Un Carlos, un mago, Messi y la televisión: cómo engañar a los medios

[Carlos. Jose Luis Alvarez. EEUU. The Thoughts of Carlos. Australia. Medios. Isis. Messi. Neymar. Ronaldo. Amenazas. Internet. YouTube]

por Gabriel Salgado (@gabiisalgado)

En 1988, los diarios australianos, revistas, y canales de televisión comenzaron a publicar y a dar manija con una presentación. Miles de folletos, titulares, y placas decían:

CARLOS

APARECERÁ EN AUSTRALIA

“Lo que verán a continuación no lo olvidarán jamás”, cronicaba el presentador ante la primera aparición en televisión de Carlos. De pronto, el artista joven y brillante, Jose Luis Alvarez, un hombre de 19 años cuyas singulares cerámicas pintadas se exhiben en las casas más lujosas de Norteamérica, parece titubear, se le reduce el pulso peligrosamente y prácticamente se detiene hasta la muerte. El médico auxiliar que estaba presente en caso de que algo le sucediera amaga con hacer sonar la alarma: el muchacho había muerto.

Pero entonces, con un latido poderoso, le vuelve el pulso. Más rápido y fuerte que antes. Es evidente que como Víctor Sueiro, nuestro artista volvió de la muerte, pero la entidad dentro de ese cuerpo ya no es él. Dentro de su cuerpo ahora está Carlos, un alma antigua de 2000 años de antigüedad. Un ser que atraviesa una forma de muerte para dar paso a otra: este es el fenómeno que ha hecho de Carlos, canalizado a través de José Luis Alvarez, el primer y único caso de canalizador que ofrece una prueba tangible, física, de un cambio misterioso dentro de su fisiología humana.

La historia de Carlos fue precedida por una campaña de promoción muy completa que incluyó una serie de recortes de periódicos totalmente falsos, reseñas, y grabaciones de entrevistas de radio, presentaciones teatrales, y un libro increíblemente tonto llamado “The Thoughts of Carlos”. Pero el punto más alto fue la congregación de cientos de personas en la ópera de Sidney para presenciar un acto de este “canalizador”. Luego de eso la credibilidad de Carlos empezó a cuestionarse hasta que el programa de televisión más popular de Australia, Sixty Minutes, reveló que la historia de Carlos era una farsa, de principio a fin.

jamesrandiLos productores del programa pensaron que sería instructivo evaluar la facilidad con que podía crearse un curandero o un gurú para engañar al público y a ellos mismos: los medios de comunicación. Para eso se pusieron en contacto con uno de los mayores expertos del mundo en engañar al público: el mago James Randi.

De esta forma Randi y Alvarez demostraron lo poco que cuesta desnaturalizar nuestras creencias, lo dispuestos que estamos a dejarnos llevar, y lo fácil que es engañar a la gente que anhela creer en algo. Si Carlos se hubiera quedado más tiempo en Australia seguramente concentrándose en la curación, por ejemplo, a través de sus lágrimas embotelladas o cristales, es seguro que hubieran aparecido personas curadas gracias a él.

Pero, ¿cuál fue el objetivo de todo el truco de Carlos? ¿Fue realmente para mostrar cómo funcionan los medios de comunicación o mostrar cómo pueden ser engañados para ayudar a quienes buscan manipular la opinión pública?

El objetivo era demostrar que los medios pueden ser y serán manipulados si les das la letra justa. Sean creencias, muertes, ataques sospechosos, sea lo que sea que a los medios le sirva. James Randi dijo que el engaño de Carlos “demostró que los medios pueden ser seducidos voluntariamente siempre que estén convencidos de que el tema aumentará el rating, la circulación y la satisfacción general del consumidor”. Hoy, en vísperas del mundial y tiempos de agitación por los ataques de ISIS, los medios de comunicación comenzaron a publicar/replicar las amenazas de este grupo terrorista hacia los jugadores y grandes estrellas de fútbol. Como en el sistema digestivo, resulta más fácil aceptar algo que ya está masticado, y los medios de comunicación son los encargados de hacerlo por nosotros.  Por eso es que recurrimos a los medios de comunicación y aceptamos lo que a nosotros nos parezca más llamativo o interesante en el momento.

La gente necesita creer

La necesidad de la gente de creer es ancestral y de estructura. No hay sujeto humano que pueda vivir sin creer en algo, se llame como se llame. J. Lacan se refirió a esto diciendo: “no es que Dios ha muerto (como decía Nietzsche) sino que es inconsciente”. Entonces Dios (un canalizador o las noticias de Infobae) es una construcción consciente e inconsciente de los hombres para dar cuenta de la razón última, de la causa. La creencia en algo es un acto creativo que involucra no solo el aparato puramente sensorial del cerebro sino también la memoria, la emoción y nuestras esperanzas y temores. Completamos lo que observamos en la realidad con la forma en que pensamos que deberían ser las cosas, de acuerdo con nuestras expectativas.

Nietzsche había dicho una vez: “el hombre que necesita creer en algo superior a su conocimiento es un ser débil que no es capaz de vivir su propia vida y tomar las riendas de esta”. Hay personas que realmente se toman en serio que alguien pueda mirar una cuchara y hacer que se doble, o que el ISIS va hacer un photoshop tan malo para amenazar a Messi, Neymar y Cristiano Ronaldo, pero en ese gris, en ese espacio para el libre albedrío es donde nosotros encontramos algo en que creer gracias a lo que los medios de comunicación consideraron previamente rendidor.

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Alguien preguntó si existía Dios.

Y otro contestó: “Si lo necesitas y hablaron de él en la tele, entonces existe”

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