El superhombre y su Authority-tarismo

por Emiliano Salto

En India, un flacucho con pañales camina y camina sin levantar una mano, por las noches toquetea prepúberes mientras te quita la botella de las manos. A la vuelta de la esquina, una viejita enfundada en un mantel aceita una puerta giratoria por la que pasan sin detenerse camadas y camadas de huérfanos, enfermos y desnutridos. La puerta no deja de girar, ella quiere más nacimientos; impedirlos sería un pecado, avalar el sistema enfermo que los vomita, no. En otra parte, dos hermanos que se subieron a barcos distintos suplican por igualdad: uno desde una celada infinita y el otro desde un sueño. Al principio del camino, la otra mejilla de un muerto se disculpa por perturbar la venta de chucherías y nos condena al resto a hacer lo mismo por siempre.

2051619782432032

1- Un meme a la vez

Para que las enseñanzas de un ícono se puedan condensar en dos frases de Facebook es importante que no escapen del reino de lo universal (universal como anglocéntrico, ya que la yanquigalaxia hace girar al universo). Nadie quiere las palabras de un agitador, nadie quiere las palabras de alguien que con sus acciones, con su violencia “sucia”, se atreva a sugerir que el sistema de derecho que nos rige (ese conjunto de leyes y normas cuya sola mención infla el pecho de los panelistas de programas de espectáculos), pueda no ser el mejor orden posible. Si el héroe trae sangre, ésta siempre brilla más roja que la sangre autorizada.

contra-el-sistema

2- Mejor en dos dimensiones

El héroe deberá hacer una vuelta cíclica permanente, entre realidad y ficción. El héroe que pisa lo material elegirá entre la aceptación universal, admitiendo y adoptando los límites impuestos por los mandatos de la “buena conducta”, por un lado, y el dejar de lado las aspiraciones de un accionar no violento, reconociendo que el único cambio posible requiere de fuerza, por el otro. El héroe cuyo reino es el de las imágenes, los textos, los sonidos, deberá someterse a una elección similar: utilizar la fuerza que se posee para mantener las estructuras imperantes o para derrumbarlas.

3- ¿Un gran poder trae una gran responsabilidad?

El eterno mandato del tío Ben trae consigo una trampa, un truco moral escondido en la lógica de acción de todo superhéroe de cómics. Alejándose de Foucault, la doctrina spidermaniana sugeriría que el poder, siendo contenido en un solo individuo, sólo debería utilizarse para la protección del organismo social, de los habitantes de una determinada comunidad. Ahora bien, ¿qué significa exactamente esto? ¿Qué implica exactamente la tarea de proteger? Uno podría argumentar que, en el caso generalizado de las viñetas y globitos estadounidenses, el proteger nunca implica un cambio, nunca significa una modificación de las reglas de conducta. Por el contrario, proteger y resguardar, parecería acercarse más al control, al sostenimiento de leyes y normas. Súperman tiene el poder de un dios, pero ocupa su tiempo esperando a que alguna amenaza ajena al espacio social, un monstruo o un alienígena, atente contra la vida biológica de algún ciudadano de Metrópolis; Batman tiene los medios y capitales necesarios para modificar significativamente la estructura social de su entorno, sin embargo ataca síntomas menores de problemas sociales mucho mayores (excepto cuando se disfraza de Ben Affleck, demostrando que los ricos de Hollywood tienen conciencia social). Los esfuerzos y trabajos de ambas figuras paradigmáticas del cómic norteamericano encuentran su síntesis en una mera tarea policial, teniendo como interés primero el resguardo de la vida, sin importar las condiciones político-sociales de ésta.

GalleryComics_1920x1080_20141119_BMSM_Cv16_54527178a6ef77.54540213

4- (Y basta) ¿Otro modelo en calzas?

Quizás para encontrar un superhéroe que rompa reglas tenemos que mirar hacia los personajes que, por su sola existencia, encarnan la desviación de la norma. Personajes que habitan el espacio de monstruos o freaks que el organismo social reconoce como su amenaza y frontera infranqueable. Así, podríamos necesitar un Batman que finalmente saliese del armario revelando una relación homosexual con Súperman. Esto, entre muchas otras cosas, nos ofrece el cómic de Warren Ellis y Bryan Hitch, The Authority, publicado a finales de los noventas por el sello Wildstorm (antes de ser adquirido por DC Cómics, y antes de que en el 2060 todas las propiedades pasen a ser controladas por el ratón Mickey Mouse). Los protagonistas del cómic forman un grupo disfuncional que emula, superficialmente, a la Liga de la Justicia, el ensamble de superhéroes insignia de DC. En esta línea, tendremos un grupo compuesto por integrantes como la pareja de Apolo y Midnighter, un semidiós volador y un peleador callejero enfundado en cuero negro (¿les suena de otro lado?); el Doctor, un ex-heroinómano que contiene los conocimientos y talentos de todos los sabios de la historia; Jenny Sparks, apodada “el espíritu del siglo XX”; y Jack Hawskmoore o “dios de las ciudades”, que puede ordenarle a una iglesia que tenga sexo con un hospital, ¿por qué no?

Authority_0002

A diferencia de la mayoría de las ficciones de superhéroes norteamericanos, The Authority abraza por completo el nombre que los identifica. No disputan una aceptación mediante el consenso, como los X-Men en su retórica de Martin Luther King; no defienden los eternos y falaces valores de la libertad individual del “sueño americano”, como lo hace la Liga de la Justicia. Los integrantes de The Authority reconocen en sí mismos la condición de übermensch, y se sienten completamente justificados para fundar y establecer, por la fuerza de una violencia legitimada únicamente por su condición, un nuevo sistema de valores y derechos. Así, en las páginas de la publicación, los enemigos del grupo dejarán de ser los clásicos villanos de complicados artefactos tecnológicos y planes absurdos de dominio mundial. Las amenazas variarán desde corporaciones multinacionales, pasando por el aparato militar estadounidense, hasta el mismísimo Dios, personificado en el cómic por un alienígena de forma piramidal. El grupo de superseres concluye que ni los gobernantes, ni los gobernados son confiables a la hora de proteger sus propios destinos.

Parece difícil de creer, entonces, que este caso paradigmático no se haya convertido en la norma. Y es que quizás la única forma en la que un mundo lleno de modelos encalzados que vuelan y lanzan rayos multicolores tiene sentido, es si éstos se reconocen a sí mismos como freaks; freaks que, por su misma existencia, implican una modificación radical en relación al derecho como dispositivo de control en un organismo social.

The_Authority_Vol_1_9_Textless

“…I’m here to save the earth. I’m here to get us all through this century. You might think the planet behind us is yours to use, but here’s the news: Earth is under new management. THIS WORLD IS MINE.”

Jennifer Sparks, líder de The Authority


 

Comentarios

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>