I want it I got it: la estandarización pop de la vivienda

[Arquitectura. Vivienda. Pop. Ariana Grande. 7 rings. Redes Sociales. Diseño. Eat, sleep, work, repeat. Máquina de habitar. Bauhaus. Diseño Total. Eat, sleep, rave, repeat]

por Germán Ferradas

 “I see it, I like it, I want it, I got it” (“Lo veo, me gusta, lo quiero, lo tengo”) dijo Ariana Grande en “7 Rings” y retrató a la perfección nuestra generación (si es que este concepto existe).

Estamos inmersos en un mundo de estímulos con la ilusión de libertad de acción y elección de la cultura económica reinante. Objetos y personas se catalogan y disponen en anaqueles bajo lógicas capitalistas. La tecnología no ha hecho otra cosa que potenciar los efectos del consumismo dándonos la falsa idea de libertad y convirtiendo nuestros espacios en constantes escenarios fragmentados del pensamiento individual. Si Freud estuviera vivo de seguro apoyaría su teoría psicoanalítica de “El yo y el ello” en las redes sociales (creo, no lo conozco muy bien tampoco). Utilizaría (otra vez creo) la pertenencia al mundo virtual, tal como hizo con el discurso nazi en la segunda guerra mundial, para explicar la superposición del super-yo grupal por sobre el yo. El diseño del super-yo grupal contemporáneo se expresa en nuestros espacios y en la forma en que los mostramos o no a través de las pantallas.

La relación del habitante con su casa se rige por la búsqueda de identificación y personalización a través de lo material. El objeto arquitectónico se convierte en un dispositivo que debe reflejar a quien lo habita. Debe hablar por sí solo. Todo, desde los objetos que lo componen hasta su diseño, o no, son sujetos a la crítica de la otredad.

Los medios imperantes, hoy caracterizados por las redes sociales, establecen mecánicas de operación y relaciones interpersonales que no existían hace apenas unos 15 años. Aplicaciones como Instagram, Twitter, Tik Tok y hasta la añeja Facebook interpelan nuestra cotidianeidad de tal manera que no solo modifican nuestros lazos sino también nuestras lógicas de pensamiento. Estos sistemas negocian con el deseo y su satisfacción inmediata en un frenesí de ansiedad fogoneado por likes y medido en followers. El nivel de alienación e integración de la vida cotidiana a la exposición digital es tan alta y difusa que el diseño de los espacios se concibe en términos fragmentados. Los espacios se piensan para ser fotografiados y vistos a través de pantallas. Los lugares son concebidos gracias a los catálogos que nosotros mismos producimos a través de nuestros dispositivos y que su aparición en nuestras vidas depende de las intenciones del creador de cada plataforma. Nuestra visión contemporánea ya no es horizontal como en las perspectivas espaciales renacentistas sino vertical como nuestros smartphones y nuestro norte ya no existe como una dirección invariable sino como una cambiante y funcional expresión logarítmica en las búsquedas de nuestro explorador predeterminado.

De la máquina de habitar al dispositivo habitable

Como resultado de la Revolución Industrial, así como las fábricas y las viviendas se organizaron en torno al trabajo y la producción de capitales, la disposición espacial de las casas estructuraba la vida como un sistema productivo: “eat, sleep, work, repeat” (comer, dormir, trabajar, repetir). Esta estructura no sólo era funcional a las fábricas sino también a un sistema mayor que se estaba configurando en la época. La metrópolis. El concepto de diseño estaba muy ligado también a los medios digitales que movían las indagaciones artísticas de los principios de los años 30. El neoplasticismo como pureza conceptual y el cine como propaganda de un estilo de vida consumista basado en la máquina como motor del progreso de una sociedad positivista.

Así nace el concepto de máquina de habitar. Se concibe la casa como un objeto maquínico en términos espaciales-estéticos y funcional a la producción de capitales. La tecnificación y estandarización de la vida fue tal que una de las escuelas de diseño más influyente de la época como la Bauhaus predicaba el diseño de cada aspecto y objeto de la vida moderna bajo la consigna del “diseño total”.

Se cansaron. Las personas no son máquinas. Las revueltas sociales traccionaron rupturas con el tan afianzado positivismo industrial. Las manifestaciones contra las guerras y el sistema capitalista, la aparición de las drogas sintéticas como el LSD, la popularización de la marihuana y los movimientos estudiantiles y feministas hicieron bastante interesante el panorama mundial para los años 70. Pero a nadie le importó eso hasta que tembló el bastión del sistema: la economía. La crisis del petróleo terminó de darle un cachetazo económico al progreso indefinido y puso en los principales medios el cuestionamiento mainstream a la cultura del trabajo.

“Eat, sleep, rave, repeat” (comer, dormir, fiesta, repetir) es la respuesta de la cultura pop. Esta canción de Fatboy Slim, Riva Starr y Beardyman popularizada en el remix de Calvin Harris nos muestra el radical cambio de paradigma entre el anhelo del eterno progreso bajo costos humanos del modernismo y el cuestionamiento a las consecuencias de dicha vida y la reivindicación del esparcimiento como descubrimiento de la finitud del tiempo.

Si bien los cambios fueron contundentes no pudieron con lo establecido. Se regularon situaciones y se flexibilizaron los espacios pero siempre en virtud del capital. El mismo concepto de libre albedrío en el que se basó el capitalismo moderno fue readaptado haciéndonos creer plenamente libres y autores de nuestro contenido. La falsa sensación de ser dueños de cada pensamiento y cada publicación se volvió el arma más importante de las redes.

Así la vivienda se volvió un dispositivo pop, un constante palimpsesto de estilos traccionados por los catálogos digitales que nosotros mismos creamos. El diseño se centró en la mímesis y la acción de crear en la elaboración de un wallpaper que muta según las volátiles y fugaces expresiones del catálogo digital.

¿Y esto a mí en que me modifica? La verdad yo tampoco se

Todo el mundo se hace esta pregunta con el diseño y el arte en general. Discusiones como estas son análogas a aquellas libradas por el lenguaje inclusivo. Pero ser conscientes que la creación de nociones y pensamientos se realizan a través de elementos conocidos, y que la manera en la que los espacios nos interpelan modifican nuestro accionar y forma de pensar, es clave para ser preguntarnos qué tan dueños somos de nuestra opinión y acción dentro del espacio.

 


Bibliografía

Manet Enrique González. (1984). Cultura y comunicación. La Habana: Editorial letras Cubanas.

Cultura para principiantes. Freud. (n.d.). Retrieved from https://www.youtube.com/watch?v=H1zwdSQDApI

Voyatzaki, M., & Spirindonis, C. (2012). Rethinking the human in technology-driven architecture. Leuven, Belgium: European Association for Architectural Education.

Fatboy Slim, Riva Starr y Beardyman ft. Calvin Harris. (2014). Eat, sleep, rave, repeat. USA. Retrieved from https://www.youtube.com/watch?v=VYwMmDkRCEo

Ariana Grande. (2019). 7 Rings. USA. Retrieved from https://www.youtube.com/watch?v=QYh6mYIJG2Y

 

 

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