Oda al fracaso, o una aproximación al orgullo

[Día del orgullo. Closet. Susy Shock. Heterosexualidad. Homosexualidad. Fracaso. LGBT. Trava. Marica. Torta. Bi. Narración. Sexualidad]

“Nunca es fácil llegar hasta el abrazo
primero hay que saber lo que es que nadie te abrace”
Susy Shock

por Alexis Ravera (@AlexxRavera)

 

  1. El origen

Dicen que primero fue el cuerpo. El deseo. Y después el clóset, “ser un armario” (Vidarte, S/D), antes de saber que había un closet. Acá, el primer pecado.

La heterocissexualidad es un régimen político. Es el rosa nena, celeste nene, la interpretación de la interacción entre infantes como “mi bebé de un año es un ganador, mirá cómo seduce a esa bebé regalandole un juguete, hijo’e tigre”; es la seudoinocencia del sentido común. O en la violencia correctiva, cuando al nene no hay que dejarlo llorar y hay que mandarlo a karate porque es demasiado femenino y va a terminar puto y es sabido que la putez se previene a golpes.

La pregunta es, entonces, cómo hicimos para sobrevivir la norma que dice que todxs debemos ser heterocis, que dice que los nenes siempre van a ser nenes, las nenas siempre van a ser nenas y no otra cosa; y que los nenes con las nenas y nada más.

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La respuesta es estratégica. Atentar contra lo normal te da un marco de percepción del otro. Yo tenía muy en claro cuánto deseaba mi vieja que usara vestidos y que jugara con muñecas, pero sabía que mi viejo era quien iba a comprarme pelotas y soldaditos y que si decía que no podía jugar con polleras puestas capaz me dejaban usar pantalones cortos más seguido y los vestiditos quedaban solo para cuando era inevitable. Conozco una marica que inventaba juegos infantiles maricones que siempre terminaban con besos entre nenes así como quien no quiere la cosa.

Esto no quiere decir que no había sanción, que a mí no me hayan hecho poner vestidos a cintazos limpios, que a las nenas marimacho no las hayan dejado de elegir para jugar al fútbol justo cuando los niños comienzan a incorporar lo que significa en el discurso hegemónico la lesbiandad, que el manoseo inocente de los nenes no se haya olvidado para clausurar la construcción de una masculinidad aceptable.

Pero qué lúdico buscar y encontrar los huecos en el sistema, negociarlos: entender que había y hay una forma mostrable de ser y otra que no, que la osadía de la transgresión lleva implícita la potenciabilidad de un castigo para encausarte en el camino del bien.

  1. Fracasar o no

La idea del éxito en nuestra sociedad neoliberal es ser heterocis. La base misma del capitalismo se sustenta en la familia nuclear de papá, mamá e hijxs, en ser varón masculino, en ser mujer femenina. Quienes no podemos alcanzar ninguno de estos modelos, fracasamos.

Y fracasar, en una sociedad que entiende el hecho de cumplir objetivos y de ganar individualmente como una condición sine qua non para ser funcional, es alta traición, por lo que implica una dosis inmensa de disciplina que, de no ser acatada, puede terminar hasta en nuestras muertes.

Frente a esto, luego de darse cuenta que sexualmente en nuestra sociedad unx siempre va a ser unx perdedorx, hay varios caminos. Me interesa señalar dos. Aquel más digerible para la norma, en el que tratamos de ser lo más aceptables posible a pesar de nuestros deseos y a pesar de nuestras construcciones corporales, de emular el éxito lo más que se pueda (casarnos, encarnar formas decentes de masculinidades o feminidades, ser legibles y productivos, en definitiva), a fin de cuentas, devenir miembros útiles de la sociedad: tratar de que se note lo menos posible lo desviado en cualquier ámbito de nuestra vida. O este otro, que me parece más interesante, hasta más honesto, en donde asumimos que ganar es de heteros, de cis, de gente perfectamente adaptada y con mucho sentido común y nos animamos a imaginar otras posibilidades, a crear mejores formas de fallar.

  1. Hacer del fallar un arte

Y “¿cuáles son los premios que el fracaso nos ofrece?” (Helberstam, 2012), (porque hay que empezar a hablar de los premios, porque los castigos ya los conocemos, ejemplos varios: a la mayoría de las feminidades trans las echan de sus casas en la adolescencia temprana, el 70% de las persoans LGBT+ es acosada en las escuelas secundarias, los crimines de odio van en aumento en los últimos años, entre tantísimos otros). El fracaso nos premia con nuevos A) lenguajes, B) genealogías, C) sistemas éticos.

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A) No ser hetero, no ser cis, es una experiencia lingüística. Unx va llegando las palabras hacia la pubertad y la adolescencia. Cuando comienza a delinearse como el hecho maldito. Hay un gran alivio en la realización de que unx es la pura otredad, de encontrarse en lo excéntrico. También muchísimo pavor. Devenir marginal, construirse subalterno es ir conquistando silencios. Es comenzar a tantear en la oscuridad hasta encontrar el interruptor. Es reapropiarse de la injuria, habitarla y reivindicarla.

B) Ser trava, trans, marica, torta, bi es una cuestión sumamente narrativa. Tengo la sensación de que con la mayoría de gente no heterocis que conozco estamos siempre contando historias. Que narrar es una forma de calmarnos. De mostrar otras posibilidades. Porque contar es estructural. Aprendemos cómo salir del closet, coger, transicionar géneros, desear, pensar, habitar, movernos a partir de construcciones comunitarias. Mirando continuamente hacia atrás, con la idea de que los calabozos y la peste rosa fueron ayer; y que hagamos lo posible para que no sean también mañana.

C) Nuestra potencia política esta esta en ser ininteligibles. Podemos imaginar una liberación porque hace rato venimos operando sobre la imposibilidad. Porque a nuestras formas de vincularnos las desarmamos y las armamos todo el tiempo, porque hemos destruido tantas cosas y quemado tantos puentes que lo que queda en un futuro es pura productividad.

Por todo lo anterior, por nuestros lenguajes, genealogías y éticas: el orgullo por fracasar, porque fallar en esta sociedad es no ser asimilado, es dar rienda suelta a una creatividad liberadora. Y eso es nuestro premio.

El de la creación frente a un sistema que quiere exterminarnos.

 


 

Bibliografía:

Helberstam, Jack (2012). The queer art of failure, Duke University Press

Vidarte, Paco (S/D). Extravíos. S/D. Disponible en http://www.hartza.com/extravios.pdf

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