa para explicar este punto es la Paradoja del Abuelo, tomada del libro El viajero imprudente de Barjavel. Un viajante retrocede hasta antes del momento en el tiempo en que su abuelo conoce su abuela y decide matar a su propio abuelo; entonces, su padre no es concebido y él tampoco, de modo que nadie viaja en el tiempo a matar al abuelo, por lo que éste sigue vivo, conoce a la abuela y concibe al padre y éste al viajero que retrocede para matar a su abuelo, y así infinitamente. Stephen Hawking, en el documental El Universo de Stephen Hawking: Viajes en el tiempo, plantea la Paradoja del Científico Loco: un científico crea un agujero de gusano un minuto al pasado en su propio laboratorio y se dispara a sí mismo a través de ese agujero, teniendo en cuenta que el del pasado recién está armando la pistola. Por lo tanto, si nunca terminó de armarla, ¿quién le disparó a través del agujero? La serie es infinita, lo que lleva al propio Hawking (apoyándose en el feedback de radiación que tendría un agujero de gusano) a afirmar que no es posible el viaje al pasado. Llanto y desolación.

Un cuento de Asimov

Si se quiere entender cómo se veía Norteamérica a sí misma en el futuro es ineludible la lectura de tres nombres: Bradbury, melancólico y pesimista; Clarke, exuberante y fantástico; Asimov, lúdico y hasta pedagógico. De éste último me interesa un texto: el cuento “El pasado ha muerto”, prácticamente desconocido. En “El pasado ha muerto” se plantea la construcción de una máquina del tiempo sólo contemplativa hacia el pasado, de modo que se puede ver, pero no intervenir, cualquier punto del pasado en los últimos ciento veinticinco años en cualquier espacio. Terriblemente, los personajes se dan cuenta de que una máquina así sirve para mirar lo que sucedió hace una millonésima de segundo en cualquier lado. Casi el presente. Por lo tanto, han construido y hecho público un dispositivo que liquida para siempre la privacidad puesto que cualquiera puede ver lo que cualquiera estaba haciendo hace menos de un segundo. Curioso que no se hayan necesitado ni máquinas ni dispositivos para que a la larga nosotros mismos hayamos renunciado a esa privacidad.

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Aplicaciones paradojales

Veamos ciertas películas donde el viaje en el tiempo se aplica con muchísimos errores y paradojas, en algunos casos, hasta innecesariamente:

Harry Potter y el prisionero de Azkaban. A J.K. le quedó grande el desafío de unir ciencia ficción y magia con la invención del Giratiempo utilizado por Hermione para asistir a todas sus clases, y por Harry y la misma Hermione para salvar el día. Un instrumento así hubiera servido a todos los fines en todas las películas y no sólo en ese caso particular, dejando un vacío argumental innecesario, auto-infligido y que generó muchísimas fan theories e ironías en Internet (como la posibilidad graciosa de volver en el tiempo a matar a un joven Tom Riddle antes de que sea Voldemort).

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-La película La máquina del tiempo, de 2002, basada ligeramente en el libro de Wells, propone una especie de plan divino donde sucede lo mismo en todas las realidades alternativas no importa cuánto cambien los hechos en el pasado con cada viaje. En resumidas cuentas: el protagonista no puede salvar a su amada cambie lo que cambie en el pasado, ella siempre termina muriendo de una manera u otra. Una manera elegante de rodear la paradoja pero fácilmente refutable.

Volver al futuro. Odio bardear esta película porque es evidente que su objetivo no era ser un panfleto de divulgación científica y porque me encanta. Pero bueno, está colmada de paradojas y errores necesarios para el desarrollo de la trama. La más grande, creo, está en la segunda película cuando un viejo Biff vuelve en el tiempo a darse a sí mismo de joven el libro con los resultados deportivos del siglo XX. Biff roba el auto en el 2015, vuelve a 1955 y se da el libro. Al volver a 2015, el Universo ya debería haber cambiado a la realidad paralela en la que él es millonario y prácticamente dueño de Hill Valley. Pero no es así, deja el auto exactamente en las mismas condiciones en la que lo tomó y el cambio recién se nota cuando Marty y el Doc vuelven a 1985. Lo más grave es que el propio padre de Marty, George McFly, está vivo en 2015 y muerto en 1985. Cosas que pasan cuando el argumento incluye viajes en el tiempo, qué le vamos a hacer.

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Posibilidades

Es posible viajar en el tiempo. Es más, es posible viajar en el tiempo y las máquinas del tiempo ya existen, pero sólo al futuro. Las masas enormes de materia son máquinas del tiempo naturales que ralentizan el tiempo en sus cercanías. El tiempo pasa ligeramente más lento en la Tierra que en los satélites GPS que la orbitan. Cuando uno se acerca a objetos de grandes masas, el tiempo para uno sigue siendo el mismo pero si vemos hacia afuera nos parecerá que todo se mueve más rápido. Esto es porque esos objetos curvan el espacio-tiempo, como por ejemplo los agujeros negros. El agujero negro es un objeto de masa y densidad tales que la luz no puede escapar a la fuerza gravitatoria que ellos ejercen (de ahí que sea “negro”). Si uno se acerca lo suficiente a un agujero negro sin ser succionado, experimentará un viaje en el tiempo: lo que para el viajante son cinco años, afuera serán diez (si tomamos el agujero negro enorme en el centro de nuestra galaxia). Pero es difícil y peligroso acercarse a un agujero negro. ¿Hay otra forma?

Sí, acercarnos al Muro. A la velocidad de la luz. El Universo tiene un mecanismo genial para que jamás traspasemos esos trescientos mil kilómetros por hora: mientras más nos acercamos a esa velocidad, más lento transcurre el tiempo. Una semana en una nave al 99% de esa velocidad equivaldría a años fuera de la nave. Por lo tanto, el viajero se bajaría prácticamente igual a como se subió, sólo para ver todo modificado inexorablemente. Esto da lugar a la Paradoja del Gemelo que, como se podrán imaginar, supone que uno de los gemelos sube a la nave y el otro no. El que subió permanecerá joven y viajará en el tiempo para ver a su hermano envejecido. Ahí está resuelto el asunto. Necesitamos solamente naves más rápidas para evitar el coqueteo con el filo de los agujeros negros y eludir la posibilidad escabrosa de tener que inseminar a nuestra propia abuela para no dejar la existencia.

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***

P.D. demasiado tarde:

Nada puede hacerse para evitar la muerte de Freddy Mercury ni para detener el asesinato de Lennon. Hay momentos estúpidamente irremediables y momentos mágicamente irrepetibles. A nosotros sólo nos queda hablar sobre el pasado e imaginar el futuro, estamos en el medio entre la prehistoria espacial y la parte interesante. Quizás con el tiempo el humano construya esas naves velocísimas o resuelva el problema del viaje al pasado (¿universos paralelos?). Por ahora, el pasado es incorregible y sólo podemos decir una cosa:

Era por abajo, Palacio.

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