por Redacción Nadie es Cool (@nadieescool)

 
Entonces decidiste que tenes hambre. Eu, tal vez sea cierto. O quizás sólo queres llenar un vacío existencial (que aprendiste del personaje masculino o femenino de la serie de Netflix de moda en este momento o que leíste en Twitter con esa mezcla poco clara de palabras *ansiedad* y *social*) con calorías inútiles. Supongo que eso es posible. Bueno, tengo buenas noticias: ¡hacer un sandwich es súper fácil! Especialmente si sigues estos seis pasos.

Paso uno: supera tus obstáculos

Tene en cuenta que tu incapacidad para hacer un sándwich hasta ahora es un resultado directo de la atención que te brindaron esas personas que viven en casa separadas y ya ni se hablan conocidas como Papá y Mamá. ¿Tu mamá te hizo sándwiches? ¿Eran los sándwiches que querías comer o eran los sándwiches que la complacían? ¿Papá alguna vez hizo sándwiches? Por supuesto no. Él nunca estuvo ahí, ¿no? Él era todo el tiempo el hombre que no hacía sándwiches para nadie. Creo que lo que estoy diciendo es: buena suerte con tu sándwich.

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Paso dos: no te hagas un sándwich

¡Es noviembre! Lo que significa que el clima es tan repugnante que nadie se anima ni a acercarte a vos mientras vas todo transpirado en el colectivo de camino a tu trabajo de horarios rotativos y sueldo en negro que usas para salir el finde. ¿Para qué incluso salir de la casa? ¿Por qué incluso dejar el viejo sillón del abuelo por …
¡Felicitaciones! Te convenciste con éxito de que realmente no queres un sándwich porque trae demasiados recuerdos dolorosos. Bienvenido al Paso Dos. Este es definitivamente el paso más importante porque es acá donde (atentis) NO HACES tu sándwich. De hecho, ni siquiera te levantas del sofá o del piso ni para cambiar esa lista de Spotify que creías que al terminarla iba a cambiar tu vida. Bueno, tal vez un sanguche aparecerá mágicamente en tu mano, porque Dios sabe que no vas a lograrlo. Nop. Sencillamente no. ¡Sorpresa! Parece que si uno no trabaja por las cosas que quiere estas no se manifiestan en tu puerta de la nada como el sodero.

Paso tres: reuní tus provisiones

Después de un par de horas, los sentimientos de incomodidad que se mencionaron en el Paso Dos habrán disminuido o habrán sido vencidos por el hambre real. En cualquier caso, mira, estás de pie y caminando hacia la cocina. ¿Quién hubiera pensado que era posible? Ciertamente, no el Sr. Soy Medio Bobo Porque Mami y Papi Me Abandonaron Hace Unos Veinte Años. Ahora es el momento de preguntarse: ¿tenes todo lo que necesitas para hacer el sándwich que deseabas? Por supuesto que no. Todos los días una nueva decepción. Pero probablemente tengas suficientes ingredientes para hacer algún tipo de sándwich. Dos pedazos de pan con un tercer pedazo de pan entre ellos. Un puñado de cereal que se vierte en un tarro de mayonesa casi vacío. ¿Quién sabrá la diferencia? No es que haya alguien más alrededor, ¿no? Estás solo.

Muy solo.

Tan solo que hasta quizás puedas ponerte la capucha y fotografiarte para Instagram.

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Cuarto paso: llorar

Es totalmente normal que se desaten sentimientos fuertes mientras preparas un sanguche. Nadie consigue salir indemne de este proceso. No juzgues. Simplemente monta la ola y deja que las lágrimas fluyan. Tus suministros de sándwich, tal como están, seguirán allí cuando hayas terminado. Tomate tu tiempo.

Paso cinco: llama a tu terapeuta o twittea al respecto con tono de superado

Quiero decir, todo esta va a hacerte bien, ¿no? Probablemente ya tenga tu número bloqueado considerando que te dijo que no tenes nada malo excepto por tu necesidad de dejarte llevar por la vida y no tomar una decisión nunca: ¿realmente querías ese tan promocionado sandwich del que venimos hablando? Pero podría darle una oportunidad. Deja salir esos sentimientos. O quizás puedas escribir en twitter algo como: me estoy haciendo un sandwich hermo que voy a compartir con mis amis ojala todos tengan panes lactales asi. Sí, te estas refiriendo a esos amigos que no saben nada de vos y a esos panes lactales que en realidad ni existen porque solo hay un cuarto de francés viejo que Mami dejó para que te hicieras tostadas con el café de la mañana.

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Paso seis: ir a la cama

Ha sido un día difícil. Estás agotado. Esta oscuro. Has comido o no. Bien podrías meterte en la cama y dormir. Mañana es un nuevo día, un nuevo comienzo. Probablemente eso es exactamente lo que tu psicólogo te habría recomendado si hubieras llamado. Bueno, tengo dos buenas noticias para vos: a) siempre podes subir una historia a Instagram medio profunda medio de levante (las conoces: son las que usamos para burlarnos de Wanda Nara pero que en nuestro feed quedan tan cool & treny, ¿no?) y b) irse a la cama es un proceso súper fácil de trece pasos. ¿Qué estamos esperando?

¡Empecemos!

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