Roma, Cuarón, y las desventuras de la emancipación

[Alfonso Cuarón. Roma. Cleo. Yalitza Aparicio . Sofía. Marina De Tavira. Žižek. Rita Segato. Emancipación]

por Diego Rach (@tre393)

Roma es la última película del director mexicano Alfonso Cuarón (Y tu mamá también, Children of Men, Gravity) que no para de cosechar followers. Cuenta la historia de Cleo (Yalitza Aparicio), una trabajadora doméstica en el seno de una familia de clase media mexicana entre los años 1970 y 1971. Secundada por Sofía (Marina De Tavira) deberán hacerse cargo de una familia ante el abandono de las figuras masculinas. El film es de una belleza fotográfica inusitada, lo cual contribuye quizá a su popularidad en estos días. Pero además se presta a diferentes interpretaciones sobre su mensaje y su significado.

Un contrapunto con la lectura de Žižek

Creo que una de
las preguntas que suscita el estreno de Roma
es en qué medida podemos considerarla como una película que contiene entre sus
tejidos un discurso crítico de la realidad. Ahora bien ¿puede pensarse que haya
algo que ligue el discurso cinematográfico a la crítica? Ciertamente no. La
labor del realizador y su potencia política se sitúan en la instancia del
montaje. Pero en la sala de cine, en el sillón o en la cama frente a la
computadora, ningún espectador debe rendir cuentas a nadie. Es en el secreto de
su deseo que las representaciones del cine hacen carne y siembran sus frutos.

Žižek (Roma is being celebrated for all the wrong reasons, The Spectator) ha manifestado esta especie de mistificación que obra la película en torno a la relación de explotación que padece su protagonista. Ocultarnos dicha relación en los aspectos de ternura del personaje sería su marca ideológica. Sin embargo, algo hace ruido en sus conjeturas. Su mirada refuerza muchas veces los determinismos que la tradición marxista postula sobre la dominación social, principalmente que estamos sometidos en última instancia por relaciones económicas. Pero sería difícil no pensar, para el caso que retrata Roma, en la raza y el género como dispositivos de poder que complejizan la relación que mantiene Cleo con los restantes personajes.

Recuerdo un texto (Capitalismo cultural) en que Žižek plantea el modo en que el trabajo es representado en las películas de Hollywood como algo clandestino, oculto y hasta a veces delictivo (su modelo sería el mundo subterráneo de Metrópolis de Fritz Lang). No deja de llamar la atención que cuando el trabajo doméstico aparece de esta manera “más cruda”, aun cuando se lo romantiza, el gesto intelectual vuelva a ser posicionar un ideal de trabajador organizado en pie de lucha. Se podría pensar esto como un autoengaño, pero más trágicamente sería pensarlo como un obstáculo político, es decir, como una manera ensoñada de pensar la emancipación. Me pregunto si allí no opera una formula ideológica en la abstracción de una imagen: la estampita constructivista del obrero revolucionario empuñando el brazo en alto. ¿Pero qué sucedería si la estampita fuera esta imagen de una empleada doméstica mixteca con los hombros curvados fregando el suelo en una tenue escala de grises?

Por lo demás, no podemos dejar de ver que también hay un gesto de resistencia micropolítica en Cleo y Adela cuando se burlan de la patrona en su habitación o en el uso de su lengua materna. Si estas formas no se corresponden con la insurrección callejera que protagonizan los estudiantes es un problema irresuelto en la película, pero lejos está de haber una sumisión sin límites en esa “dedicación desinteresada” que opera como forma ideológica según Žižek. Leí un comentario en un blog a la nota del filósofo que parece marcar una paradoja inscrita en el sentido común: “somos esclavos y no nos damos cuenta”. ¿Cómo podemos admitir ser esclavos y aun así no darnos cuenta? ¿No resulta políticamente estéril y apático pronunciar el discurso de la servidumbre voluntaria?

Colonialidad y género
en Roma

Rita Segato tiene un ensayo muy bello intitulado “El Edipo Negro: colonialidad y forclusión de género y raza” (La crítica de la colonialidad en ocho ensayos. Y una antropología por demanda, 2013), en el que se pregunta por el desdoblamiento de la maternidad, entre una madre biológica y jurídica y una madre de hecho, o más bien, entre la madre y la niñera. Compara el modo en que las tradiciones de Brasil y México retratan a la madre originaria de los pueblos, y también el modo en que las sociedades coloniales erigieron la figura pública de la madre jurídica y se forcluyó, es decir se eliminó, la figura oculta de la segunda madre o niñera.

Me pregunto si no debiéramos cuidarnos de ese intento de imputar un sentido malévolo a la representación, o bien de ejercitar la crítica al espectáculo como aquello que nos oculta lo que nos fue sustraído como espectadores: la propia voz y la acción. “La derrota y el sufrimiento de los vencidos—sostiene Rita Segato en relación a la tradición mexicana—no resultan festivamente escamoteados en el ensayo, y perduran en su dramatismo aun en la versión de los escritores liberales. Corrientes literarias, historiográficas y antropológicas de máxima importancia en la nación representan la colisión ancestral de lo público con lo privado como una historia en clave trágica y no como una comedia italiana”.

Roma no deja de decirnos que la situación de Cleo no es una elección libre, que su trabajo se corresponde con su condición de pobreza extrema y con el color de su piel. Quizá también es una muestra de las estrategias de supervivencia de las mujeres en la historia del despojo que ha significado el Capitalismo y el Coloniaje en sus cuerpos y en sus vidas. Tampoco oculta eso que Rita Segato describe en la relación de apropiación de lxs niñxs con la niñera: el sentimiento edípico del niñx con relación al territorio entero e indiscriminado del cuerpo materno-infantil se duplica cuando media esa relación salarial con la segunda madre. Lo cual no solo tiene consecuencias afectivas en lxs niñxs, sino en la propia niñera: “Por más amor que sienta, siempre sabrá que no llegó al vínculo como consecuencia de sus propias acciones sino coaccionada por la búsqueda de sobrevivencia”.

La figura de Cleo encarna en este sentido una especie de símbolo de las miles de mujeres que sostienen el trabajo reproductivo del capital y que se encargan de los múltiples cuidados que demanda la condición humana. Esos cuidados que en nuestras sociedades se naturalizan como una tarea materna, individualizada y confinada a la privacidad familiar, pero que por su exigencia excede estas posibilidades. Quienes cuentan con recursos comparten la tarea con una niñera o cuidadora de ancianxs, que las más de las veces asisten por un salario afuera del hogar y gratuitamente dentro del propio. En esa intersección reflejada en Cleo entre su condición de mujer, mulata y explotada económicamente por la familia y sexualmente por su amante se manifiesta una puesta en escena de la realidad que viven las mujeres en nuestro continente. También por qué no, de las miles de migrantes que anhelan morder un bocado del American dream.

Salvando esta situación, resulta interesante marcar el paralelo de las dos protagonistas: Cleo y Sofía. La construcción de los personajes feminizados se da en paralelo a partir del abandono de las figuras masculinas. Más interesante que marcar lo que las diferencia, su condición social y el habitus que las posiciona de diferente manera ante el abandono, creo que resulta interesante marcar cómo la trama afectiva las une para fortalecer esa pequeña comunidad que fundan en la casona de Roma.

No es una rebeldía que Cleo trama para derrumbar el orden social que la explota, sino el salto que posibilita, más allá de la fractura del lazo comunitario que las diferencias de clase y raza proclaman, lo que se presenta como un gesto político del film. Al margen de eso, las diferencias persisten, no se borran ni con el retorno del viaje, ni con el acto heroico final. Cleo no salva la vida de los niños para comprar las cadenas de su esclavitud. La frontera de opresión se filtra por otro lado, y por tanto las alianzas se vuelven transversales. Al menos en Argentina, esta es una de las lecciones pendientes de las recientes luchas.

Comentarios

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>