La masculinidad: ese paraguas frágil y viejo

[Masculinidad. Feminismo. Deconstrucción. Patriarcado. Julia Fischer. Monos. Laboratorio de Etología Cognitiva del Centro Alemán de Primates]

por Gonzalo Zanini

Ey, pibe, wacho-piola, macho con los huevos bien puestos, a vos que, como yo, maniobró una serie de actividades bien masculinas a cierta edad y se te impuso actitudes que venían de los demás para ser como los demás, está bueno que sepas que te podés sacar la máscara, que ya nadie te obliga a que la sigas usando para ser el protagonista del show falso que tanto conocemos, y no te preocupes, que ahora nadie se va a reír. O sí, capaz que la mayoría de tus conocidos se rían, pero vas a encontrar personas que no, muchas más personas que antes, seguro. Ahora no vas a tener que controlar tus palabras ante los demás para que las personas no vean que adentro tuyo estallan emociones y sentimientos que harían llorar a cualquiera, no vas a tener que robotizarte para demostrarle al mundo lo macho y fuerte que sos, no tenés que encerrarte en una habitación con una mina para que después te aplaudan cuando abras la puerta y te den la aprobación que buscás más que cualquier otra cosa en el mundo, no tenés que pasar fotos de las tetas y los culos que vez a diario para que tus amigos vean lo bueno que sos eligiendo y el buen gusto que tenés para seleccionar mujeres, no tenés que alterar tu discurso para hablar de una chica que no te dio cabida con el fin de mantener tu autoestima de mierda bien intacta. Pero entonces, pibe, wacho-piola, macho con los huevos bien puestos ¿qué hay que hacer? Ojala hubiera una revista al estilo Cosmopolitan con instrucciones que digan “Diez tips de lo que debe hacer tu hombre perfecto para que sea antipatriarcal”.

male-feminist-main

Pero la situación está muy complicada, requiere de tiempo, de un proceso de aprendizaje mucho más profundo.

Primero hay que prestar atención. La masculinidad para los varones siempre fue un paraguas frágil y viejo, recibido de los demás, de nuestros padres, de nuestros amigos, de lo que se puede llegar a entender como sociedad, y que tratamos de sostenerlo con mucha fuerza para que no se resbale de nuestras manos, para que la lluvia no nos moje y el agua nos vuelva vulnerables a una dimensión que desconocemos. Por muy hecho mierda que esté, hay que agarrar el paraguas con fuerza, porque si lo soltamos nos invade el miedo a ahogarnos, el miedo de darnos cuenta de que nunca nos protegió de nada. El error de creer que el paraguas nos iba a salvar de una catástrofe es el error que hundió al varón en la retrograda y deplorable idea de cosificar a la mujer para sus propios beneficios, ya sea mediante la violencia verbal, física o estableciendo la desigualdad en todas los aspectos sociales. La masculinidad se encargó de crear una supuesta seguridad en los hombres (una seguridad ficticia como el INDEC en la Argentina) que les otorgó la obligación de abusar, corromper, y reducir los derechos de las mujeres.

¿La masculinidad viene de los monos o la masculinidad nos hace ver cómo monos? y cosas así para hacer pensar al emoji de WhatsApp

Incentivar al varoncito a que se vuelva un hombre-de-verdad parece en realidad el ritual de la gran mayoría de los animales, algo que hacen para demostrar su posición en la manada, pero no, no vamos a citar frases filosóficas sacadas del Rey León. Para que el lector no piense que el articulo a estas alturas ya está comenzando a divagar es necesario citar a Julia Fischer, la antropóloga alemana directora del Laboratorio de Etología Cognitiva del Centro Alemán de Primates: los estudios de Fischer muestran que podría existir una continuación biológica (un gran puente) entre el comportamiento de los primates y el comportamiento de los seres humanos con respecto a la distinción de género. Fischer observó que los papiones de Guinea (que desde el 2007 los estudia junto a su equipo de investigación) tienen hembras que eligen a un macho alfa y optan por una monogamia y una fidelidad madura y compleja, con la finalidad de ser protegidas por el mandamás de la manada; mientras que los machos papiones esperan ser seducidos por otras hembras y copular con ellas y aun así mantener la relación con la seleccionada. Además los papiones cuando se enojan con las hembras suelen atinarles fuertes mordeduras en el cuerpo a modo de reprimenda. Muchas hipótesis se pueden desprender (porque no serían más que hipótesis, y encima insuficientes, debido a que el ser humano es también un ser social y no sólo biológico) desde la base que muestra el comportamiento de los papiones de Guinea. Quizás la más importante sea la libertad sexual que tienen los machos papiones y las conductas reservadas que les toca adoptar a los papiones hembras. Es decir, se repite la estructura en la que el hombre es beneficiado por tener más libertades y estar más predispuesto al placer (supuestamente) mientras que las mujeres deben posicionarse en el polo opuesto,  teniendo una actitud más sobria, encadenada a los comportamientos del hombre.

No hay duda de que puede existir una conexión entre los primates y nuestra masculinidad. Los papiones machos entran en arduas batallas para demostrar que son el macho alfa de la manada, como lo hacen también una gran cantidad de mamíferos y no mamíferos en el planeta tierra. La masculinidad en el ser humano es muy parecida al salvajismo de nuestros hermanos primates. De hecho, las propias feministas suelen sostener con mucha razón ese punto: la conducta  salvaje y primitiva del varón ante la mujer y la sociedad. Entonces (y acá va la suerte de pregunta que trata de englobar todo) ¿estamos ante una masculinidad basada en un comportamiento retrogrado, salvaje y animal? Probablemente sí. Matar a mujeres no hace que la civilización evolucione ni da señales de crecimiento en la corteza frontal del cerebro. Hay que fijarse en el modo de actuar de los varones. Al igual que los papiones, el varón trata de ganar una posición en la sociedad a través de una demostración superficial pero violenta, de la manera más física posible y exenta de sentimentalismo. Es más, cualquier demostración sentimental y no física es vista por la sociedad como un desvío del comportamiento promedio del varón. Fíjense nada más la necesidad que tienen de usar el número de mujeres con las que se acostaron para enaltecer su sexualidad, la necesidad de meterse en deportes bien competitivos y rudos, la idea de tener que imponer el respeto todo el tiempo, y actitudes así que parecen ser las que espera esta sociedad, que por suerte, está en proceso de cambio.

patriarcado

Ahora bien, no es que el ser humano está desligado de cierto salvajismo primitivo. El problema es que ese salvajismo parece estar reservado exclusivamente para el varón, y esa exclusividad, que parece sentirse como exclusividad biológica, sanguínea, fue el punta pie que dio origen a los comportamientos más horrorosos del varón contra la mujer, es decir, un ejemplo demasiado común en la Argentina, ahorcar hasta matar el cuello de tu pareja es una actividad tan salvaje y física, tan retrograda, que parece ser reservada exclusivamente para el varón animalizado, para el varón cuya masculinidad puede reducirse al comportamiento de monos.

La cuestión radica entonces en un dilema para el varón-básico-promedio: o mantener una masculinidad que tiene una fuerte y estrecha relación con el mundo no-racional-animal-y-salvaje y aceptar así una inteligencia primitiva y colectiva que lo proteja; o descartar la masculinidad heredada (por lo monos, por la Coca-Cola, por mamá y papá, por el que sea) y aceptar la gran mentira que nos han estado vendiendo para aparentar algo que no nos define como humanos y nos distingue más como primates. Queda en cada uno la elección. Aunque en el caso de seleccionar la primera opción sería recomendable tres pasos: 1) que se hagan una lobotomía, 2) que se refugien en un rincón olvidado del mundo y 3) que se alimenten de insectos y raíces y ocasionalmente se huelan el culo entre ustedes. De esta forma no van a molestar ni obstaculizar a una sociedad que trata de evolucionar, pero eso sí, van a formar parte del estudio de Julia Fischer.

Comentarios

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>