Apuntes sobre la deuda y la muerte

[Deuda. Muerte. Promesas. Neoliberalismo. Maria Alejandra Ciuffolini.  Michel Foucault. Biopoder. Depresión. Suicidio. Mark Fisher. Necropolítica. Necropoder]

por Belén Brollo 

Movimientos microfísicos de la deuda

Habitamos un presente cooptado por un orden depredador: el neoliberalismo. Según Maria Alejandra Ciuffolini, en La Dinámica del neoliberalismo y sus desplazamientos el neoliberalismo desplega una racionabilidad que se presenta como un “arsenal de mecanismos ´microfísicos’ que se localizan en los intersticios de las instituciones pero que dirigen nuestra percepción y nuestras prácticas incluso más cotidianas”. No es un monstruo frío que se presenta ante nuestros ojos y se nos impone cuerpo a cuerpo sino una sustancia difusa que deviene identidades, deseos, cuerpos, prácticas y percepciones (mucho antes de que nos demos cuenta). La racionabilidad neoliberal “orienta y dirige según el principio universal de la competencia y la maximización del rendimiento” (Jorge Aleman, 2013). Somos empresas autodirigidas con la responsabilidad individual de maximizar la valorización de nuestro trabajo en el mercado.

El neoliberalismo no se impone exógenamente sobre les sujetes sino que crea sujetes, de modo tal “que lleva a la existencia misma a comportarse como una empresa” (Jorge alemán, 2017). Hasta lo más íntimo de la vida de les sujetes esta preconfigurado por la razonabilidad neoliberal. Este modo microfisico en el que el poder es capaz de controlar y gobernar los cuerpos es lo que Michel Foucault llama biopoder.

En el Nacimiento de la biopolitica Foucault traza con detalle una analítica del neoliberalismo que da cuenta de su funcionamiento microfísico,  reticular, “constructivo” y positivo. Muestra como el neoliberalismo excede los límites de un proyecto económico o un programa político determinado y se manifiesta en formas de vida y subjetividad. Siguiendo esta línea y pensando ya en las formas en las que devino el neoliberalismo actual, Dardot propone la siguiente lectura: “(…)el neoliberalismo es mucho más que un tipo de capitalismo. Es una forma de sociedad e, incluso, una forma de existencia. Lo que pone en juego es nuestra manera de vivir, las relaciones con los otros y la manera en que nos representamos a nosotros mismos. No sólo tenemos que vérnoslas con una doctrina ideológica y con una política económica, sino también con un verdadero proyecto de sociedad (en construcción) y una cierta fabricación del ser humano.” (Dardot, 2014)

En el libro La fábrica del hombre endeudado (2013) Mauricio Lazzarato ensaya la forma en que la deuda se manifiesta  en una relación de poder específica: la relación acreedor/e-deudor/e, una relación que se ha vuelto universal en las sociedades neoliberales. Advierte que si bien el neoliberalismo gobierna a través de una multiplicidad de relaciones de poder, es en la de la deuda en donde “todo el mundo está incluido”, incluso las generaciones futuras. La relación acreedor-deudor es transversal a todas las demás relaciones: heredamos la deuda como heredamos el pecado original.

La relación de deuda funciona como relación de poder al mejor estilo foucaultiano, es decir, en cuanto dispositivo biopolítico de producción y gobierno de subjetividades colectivas e individuales. Lazzarato, recuperando a Foucault, la define como “acción sobre una acción, acción que mantiene libre a aquel sobre el cual se ejerce el poder. El poder de la deuda nos deja libres y nos incita y empuja a actuar para que podamos cancelar nuestras deudas” (Lazzarato,2013).

El neoliberalismo fábrica sujetes endeudades,  cuerpos y subjetividades al servicio de lógicas de competitividad y cálculo de sí. Y para su garantía “segrega una moral propia y a la vez diferente y complementaria a la del trabajo ‘esfuerzo-recompensa’: se trata del par ‘promesa-culpa’” (Lazzarato). Le deudor/e promete el reembolso de la deuda al mismo tiempo que siente culpa por haberla contraído. La persona endeudada promete comportarse continuamente de forma tal que pueda restituir lo que se le dio. Quien no produce, quien no paga sus deudas, convivirá con culpa de por vida.

Habitamos un orden donde las relaciones sociales cobran la forma de la relación de deuda, en donde el poder de la deuda excede las fronteras económicas para constituirnos en deudorxs en todos los ámbitos de nuestras vidas. La deuda se expresa en promesas cotidianas de visitas, de atención y de cuidado. Nos endeudamos constantemente porque no hay tiempo. Estar en deuda significa cerrar las posibilidades de futuro. Une nunca termina de pagar la deuda, y se transforma más en un esclavo que en una empresa.

Deuda, depresión y suicidio

Mark Fisher, en uno de los últimos textos publicados en su blog, titulado “Bueno para nada” (actualmente recopilado en el libro Los fantasmas de mi vida, editado por Caja Negra) hace una reflexión de carácter etnográfico sobre la depresión. Intenta comprender la aflicción mental bajo marcos impersonales y políticos más que individuales y psicológicos.

En el régimen donde la felicidad es un deber, un estado religioso que emana de cada une y la fiel recompensa de un único modo de ser (que es, siempre, un ser productivo), les sujetes tristes, aburrides, solitaries, cansades, pobres, deprimides, son arrojades a la condición de deuda, sin escalas. Se abre una relación de doble deuda, para con les otres y para con nosotres mismes. La subjetivación es total. Y como si eso fuera poco, la culpa es nuestra. Nos endeudamos porque queremos. La táctica más exitosa del neoliberalismo es la de la auto-responsabilización. Cada une de les afligides por este sistema es empujado a creer que su aflicción es suya, y de nadie más. La creencia de que le individue es capaz de ser lo que quiera ser es –denuncia Fisher “la religión no oficial del neoliberalismo”. Es la contracara de la depresión, “cuya convicción subyacente es que somos responsables de nuestra propia miseria y que, por tanto, la merecemos”.

Mark Fisher sugiere que hay una conexión directa entre depresión y política, conexión que se actualiza bajo el orden neoliberal de una forma salvaje y necrofilica. Es allí, en ese funcionamiento actualizado del neoliberalismo que el suicidio adquiere un lugar controversial. Darse a la muerte puede pensarse como la más radical materialización de la libertad y decisión sobre nuestra propia vida al interior del régimen total neoliberal; siendo así una fuga del orden hegemónico, a la vez que un atentado contra él. O puede pensarse como el acto más crudo, expresivo y culminante a través del cual opera el poder.

Achille Mabembe en su libro Necropolitica (2011) considera y señala la dificultad de encasillar al suicidio en una u otra forma debido a la complejidad del funcionamiento del necropoder en nuestras sociedades neoliberales contemporáneas. La necropolitica es una mutacion de la biopolitica donde las técnicas de gobierno devienen técnicas de muerte contra una parte (o incluso la totalidad) de la población. La necropolítica tiene un plan de muerte para todes nosotres, dejarse morir al final del plan o “decidir” morir antes no tendría distinción en este régimen.

Si tenemos en cuenta estas últimas complejizaciones sobre la cuestión de la deuda ¿no valdría revisar el concepto de poder, a saber el de biopoder, que estábamos usando para pensar la relación de deuda  y pensar, al mismo tiempo, a qué política se está refiriendo Mark Fisher cuando habla del vínculo depresión – política? O mejor, ¿no habrá que considerar un desplazamiento en la relación de deuda, del biopoder al necropoder?


Bibliografía:

Ciuffolini, M. A. (2017) “La Dinamica del neliberalismo y sus desplazamientos. Para una crítica inmanente en orden a su superación”. En Studia Politicae. Disponible en http://bibdigital.uccor.edu.ar./ojs/index.php/Prueba2/article/view/1260

https://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-215793-2013-03-14.html

https://www.pagina12.com.ar/42162-que-es-la-subjetivacion-neoliberal

https://rebelion.org/el-neoliberalismo-es-una-forma-de-vida-no-solo-una-ideologia-o-una-politica-economica/

Lazzarato, M. (2013). La fábrica del hombre endeudado. Ensayo sobre la condición neoliberal. Buenos Aires: Amorrotu.

Mbembe, A. (2011). Necropolitica. España: Editorial Melusina.

Fisher, M. (2018). Los fantasmas de mi vida. Buenos Aires: Caja Negra.

 

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