“Wake from your sleep
The drying of your tears
Today we escape”

-Exit music for a film

Por Manuel Rivero (@_mrmanu)

Ilustraciones: Fernando Nievas (fmanievas)
Instagram: @yonfrula

 Y el chico, roto por dentro y por fuera, se aleja del bosque arrastrando los pies. La madre lo llama por teléfono y le grita llorando que son niños, son niños Kenny. Black Mirror nos da el tiro de gracia en uno de los capítulos rescatables de la tercera temporada mientras Yorke canta su salida de la película solo con una guitarra. Pero la de él no es música de fondo, no es la canción que acompaña un momento. Es el momento. La canción es mucho más que sonidos agrupados para acompañar las imágenes: la música habla por sí sola, es ella la que cuenta la historia y la que atenaza el nudo en la garganta. Ella dirige.

Hay discos que trascienden a sus creadores. Discos que crecen como monstruos y sobrepasan a sus músicos comiéndoselos para luego escupirlos y dejarlos atrás. Es decir, puede no gustarte Pink Floyd, pero no hay manera de que al menos un tema de The Dark Side of The Moon no toque una de sus fibras internas dejándote algo. No hay forma de no disfrutar al menos una de las canciones del St. Peppers de los cuatro fantásticos.

Ok Computer más que el tercer disco de Radiohead es el cohete al que se suben unos tipos, que todavía formaban parte de lo conocido como banda normal que venía abriéndose paso, para irse al espacio y no volver nunca más. Está muy trillado decir la palabra disco “bisagra” o el “antes y un después” y Ok Computer es más que eso: es la puerta que atraviesan dejando de ser Radiohead para ser RADIOHEAD. Luego del tercer disco abandonan la pileta gigante en la que nadaban bandas como U2, Blur, Oasis y la crítica acusándolos de querer revivir la onda Seattle, para fundar los cimientos de lo que sería su escalada hacia la consagración.

 

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Con el capricho cumplido de producirse a ellos mismos, los cinco músicos, haciendo la gran Blood Sugar Sex Magik, comienzan a preparar un nuevo disco aislándose en una antigua mansión “encantada”. En ella encuentran diversos espacios que contribuyen a la búsqueda de diferentes efectos sobre los sonidos. Exit Music For a Film (inspirada en el balazo autoinflingido del romeo moderno encarnado por Di Caprio) debajo de una escalera de piedra. Let Down en el salón de baile a las 3 AM. En declaraciones posteriores Yorke hablaría de los fantasmas que le hablaban a la noche y las voces que recorrían los pasillos llenándolo de miedo. Voces que incluso llegaron a obligarlo a cortarse el pelo entre gritos y locura. (Las historias del vocalista sobre la casa en la que se grabó Ok Computer no son alegres en lo absoluto).

La mansión es solo uno de los factores que aportan su granito de arena a la carga oscura y narrativa de los 53 minutos que dura el álbum. No es nada que no pueda encontrarse en un ranking de 10 COSAS QUE NO SABIAS SOBRE RADIOHEAD pero es importante destacar el gusto de la banda por Ennio Morricone y la influencia del compositor polaco Penderecki con su horrible Treno para las víctimas de Hiroshima en la que, con unas cuerdas elevadas en un crescendo atemorizante, emula los gritos de los desesperanzados al ser alcanzados por el hongo químico.

Hay dos factores que creo son los que causan que Ok Computer sea lo que es. El primero es, claro, el factor musical. Lo que hacen los jóvenes Radiohead de fines de los 90 es tomar un amplio abanico de influencias de lo que sonaba hasta el momento y pasarlas por un filtro oscuro y existencialista dándoles nueva forma. Desde los Pet Shop Boys hasta los Beatles pasando por la música electrónica de la época, Pixies, Queen, Miles Davis y etcétera, la banda liderada por Yorke mezcla los ingredientes y los re ordena. No hay forma de predecir que DJ Shadow inspirara Airbag, el primer tema del álbum, o que los Pet Shop Boys y sus guitarras surferas tienen algo que ver con No Surprises. Las canciones no siguen una sola melodía, están llenas de matices y complejidades pero aun así son pegadizas y fáciles de recordar. Se quedan en la mente. Esta dualidad es la que transforma la música del disco en algo especial: pequeños detalles como cuerdas, instrumentos electrónicos, cambios de tono, giros musicales le suman un trasfondo evolucionado a las canciones, pero estas no son complicadas de escuchar en lo absoluto.

Radiohead reconstruye lo que agarra y le aporta un nuevo estilo y a esto le suma el segundo factor: La historia. Lo llamo la historia porque no me parece que “mensaje” este bien aplicado: Ok Computer no se queja de lleno del sistema, no predice con un dedo acusador el futuro, no llora de la paranoia rutinaria del que ve el futuro gris. Toma todo esto y lo cuenta como una película. Una película que comienza de manera violenta, se oscurece, avanza y empieza a ralentizarse hacia el final (Hey man, Slow Down).

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Ok Computer es un relato poetizado pero muy detallado sobre un mundo triste que camina hacia una robotización de todo, una población que sigue avanzando en un espiral descendente hacia el sin sentido total.

Fitter, happier.

More productive.

Comfortable.

Not drinking too much.

Regular exercise at the gym

(3 days a week).

El disco es casi visual. No por sus letras, por su música o por su concepto, sino por todo eso junto. Radiohead, por casualidad o por genialidad, logra combinar en la medida justa todos esos factores para disparar contra la sociedad con un disco que quedó (y quedará) grabado a fuego en el imaginario social. Es una especie de Mundo Feliz o 1984 de la música. Pero va más allá. Porque, además dar el placer y la angustia de avanzar en un relato en el que no tenemos control que entregan ciertos libros, Ok Computer te envuelve con su ambiente sonoro que no solo acompaña la historia: la produce. Por eso creo que nos quedaríamos cortos si lo calificáramos de otro disco conceptual más y lo dejáramos encasillado allí. Porque es un disco conceptual en el que el concepto es esto: lo que flota en el aire del mundo nuevo que se cae a pedazos mientras lo miramos desde nuestros celulares con el brillo muy alto. Y Radiohead lo sabía. La banda logró traducir un sentimiento no solo el de una generación, si no el de todas las que vendrían después, e hizo esto de una forma musical avanzada para decir “Hey, esto somos y a esto vamos” sin plantearlo como denuncia, ni como excusa para romper todo. Lo hizo como quien da un punto de vista, transmitiendo la oscuridad de adentro hablando de la de afuera.

 

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No todo es pesimismo en Ok Computer, como un film que atraviesa diversos climas, el álbum pasa por Lucky, No surprises, Electioneering ubicados en el lugar justo para subir y bajar alternativamente. La oscuridad del disco no es la de la podredumbre o la del horror. Es la oscuridad veteada por la belleza que la transforma en algo mágico. Como si la música fuera uno de esos cuadros surrealistas en los que uno sabe que algo malo está pasando pero lo acepta porque sucede de manera armónica.

Este año Ok Computer cumple 20 años y ya podemos afirmar que va a seguir vigente otros 20, 50, 100, hasta que ya no quede nadie y suene en un desierto contaminado sin decir te lo dije pero habiéndolo dicho. Porque las 12 canciones que conforman el disco no solo son geniales por separado (ya con Paranoid Android, Karma Police y No Surprises alcanza para considerarlo uno de los mejores discos de la historia) si no que juntas y ordenadas una tras otra te sumergen de a poco en una pecera en la que parece que fueras a ahogarte. Y no hay formas muy técnicas-no-metafóricas de decirlo. Los de Radiohead no consideran a Ok Computer un álbum conceptual, no era su idea. Sí, las letras hablan de una idea general de alienación, de rutina, de falta de valores y de una desilusión producto del comportamiento humano. Pero es como si algo mas uniera las piezas, como si un algo superior oscuro encerrado dentro de cada uno de los que escucha el disco le diera sentido.

El tercer disco de la banda británica trasciende su contexto: no es la música que en determinado plano social histórico hace mella hablando de la situación, es la música la que crea este contexto o, mejor dicho, lo refleja. Un contexto que se respiraba hace 20 años y se sigue respirando hoy: desilusión, mecanización, el ser humano reducido a un robot que se mueve por inercia sobre los fragmentos de lo que el mismo crea y destruye  a su paso.

Paranoid Android-min

 

No hace falta profundizar demasiado ni entender todas las letras para darse cuenta. Alcanza con dejar que el reproductor pase de Airbag a Paranoid Android y de Paranoid Android a Subterranean Homesick Alien y así dejarse llevar por el cuento de terror gris que nos cuentan los riffs de Greenwood siempre en el lugar justo, la voz de Yorke elevándose a niveles insospechados de intensidad y el resto de la banda conformando una obra maestra con pequeños engranajes como si se tratara de un inmenso reloj. This is what you get, when you mess with us te dicen y casi sentís su aliento en la cara deseando no haberte metido con Radiohead, y al mismo tiempo agradeciéndolo eternamente.

En unos días la banda va a realizar un relanzamiento del disco con temas inéditos para celebrar el aniversario de Ok Computer. Y me parece algo positivo porque si es noticia no hay duda de que mucha gente va tomarse el tiempo de escuchar por primera vez a “esa banda depresiva” y se va a llevar una sorpresa.  Porque el álbum no es de esos que te recomienda tu Papá experimentado con la música de su época, ni el que pone un amigo en el auto. Es el concepto abstracto hecho música que te presta el hombro para que llores sin saber porque, y aun diciéndote que no hay esperanzas te transmite una.

No es el tercer disco de una banda lo que cumple 20 años. Es la expresión de algo que nace de lo musical pero lo supera, lo transforma, lo trasciende. Y qué mejor que una ocasión de festejo para sacarlo de la biblioteca, descargarlo o correr a comprarlo para darle play y dejarnos llevar por lo  que todos llevamos dentro, pero no sabíamos cómo expresar.

 


 

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