por Abril Fernández

¿Cómo sería un secreto? Para mí, como un pedazo de algo que querés esconder y dar por muerto, sin saber que en poco tiempo ese pedazo va a volver a la vida pero en forma de barrios, poblados, colonias y hasta universos de microorganismos. ¿A qué se parece un secreto? A lo mejor es algo que, cuanto más se intenta tapar, más se nota, más eco hace dentro de quienes lo portan.

¿Para qué sirve un secreto? La analogía muerte – vida no termina ahí. Los volcanes, cuando explotan en ríos de lava arrasan con casi toda forma de vida animal y vegetal. Dicen que, aunque a primera vista duela, la naturaleza emplea estos métodos para dar lugar después a las tierras más fértiles y las especies último modelo de vegetación. Como si el secreto de las montañas sólo pudiese salir estallando dramáticamente. Eso sí, dejando detrás una estela de espléndido humus.

secretposts

¿Cómo se guarda un secreto? La mejor manera es dejarlo casi a la vista de todos; quizás ese sea también el comienzo de la perversión. Algunos secretos son pronunciados en voz alta, todos los días, como si mandándolos junto a un montón de bromas e ironías pudieran aliviar a quien lo carga sin que se tengan que admitir como verdades. Los Estados son los primeros en decir que tienen secretos cuya importancia es tal que deben existir. Un Estado sin secretos sería casi uno que pide a gritos que le cambien el nombre.

¿Dónde están los secretos? En todas partes. Hay secretos por ley y secretos fuera de ella. Por eso algunos la sostienen y otros la demolerían si tuvieran la oportunidad. Hay profesiones antiguas y modernas que sin hermética clausura acerca de sus prácticas nunca podrían ser ejercidas. Hay secretos por todas partes, carteles en zonas de acceso restringido, ficheros guardados bajo llave y metidos en cajas que no pueden abrirse sin conocer el código secreto.

Sin secretos la vida no sería como la conocemos. Sería algo que por lo menos a mí me cuesta mucho imaginar porque crecí con ellos, algunos más cercanos a mi mundo, otros no tanto. ¿De qué están hechos los secretos? Algunos son cosas que no se pueden decir en voz alta porque todavía duelen mucho. Cuando se revelan por fin, ya no lo son desde hace rato. Ya habían empezado su degradé hacia la nada.

little-girls-telling-secret-shhh

Los secretos de Estado también son revelados cuando ya no sorprenden a nadie. A veces estaría bueno que se liberen los documentos clasificados con un poco más de onda, como los tell all books, esos libros que escriben las celebridades donde cuentan la verdad verdadera y otras pestes sobre el sistema al que pertenecen. Y al que no dejan de pertenecer porque omiten prolijamente hablar de sus partes más sucias. Secretas son también las confesiones en la iglesia, las condiciones físicas y psíquicas de un paciente, o sus diarios íntimos. Hasta que se muere, claro.

El secreto del éxito

A lo mejor sea el más perseguido por todos. También debe ser el que más estafas ha consolidado a lo largo de todos los tiempos. Como el secreto de la ubicación de El Dorado, ciudad hecha de oro prometida a los españoles, que quizás encontraron alguna parecida pero no como la que imaginaban así que siguieron desembarcando. En su búsqueda (que continúa hoy bajo el aséptico nombre de *capitales extranjeros*) hasta el más pelao puede soñar con forrarse de guita persiguiendo algo que, de tan secreto que es, quizás ni siquiera exista.

La fórmula secreta de los productos *top en ventas* es otra. Que si tiene esto, si tiene lo otro, si acaso le agregan sustancias prohibidas y nadie lo sabe. Todo lo que se denomine secreto hace que la imaginación humana se dispare en todas direcciones. La imposibilidad de terminar de una buena vez con esto usando algún silogismo puro hace que estemos frente a una especie de agujero negro del lenguaje. Cuando develás por fin a alguien un secreto, pero no le gusta cómo suena, ¿qué hacemos? ¿Es el secreto una excusa para creer infinitamente en algo, sólo porque la realidad no nos deja contentos?

El éxito, sobre todo el socio económico, parece que siempre tiene que provenir de alguna cosa sobrenatural, porque así como así no aceptamos que otro homo sapiens pueda ser tan talentoso. A lo mejor no es humano, dice alguno. Y ahí empiezan: los pactos con el diablo de Jimi Hendrix y demás músicos para tocar súper bien; la información clasificada que Marilyn Monroe supuestamente conocía y por la que tuvo que ser supuestamente asesinada; el hecho de que supuestamente Elvis Presley haya sobrevivido; y ahora, la última entrega de la saga tiene a las elites mundiales organizando reuniones iluminatti o reptilianas mezcladas con champagne, vodka y autos caros. Internet termina siendo el lugar donde estas tendencias van a entrar en resonancia hasta lo bizarro. Siempre habrá alguien que diga conocer las verdades ocultas, pero, con el anonimato cibernético, cada día son más.

alien

Saber es poder

Algunos seres más ilustrados, como Habermas o Foucault, se han metido con el tema del secreto como base del poder. Pero hay un especialista moderno en secretos, un ex cadete de correos llamado Frank Warren quien, a partir de su experiencia de vida y algunos sueños locos que involucraban postales, inició un viaje sin fin. Primero empezó dejando mensajes dentro de botellas, mensajes algo confusos que la gente leía con atención y que algunos medios replicaban. Cuando notó la gran curiosidad de las personas hacia todo lo misterioso y anónimo, decidió comprar trescientas postales y dejarlas en distintos lugares de la ciudad. Las postales traían su propio domicilio ya escrito e invitaban a quien las encontrara a compartir un secreto con él, sin firmarlo, y mandárselo por correo. A Frank no le llegaron las trescientas postales que había repartido, sino muchas, muchas más.

Una vez recibidas las postales, Frank las escaneaba y las subía a PostSecret.com, sitio que aún funciona con la misma dinámica después de más de una década de creación, sin anuncios comerciales ni sección de comentarios. Warren incluso creó la app de Post Secret, que no duró ni un año gracias a esa hermosa y deforme plaga conocida como trolls. Claro que es mucho más tentador escribir cualquier cosa sentado en un sillón y moviendo sólo un dedo de la mano (llenando de interferencias cualquier movimiento social más o menos coherente) que decorar una tarjeta de cartón, escribirle algo original, y dirigirte al correo a que la envíen. Lo que logra Frank, un poco accidentalmente, es la subversión del secreto como poder, primero porque libera a su portador de una carga a veces excesiva sin importar quién sea, y segundo porque esto no ocurre dentro de jerarquía alguna sino de humano a humano. Por eso Warren también va alejándose de a poco de las conferencias, que intentan investirlo como sacerdote dos-punto-cero o giladas por el estilo.

Pronto surgieron otras apps y sitios web parecidos, con motivaciones más financieras que artísticas y que en algunos casos demostraron funcionar de maneras totalmente contrarias a las proyectadas por Warren. Se probó que algunas aplicaciones podrían llegar a vincular los secretos publicados con información personal del dueño del aparato móvil, y adiós anonimato.

maxresdefault

¿Qué nivel de privacidad y de datos secretos manejamos hoy en día? Uno muy vulnerable, seguramente, gracias a las cada vez más conexiones y vinculaciones de cuentas con casillas de mail y perfiles varios. Pero siempre existen parcelas ocultas de mi vida que ninguna inteligencia (ni humana ni artificial) puede descifrar.

A lo mejor un poquito de misterio sea necesario para mantener nuestra magia.

 

Comentarios

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.