Autora: Caterina Francisca (@_caterinaf)

 

Después de tanto tiempo, por fin sucedió. Yo quería, vos querías. Lo deseábamos mucho, teníamos algo adentro que nos estaba consumiendo por las ganas. No lo habíamos planeado; no lo pensamos, no lo premeditamos, no nos dimos cuenta de cómo llegamos a concretarlo, pero al fin lo hicimos.

El proceso previo fue muy confuso. Recuerdo haber sentido un calor que me consumía desde adentro, era casi insoportable, me quemaba y no me dejaba hablar. La piel me sudaba y ambos temblábamos como si los -4°C importaran en ese momento. No temblábamos de frío.

¿Cruzamos alguna palabra? Yo creo que no. Todo sucedió muy de repente, estábamos motivados por esa necesidad que compartíamos pero ninguno se atrevía a mencionar en voz alta. Y sí, da un poco de vergüenza hablar de estos temas, siempre nos enseñaron eso. Y pensar que la gente lo hace con tanta normalidad… ¡en todos lados lo hacen! El proceso siempre se repite igual: desde mirarse, pasando por rozarse y tocarse, hasta concretarlo. Siempre, siempre es de la misma forma.

El primer contacto con la piel es algo escalofriante, para mí es la mejor parte de hacerlo. Esa desesperación es un anhelo casi sufrido que se escapa por los poros y se vuelve física. La respiración siempre se acelera, y si hay silencio alrededor, se puede oír perfectamente cómo el aire se agita de a poco y empieza a escasear. A veces, incluso, podemos ser conscientes del pulso que va acelerándose a niveles incomodísimos, pero en este punto ya es imposible detenerse. Es muy tarde y lo mejor está por llegar.

Cuando por fin pasa, ese placer es inconmensurable. Ese bienestar, esa emoción y esa tranquilidad. Nada se puede sentir mal en ese momento. De hecho es difícil hacerlo mal. Es difícil hacerlo mal si es con la persona correcta, dicen. Se siente bien, se siente muy bien y a cada minuto es aún mejor. No me creo capaz de parar.

Ojalá lo hagamos de nuevo una y mil veces. Ojalá, porque no puedo creer que al fin lo hayamos hecho. Sí, lo hicimos: al fin nos agarramos de la mano.


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