La rebelión de los cuerpos: qué pasa cuando las personas trans no nos odiamos [1]

“intentemos construir un mundo en donde la gente no desea para poder sobrevivir modificar [su cuerpo]”
Miguel Missé

por Alexis Ravera (@AlexxRavera)

 

“Ser trans es haber nacido en el cuerpo equivocado”
“Ser trans es haber nacido con un cerebro de mujer en un cuerpo de hombre o viceversa”
“Sos trans porque tenés disforia de género que se soluciona con una transición social y médica”
“Para ser trans tenés que odiar tu cuerpo”
“No podes ser trans si estás conforme con tu cuerpo”
“Las personas trans modificamos nuestros cuerpos para tener el cuerpo con el que debimos nacer”

No.

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De la zine El Ofensivo Trans [2]
Esas frases de arriba reflejan parte de la idea hegemónica de que significa ser trans, de porque se transitan géneros y porque las personas trans modificamos nuestros cuerpos. Básicamente, lo que dicen es esto: hay personas que nacen en un cuerpo defectuoso y que tienen un cerebro de otro género que su sexo (sexo masculino con cerebro de mujer o viceversa) lo que hace que no se sientan a gusto con su cuerpo porque les corresponde otro (metafísica, dónde) y que la forma de obtener ese cuerpo correcto es mediante una transición social y médica (todo un proceso finito de A a B sin garantías ni reembolsos, éxito no asegurado)

Bueno, bolazo. Si, re bolazo. Y mis disculpas a todas las personas de la comunidad que explican su ser trans en estos términos. Pero no nos sirven. Mucho menos a lxs pibxs que vienen detrás. Que ningunx otrx pibx trans comience a pensarse creyendo que su cuerpo está mal porque es lo primero que te dicen cuando asomas la cabeza fuera de la caja.

Va una conceptualización más acertada de los sectores críticos del movimiento trans.

Decir que nuestros cuerpos trans están equivocados es decir que ser trans es una cuestión individual. Y eso es un cuento neoliberal más. Transitar géneros es una cuestión colectiva. No algo que viene a solucionar un diseño divino que salió mal. La posibilidad de transitar géneros existe porque hay géneros entre los que podemos movernos lo suficientemente cristalizados, corporalizados, materializados y sacralizados socialmente. Sin una idea rígida sobre que significa ser hombre o ser mujer, no transitaríamos. No haría falta. Las posibilidades de encarnar géneros (o no) serían múltiples sin necesidad de ningún proceso de por medio o de la explicitación de un movimiento categórico. Que haya personas que transitamos géneros habla muy mal de las posibilidades génericas que estructuran la sociedad toda y se suponen inamovibles.

Cada vez que digo que soy un pibe cuando toda mi vida me dijeron que era una piba hay algo de la forma en que nos enseñaron a ser hombres o mujeres que tambalea un poco. Que yo tenga que pasar por un proceso super complejo de tránsito para lograr sentirme a gusto con mi masculinidad, con lo que espero de mi cuerpo, con la forma en que soy leído todos los días, habla de cuan estrechas eran las posibilidades para mi existiendo como mujer.

 

¿Estoy diciendo que solo las personas que tenemos problemas con las posibilidades vitales que vienen con el pack de género que se nos asignó al nacer transitamos géneros? Para nada. Digo que somos banda quienes tenemos problemas con nuestros géneros, pero que somos pocos quienes vemos como única salida el tránsito, porque el malestar que sentimos con las opciones o con las asunciones que nos ofrecen es tal, que decidimos iniciar ese proceso por más complejo que sea.

43e0763595827f7aa15b39da82259907Creo que la mayoría transitamos porque entre las limitadas posibilidades de género que nos mostraron encontramos una que nos era más habitable como eje ordenador de nuestra forma de estar en el mundo, una más vivible y cómoda que la que nos ofrecieron al nacer. Aunque muchas veces esto signifique renunciar a tener los derechos civiles y humanos más básicos garantizados. Porque el género es un régimen fascista que estructura el mundo. Sólo somos inteligibles en tanto nuestro género (¿cuándo fue la última vez que hablaste personalmente con alguien sin tener en cuenta si era un pibe o una piba?). Entonces, que sociedad de mierda que hace que para que nuestros cuerpos (y prácticas) puedan ser coherentes -en definitiva, para que podamos sobrevivir- debamos modificarlos.

Y esto no es una crítica a la mutación, el movimiento, la autocreación. Transitar es un ejercicio vital super lúdico, aunque doloroso, que lo entiendo como sumamente valioso. Esto es una crítica a por qué transitamos como transitamos y a como muchos piensan nuestros tránsitos. Siguiendo a Miguel Missé, “que haya gente en nuestro entorno que no quiera salir a la calle sin someterse a una cirugía es algo inaceptable”.

Con todo lo anterior, ¿estoy sacando el eje del cuerpo? Estoy diciendo que las categorías de género existen no solo en el cuerpo, sino también como categorías sociales organizadoras e inteligibles. ¿Opino que las personas trans no debemos transitar? No, opino que ya no existirá la necesidad de transitar géneros cuando las sociedades occidentales dejen de producir varones y mujeres constantemente, cuando generizar los cuerpos en categorías rígidas deje de ser una conceptualización organizadora del mundo; pero mientras tanto, creo que como forma de supervivencia de quienes no podemos vivir con las opciones de género arbitrarias que nos dieron al nacer necesitamos que nuestros tránsitos estén garantizados.

Vamos de vuelta, entonces, ¿por qué las personas trans odiamos nuestros cuerpos? Porque los modelos de éxito de lo que significa ser varón o ser mujer son una lista con una serie de items que casi nadie, ni siquiera la mayoría de las personas que no son trans pueden obtener. Porque nos han enseñado que transitar géneros tiene un punto de partida y un punto de llegada, y que un tránsito exitoso es aquel en donde no se nos nota lo trans, porque resguarda el orden de género social. Y no digo que desear que no te lean todos los días como trans este mal, que querer la espalda ancha, el pecho plano y las abdominales marcadas o las tetas, la cintura y las curvas sea algo repudiable, es algo entendible, hasta esperable, pero no todo el mundo puede o quiere. Lo que sí digo es que hay que empezar a conceptualizar otros horizontes en donde podemos tener ideas positivas de nuestros cuerpos, que no pasa nada si sos un pibe y tenes 100 de tetas o si sos una piba y medís 1,90, que esa es la forma de hacer menos rígidas las cajitas herméticas de género proponiendo otros cuerpos. Esa es la forma de ofrecer a lxs pibxs que vienen atrás otras posibilidades, de que bueno sí, es totalmente entendible si querés sacarte pecho o ponertelo para estar más a gusto, pero que al mismo tiempo tu cuerpo es válido tal como está. Que el problema nunca va a estar en nuestros cuerpos y que existen cien mil maneras legitimas de devenir. Y que rebelarse es cuestionarlo todo, hasta a nosotrxs mismox, y quienes transitamos tenemos el privilegio de llevar adelante en mayor o menor medida una crítica a cómo pensamos el género y poner a todo el mundo incómodo.

El escencialismo son tus viejxs.


 

[1] Debo confesar que gran parte de mi propuesta está basada en el planteo teórico sobre transexualidades de Miguel Missé, si quieren leer algo más interesante léanlo a él

[2] Disponible en https://issuu.com/ofensivotrans/docs/el_ofensivo_trans_8

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