por Juan Pablo Bovo (@juanbovo)

Ilustrado por  Alejandro Joaquín Vallejos (@niniogrulla)

[Este es un ensayo-testimonio atestado de spoilers, porque es imposible hablar de Game of Thrones sin cagarle la vida a alguien. Bran se queda paralítico porque se cae de una torre al final del primer episodio. ¿Ves? Y esto es apenas una bajada. Estás avisado]

 

Frente a un universo tan vasto como el de Canción de Hielo y Fuego, es normal que el tiempo televisivo decapite más personajes que Joffrey cuando no se le para. La complejidad está en convertir ese gigantesco andamiaje en una producción televisivamente viable, lo cual conlleva simplificar tramas, diálogos y estrategias. Game of Thrones es la adaptación que llevó a aquella saga a ser conocida por el gran público: una masa de televidentes heterogénea y diversa que terminan absorbidos por la historia. Una trama palaciega potenciada por las redes sociales, que ha tomado vuelo propio por razones de fuerza mayor, y que se disfruta mucho más cuando se la arruinás a otras personas.

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Spoiler alert

Me hubiera ahorrado un disgusto haber sabido que Game of Thrones no es sólo “Game of Thrones”. Hubiese sido un dato útil cuando le comenté a mi hermano mayor que había empezado a ver una serie de muy buena factura que se llamaba así. Quizás hubiese podido esquivar mi primer gran spoiler. Mi hermano me dijo que no le interesaba ninguna serie, aún antes de que le comente la trama. Voraz y exquisito lector, a Darío (mi hermano) la tele lo aburre bastante. Por mi lado, tenía muchas esperanzas puestas en ese producto que iba a ser emitido en el prime-time del domingo de HBO: el horario tradicionalmente reservado para los tanques que atraen público y aplausos, como fueron The Wire, The Sopranos o Band of Brothers.

Insistí. Por hinchapelotas, por porfiado, por imbécil. Insistí y me comí el spoiler más grande de mi vida:

– Es como medieval, van 4 o 5 capítulos -mentí, porque ya estaba terminando la primera temporada-. Empieza con un rey que va a buscar a un señor feudal, un vasallo suyo que vive en la relomada de la mierda para que sea una especie de primer ministro, que le dicen “Mano del Rey”.

– Me suena.
– Capaz la viste.
– No miro tele.
– […] (1)
– […] (2)
– Bueno, resulta que la Mano del Rey anterior era un tipo que aparece muerto en el palacio de Desembarco del Rey. Todos sospechan que lo asesinaron. El tipo este al que van a buscar no quiere saber nada, pero le debe un favor al rey. La reina es una rubia con pinta turbia, medio se complota con el hermano, parece que lo han hecho cagar entre los dos y también le tienen ganas al rey.

– ¡Se parece a Canción de Hielo y Fuego!

– Ah, ¿conocés? -”está mordisqueando la lombriz”, pensé- Está basado en Canción de Hielo y Fuego, sí.

– ¡Es buenísimo ese libro! Lo saqué de la biblioteca Lugones de Villa Giardino. No recuerdo si son 3 o 4 tomos. ¿Por dónde van? ¿Ya mataron a Robb Stark?

Por vivo. Por vivo, por bocón y “por buen tipo”, como diría el Bambino Pons. Al reconocer que la serie está “inspirada en Canción de Hielo y Fuego”, mi hermano asumió que ya estaba toda terminada.

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Yo había visto cómo le cortaban la cabeza al crédulo de Ned Stark, por eso quería engatusar a Darío para contagiarle el mismo frenesí que sentí yo. Ahora está claro: quise jugar al ajedrez contra Kasparov, que con cinco palabras me cagó tres temporadas. Ahí mismo pensé que sufrí un spoiler que hace juego con el espíritu de la obra: “o ganas o mueres”, esa sensación de que todo está sujeto a parámetros fuera del alcance de los protagonistas y del autor.

Queridos piratas

El segundo gran spoiler me lo comí por rata. A pesar de que Darío me pidió disculpas y me explicó que se trataba de un nudo gordo de la trama, me dijo que lo importante en realidad era entender cómo se llegaba hasta ahí. Por eso volvía el lunes del trabajo, abría el Firefox (que había quedado seteado para hacer en una búsqueda del episodio del domingo en Pirate Bay) y bajaba rápido el episodio con más semillas. Lo miraba inmediatamente. Una especie de “toque de queda” autoimpuesto se levantaba automáticamente con los títulos del final.

En mi cabeza de ansioso, pensaba que era preferible sacrificar calidad y avanzar rápido en la trama. Lo peor que me pasaba era que la calidad de la imagen y/o del sonido a veces no era la mejor. Pero ni en pedo te pago HBO. Cuando me tocó descargar el episodio 3 de la tercera temporada, se me ocurrió leer los comentarios del post en Pirate Bay para comprobar si la calidad era decente. El primer comentario era de un troll que había puesto “A Jaime le cortan la mano derecha (LOL)”. “LOL tu puta madre”, le contesté. Al menos a este guaso pude tratarlo de hijo de puta sin escupir para arriba.

A propósito de la piratería, Game of Thrones es la serie más pirateada cada año desde 2012. ¿Cómo reaccionó HBO? Según dicen, el “run-run” les sirve y las millones de copias pirateadas tienen correlación con un aumento en las suscripciones, por lo que no se hacen mucha malasangre. Considerando exclusivamente la filtración de los primeros 4 episodios de la temporada 5 (en calidad screener, el fin de semana previo al estreno oficial) implicó 32 millones de shares desde la red BitTorrent en una semana. Dicho sea de paso, para muchos esa filtración no fue un descuido: sucede que en la temporada 5 ya no había más libros de la saga original terminados, por lo que los guionistas empezaron a tirar de algunos hilos que permitan cerrar tramas antes de que sea demasiado tarde. No vaya a ser que se repita lo de Lost. Que sí, estaban todos muertos, y lo sabíamos desde el principio.

Después de aquel incidente con el hijo de puta que spoileó la amputación de Jaime, busqué los libros. Los empecé a leer unas semanas después, justo luego de la Boda Roja. No quería que la cuarta temporada venga de atrás y me encuentre con los calzoncillos en los tobillos.

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El tiempo es cruel (en la televisión)

George Raymond Richard Martin (“George R. R. Martin”, “GRRM” o “El Gordo”, para los amigos) publicó “A Game of Thrones” en 1996, mientras que “A Clash of Kings” y “A Storm of Swords” salieron en 1998 y 2000, respectivamente. Aquí es cuando el Gordo clava la pala: “A Feast for Crows” se publica en 2005, mientras que “A Dance with Dragons” ve la luz en 2011, apenas unos días después del final de la primera temporada de la adaptación televisiva. Desde entonces, solo unos pequeños anticipos de lo que será “Winds of Winter”. ¿Y “A Dream of Spring”? No preguntés giladas, a GRRM le gusta tomarse su tiempo. (3)

Una de las frases que más odio es “los libros no son como la película”. Y, la verdad que no, campeón. Siempre hay algo que es difícil de reproducir a nivel audiovisual, o que se puede alterar sin quebrar demasiado la trama, o que simplemente queda al margen. Pobre Tom Bombadil, que no entró en El Señor de los Anillos porque no suma demasiado a la historia, según Peter Jackson. En el cómic, Ultrón no es producto del “bromance” entre Tony Stark, Bruce Banner y J.A.R.V.I.S., pero ese origen apócrifo es suficiente para sostener la historia (bah: se cae, pero no por culpa de Ultrón).

En Game of Thrones, la historia sobrevive y sale adelante con sus propias reglas, aunque, seamos honestos, en la quinta temporada comienza a perder coherencia interna: se empiezan a acumular acontecimientos, es necesario resolver hilos y hay que centrar la atención en los protagonistas. Mientras que en las primeras 4 temporadas se tomaron el tiempo de adaptar con más detalle los 3 primeros libros (desdoblando “Tormenta de Espadas” en dos temporadas), la quinta condensa todo lo que sucede en los volúmenes 4 y 5. Esa especie de relato coral, heredado de la saga literaria, deja de tener el perfil de una tragedia para convertirse en un drama que prepara el terreno para el gran final (el cual, dicho sea de paso, recemos para que no sea otro fiasco como el de Los Soprano)(A ver, ¿en serio no lo vieron? Hasta Hillary y Bill Clinton basaron parte de una campaña apelando a esa secuencia).

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Fuera de los recursos de HBO, los actores envejecen a en tiempo real y no al ritmo de literatura. En los libros, todos los personajes son sensiblemente más jóvenes y operan como tales. Por citar un caso, Ned Stark no es un andropáusico torpe sino gobernante joven y relativamente noble que logró escaparse del Juego de Tronos. Alguien con cierto poder para frenar a una guerra en ciernes. La naturaleza de sus decisiones son las de un tipo de 35 años que llega a ser Guardián del Norte y Señor de Winterfell sin que nadie lo espere, tras convertirse en un héroe inesperado en la Guerra del Usurpador. Dicho sea de paso, guerra que se origina por una disputa entre Rhaegar Targaryen y Robert Baratheon por Lyanna Stark, asunto que en la serie es apenas sobrevolado hasta que se vuelve necesario revelar la identidad del Jon Snow (quien, además, apenas tiene 17 años).

Contabilícese a favor GRRM haber creado un universo tan rico como atractivo, en el que hay sucesos secundarios tan atractivos como la historia principal y que se vuelve maleable frente a los caprichos televisivos. Por el lado de los libros, ya se han publicado 3 novelas cortas escritas por el propio Martin (conocidas como “Los Cuentos de Dunk and Egg”). Mientras, HBO no quiere jubilar a la gallina de los huevos de oro: ya ha anunciado la intención de realizar 4 o 5 spin-offs de Game of Thrones. Sin embargo, estas no serán sobre Dunk and Egg, ni tampoco sobre la Guerra del Usurpador. Como hay mucho, te van a dar hasta lo que no existe. Hasta que te empaches, vamos.

Los putos fanáticos

Son insoportables. La publicación del primer volumen de la saga, además de haber sido un boom de ventas, fue el comienzo de una especie de fiebre: los lectores más obsesivos fundaron foros y grupos de lectura en Internet, dentro de los cuales se discutía el sentido de cada frase del libro. La llegada de la serie fue el puntapié para que la saga literaria encuentre más lectores, ávidos por conocer más sobre sus personajes favoritos.

Los fans de los libros se ponen nerviosos: ¿tanto tiempo invertido en libros y foros, para que ahora vengan unos tipos que solo dedicaron 60 horas de su vida a hacerse los que saben sobre Westeros por ver una serie de mierda? Ja, n00bs: estamos esperando Vientos de Invierno, la sexta entrega de la saga, por lo que aún no sabemos oficialmente si Stannis Baratheon está muerto, si Hodor holdea the door, o incluso si a Barristan Selmy lo pinchan como a una papa en un pelea de navajas (¿en serio uno de los caballeros más hábiles de los 7 Reinos va a morir como un barrabrava?) o bien continúa liderando el Consejo Regente que gobierna Meereen. En la tele, es Tyrion quien se hace Mano de la Reina y gobierna: una especie de redención que en los libros no se hace necesaria. ¿Para qué? De hecho, aún no han cruzado caminos con Daenerys. El hijo deforme de Tywin Lannister (la Mano del Rey que le abrió las puertas de King’s Landing al Usurpador) y la hija de Aerys II (la última de su linaje, legítima heredera del Trono de Hierro): nadie puede pretender que un conflicto meridiano se resuelva en 5 minutos.

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Mérito del Gordo: hay decenas de detalles que pueden resolver la tensión en cada etapa. Los propios anticipos de Vientos de Invierno ya nos dicen que los hechos tendrán lugar a otro ritmo y por otros carriles, pero poco nos avisan acerca del destino de los personajes principales. Otro mérito del Gordo es que maneja tan bien el forobardo que nunca dice lo que va a hacer, sino lo que no va a hacer: habla poco y sabe agitar a la tropa. ¿Un mérito más? Mentirte mientras te mira a los ojos: hay personajes que hablan sobre dragones, pero ¿hay dragones? Primero no, luego sí, después ñam. ¿Zombies? Tal vez, no, sí, que sí, te avisé con tiempo, ahora cagate. ¿Gente que vuelve de la muerte? Te lo juro por la gracia de R’hllor. También hay un cometa rojo dando vueltas por el cielo. No googlees “Young Griff”, “Arys Oakheart” o “Quentyn Martell”, eh. Esto está lleno de trampas.

“Tengo miedo de que todo esto sea en realidad el delirio de un Bran que agoniza tras caerse de la torre”, me dijo un amigo. Tal vez debería decir que somos insoportables. Con mi hermano y con muchos amigos, hemos agotado decenas de litros de mate conversando sobre el devenir de la trama. Esto a pesar de que todos intuimos cuál es el posible final de la saga. Pero ese spoiler me lo guardo, porque no quiero arruinarme el final.

 

 


Notas:

(1) Mirada silenciosa de hermano que se traduce como “pelotudo, tampoco miro tele: la bajé por Internet”

(2) Mirada silenciosa de hermano que se traduce como “pelotudo, no me importa de dónde la sacaste: es tele lo mismo”

(3) Pongo los nombres en inglés de las novelas porque hay algo que siempre me llamó la atención: ¿dónde quedaron los “A” en las traducciones?

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