Adapte cuentos perversos a la actualidad sin volverse un asesino en el intento

“El arte concibe y reproduce por medio de la contemplación pura las Ideas eternas,
lo que hay de esencial en todo los fenómenos de este mundo”
Arthur Schopenhauer

por Agustina Chaves (@chasugus)

Considerados padres de la filología, Jacob y Wilhelm Grimm se hicieron famosos, entre otras cosas, por la recopilación de historias tradicionales alemanas que luego devinieron en los cuentos infantiles más conocidos del mundo. Cabe aclarar: estos cuentos no eran para niños pero fueron adaptados –en cierta medida– para ellos.grimm_bruder_1847_klein

Mucho se ha hablado sobre estos hermanos y su trabajo: las problemáticas tratadas, las lecciones brindadas, la perversidad de sus obras. Y al respecto de todo esto queda la duda de qué tan perversos eran los Hermanos Grimm o, mejor dicho, cuán más perversos que nosotros fueron. Cada vez que escucho o releo sus cuentos, que veo las adaptaciones que Walt Disney llevó adelante de estas obras, no puedo dejar de relacionarlas con la época en la que vivimos. Quizás son divagues, pero quizás las historias populares que se difundían oralmente en Alemania en 1800 son tan actuales hoy como lo fueron en 1900.

Lo cierto, como dije anteriormente, es que estas leyendas que los Grimm se encargaron de recolectar y difundir en los distintos tomos de Cuentos para la niñez y el hogar y Cuentos de hadas de los hermanos Grimm [1]fueron posteriormente mutiladas y/o adaptadas para niños. Pero qué pasa con las generaciones actuales, cómo serían las adaptaciones de algunas de esas historias.

Si alguien dice cuento infantil lo primero que se me viene a la cabeza es Caperucita Roja y por eso comienzo con él. La moraleja es que establecer relaciones con extraños no es algo que se deba hacer, ya que puede llevar a situaciones peligrosas e incluso mortales -algo que por lo general nos parece un poco extremista y exagerado-.

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Antes era muy común pasear por el bosque, lo cual devenía en una gran preocupación para los padres. Hoy ese bosque sería Facebook y el resto de las redes sociales, mientras que la casa de la abuelita sería la vida real. Los padres sólo quieren que sus hijos no hablen con extraños, pero ellos ya no tienen ningún poder sobre el mundo ciber-real de sus pibes. En este caso la Abuela sería algo así como la construcción que uno se hace de la persona que está detrás de la pantalla. Pero ¿qué pasa cuando la realidad y la ficción se enfrentan cara a cara? Cuestión de perspectiva, supongo. Aún así el lobo no deja de comerse esa construcción. Si me preguntan cómo me imagino al lobo diría que como un cuasi cincuentón que hace juguetes para niños. La abuela tiene un antes y un después. Primero es un todoloqueunoquiereyanhela, pero termina siendo una especie de Zulma Lobato que hasta el mismo lobo (el cincuentón que en realidad es) no se anima a comer. ¿Y el cazador? Es la realidad que llega para salvarte de semejante pelotudez que el lobo te metió –y vos aceptaste y te dejaste meter- en la cabeza: la pared con la que te chocas para ver las cosas un poco más claras.

De todas maneras, en el momento en el que vivimos –como también pasaba anteriormente-, no existe forma total y eficaz de control por parte de los padres. Resulta que ver Catfish [2] no le da una lección a los pibes, sino que refuerza la imagen de la abuelita y las ganas de ver el programa que emite MTV. Tampoco da resultado inventar hadas madrinas resentidas que ponen “maldiciones” sobre las personas. Tarde o temprano Thalía –más conocida como la Bella Durmiente– iba a tener su despertar sexual e iba a andar como una loca. No hay nada más ilógico que la condena de “100 años de sueño” que la pobre tuvo que soportar -¿o habrán sido 9 meses de encierro?- para que la dejen en paz. Mamá, papá eduquen a sus hijas alegres que peteras se vuelven solas, sino pregúntenle a Andrés Nara.

Y hablando de los Nara frenemos un poco en Wanda: la reencarnación actual de la Cenicienta. La pobre ama de casa que se dedica a ver que su negra criada cumpla con su labor. La pobre y triste ama de casa que nadie tiene presente. Pobre Nara viviendo tan fuera de la vista de la farándula argentina, tan dejada de lado a pesar de la gran ¿carrera? que supo llevar adelante, haciéndose cargo de sus hijos.

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Pero hay una metáfora mejor para Wanda que la de Cenicienta: la doble cara. Wanda es hermanastra y cenicienta a la vez. Quien lea esta revista pensará que nosotros tenemos algo en contra de la rubia, y la verdad es que sí. Es que Wanda no entiende del amor y la pasión. Para ella todo se trata de poder. Wanda es su propia hermanastra malvada, es quien no deja que ella misma –ni los otros- encuentre el amor, esa que intenta todo tipo de obstáculos para ello, incluso cortarse los dedos o el talón. Al final la malvada madrastra tenía razón “cuando seas reina, no irás nunca a pie” [3]. Wanda lo sabe, ella pasea en su Rolls Royce mientras juega al amor y engendra niños porque total, qué importa perder la figura en Milán. Wanda se ríe a carcajadas porque encontró otra Cenicienta a quien humillar: desde Nadie Es Cool le mandamos un fuerte abrazo a Maxi.

Siguiendo un poco, me llama bastante la atención lo malas que eran las mujeres en 1700 -época en que datan algunas historias-. Eso explicaría por qué en los cuentos a) las madres siempre están muertas; b) las madrastras siempre son forras –¿Edipo?– y c) los padres son unos pollerudos.

Pero volviendo a que las madrastras son unas perras, nos topamos con Hansel y Gretel. Los dos hermanos que son abandonados en el bosque ya que el padre y su pareja no los pueden alimentar. Está bien que los nenes no eran una luz que digamos: ¿en serio? ¿¡migas para no perderte en el bosque!? Repito: ¿En serio? De todas maneras, da la sensación de que este cuento encierra otras cuestiones además de la poca educación –papá, mamá: lleve a su hijo al colegio-. Quizás una de las principales es el tema del incesto. Y es que hay cosas que me hacen mucho ruido: qué tan real es que no podían alimentarlos -muchachos viven cerca del bosque: coman bayas y háganse veganos- y no que fueron abandonados debido a que sus padres no podían permitir que ellos vivieran un romance. Lévi-Strauss pregona que la prohibición del incesto tiene un carácter natural y uno cultural, este último reside en que dicha prohibición es una regla establecida por los mismos hombres; razón por la cual la relación de los hermanos era mal vista. Si bajamos esta historia a la actualidad Los Pimpinela serían una especie de Hansel y Gretel pero con algunos puntos a favor y otros en contra. A favor es que Los Pimpinela sacaron un redito económico de todo eso, evidentemente de hambre no van a morir. En contra es que su perversión llegó más lejos que una simple relación amorosa para instalarse profundamente en forma de un doblemente maligno dúo musical en el que sobran las escenas de celos y actings.

Podría explicar, además, la relación entre la verídica historia de Blancanieves con la trata de personas, el trabajo infantil y la droga, Rampunzel con la prostitución infantil o lo bien parado que siempre quedan los príncipes –que al parecer cuando son reyes se convierten en bobos-; como así también otras relaciones que he encontrado en algunos de los más de 100 cuentos de los Hermanos Grimm, pero por suerte para ustedes no lo haré.

Lo que sí voy a decir es que el consumir productos culturales con rasgos oscuros y crueles, no implica que ello provoque daño psicológico [4]. La maldad y perversidad que se le atribuye falsamente a Jacob y Wilhelm no es más que la recopilación de historias que ya existían y que, en todo caso, la sociedad decidió apropiarlas y reapropiarlas –despreciamos la perversidad como forma de vida pero la incorporamos en nuestros hábitos recreativos-. Estos clásicos cuentos dejan un sabor más actual que amargo, más liberador que preventivo. Las relaciones que nos permite la literatura son las formas que tenemos de entender al mundo, es la apertura con la que decidimos mirar las vivencias más banales públicas y privadas. Y es que la literatura, como el arte en general, tiene ese poder de emancipación. No porque las historias que consumamos tengan rasgos de crueldad nos convertiremos en furiosos asesinos. Mamá, papá: yo leo los cuentos originales[5] morbosos  y perversos de los Hermanos Grimm. No sé preocupen, eso no me hará ser un James Eagan Holmes [6] más.

***

[1] Los primeros tomos de Cuentos para la niñez y el hogar se publicaron en 1812 y 1815. En 1857 se publicó Cuentos de hadas de los hermanos Grimm
[2]Catfish es un documental que narra la historia de Yaniv Schulman y la relación que entabla con una desquiciada por Facebook. El documental te sorprende y al mismo tiempo divierte ya que la mujer, lejos de ser quien dice, lleva adelante todo un trabajo en el que crea más de 10 perfiles falsos para darle veracidad a su construcción.
[3] Diálogo que la madrasta de Cenicienta le dice a sus hijas para que estas se corten los dedos y el talón con el objetivo de que les entre el zapato que encontró el príncipe.
[4] Exceptuando The Blair Witch Project que le causó pequeños daños a la redactora de esta nota.
[5] Pueden encontrar algunos cuentos originales acá
[6] James Eagan Holmes es el tipito de pelo naranja que en el 2012 mató a 12 personas en un cine de Estados Unidos mientras estaban viendo The Dark Knight Rises


 

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