Dave Grohl: rock and roll él

Por Francisco Flores Zega

La Argentina rockera tuvo la posibilidad de presenciar nuevamente un show de Foo Fighters. Decir esto no es decir poco, estamos hablando de una banda que hoy por hoy se puede considerar como la más grande y exitosa del mundo, y que al mismo tiempo son junto con otros colegas como Arctic Monkeys, The Black Keys y Jack White los tipos que cargan los estandartes de la raíz más clásica del rock and roll. Diciendo esto podríamos entender que no hay nada más importante que lo sucedido ayer arriba del escenario en el Estadio Único de La Plata. Bueno, nos equivocamos, hay un elemento que sobrepasa y empequeñece la presencia de la banda como conjunto y ese elemento es justamente uno de sus miembros, el más importante, el más carismático, el líder, Dave Grohl gente. El pelilargo, más allá de ser el creador del monstruo rockero, es además un símbolo de dos generaciones del rock formando parte de dos de las bandas más importantes que ha dado el género en los últimos 30 años y participando de numerosos proyectos paralelos. Un tipo que se forjó a sí mismo una leyenda y que ya se ha asegurado su lugar en el panteón de dioses del rock. Aprovechando la visita, me pongo en la labor de tirar un perfil de Dave, para comprender un poco el fenómeno que genera en el nervio rockero mundial.

La Octava Maravilla: es el rock

A los 13 años, Grohl se va pasar unos días a lo de sus tíos, en Chicago. Allí conoce a su prima, unos cuantos años más grande que él. Chaqueta de cuero, pelo corto, pines, pantalones apretados y remeras punk, el pequeño Grohl no había visto nunca nada igual. Una de esas noches su prima lo lleva al club punk local a ver unas bandas. Naked Raygun, el grupo hardcore del momento en el under de Chicago era el número principal de la noche. Dave, cara de niño nerd, se queda estaqueado ante la potencia sonora que emana del escenario, su cuerpo se eleva, las guitarras distorsionadas, el bajo atravesando los cuerpos y la batería arrasando todo como un torbellino, la voz gritando desenfrenada, la sensación es como el sexo, aunque él todavía no sepa eso. Se termina todo, la banda se calla y la gente comienza a irse. En el bus de vuelta a lo de sus tíos, Dave Grohl se da cuenta que acaba de abrir una puerta, adentro le espera un mundo nuevo, uno de los tesoros más preciados, algo se enciende en su púber cuerpo. Acaba de encontrar un motor para su vida.

Sin título2

Ese relato ha sido contado múltiples veces por él. Y a muchos la sensación no les resulta ajena. Nosotros, los tipos que hemos sido flechados para siempre por el rock, tenemos una historia de iniciación muy similar que cuenta con ingredientes repetidos la mayoría de las veces: la más inocente pubertad, un antro rockero lleno de pibes más grandes, un amigo que nos invita y una banda que nos vuela la cabeza y nos hace decir “Quiero hacer esto para el resto de mi vida”.

Esta especie de rito de iniciación, esa entrada al mundo de rock nos ayuda a entender bastante la mística que rodea a la figura de Dave Grohl y lo que genera en el público. Porque básicamente se trata del tipo que cumplió el sueño del pibe y quiere mostrarte que para lograrlo solo necesitás ponerle pasión (y un poco de suerte también).

Justamente esa pasión por lo que hace es la que le permitió sobreponerse a la muerte de Cobain y pasar de ser el que molía baterías ahí atrás a ser el frontman, líder y compositor de una banda que igualó el nivel de popularidad de Nirvana, todo esto sin que se le mueva un pelo. Aunque al comienzo no se le hizo fácil, hasta el día de hoy hay personas que le critican que haya recomenzado su carrera poco después de la muerte de Kurt y que encima lo haga con una banda que sonaba dentro del estilo. Cuestionamientos bastante cortos a simple vista, que reflejan más quejiquismo que crítica profunda. Al respecto de eso Dave se refiere en el documental de los 20 años de los Foo, he aquí sus palabras: “Algunas personas quedaron realmente resentidas conmigo por armar este grupo. ‘¿Cómo te atreves a formar otro grupo?’. Me preguntaron: ‘¿Por qué has seguido haciendo música como la de Nirvana?’ y yo les dije: ‘A ver un momento, ¿A qué te refieres? ¿A potentes guitarras, a las melodías, a los platillos y a una marcada batería? Porque eso es lo que hago. Antes estaba en ese grupo y ahora… Es lo que hago. ¿Qué quieres? ¿Que toque un puto reggae?”.

Sin título

La canción sigue siendo la misma

Pero, ¿qué tiene Foo Fighters? ¿Qué hizo que su nueva banda lo vuelva a poner en el foco principal del mundo rocker? La respuesta es fácil y corta: canciones. Dave se permitió demostrar que además de ser un baterista descomunal, podía tener la sensibilidad y el talento para componer sus propios temas. Y suele ser difícil que un baterista entre en ese terreno, él mismo lo afirma: “Lo último que quiere escuchar cualquier miembro de una banda es a su baterista decir ¿Quieren que probemos una de mis canciones?”. Pero este no es el caso. A través de ocho discos redondos (algunos más que otros) Grohl terminó aprobando la materia.

Las canciones que compone tienen mucho que ver con su personalidad y con un espíritu tributario que tiene para con sus raíces. Son temas que conjugan elementos clásicos del rock, la fuerza de las guitarras y las baterías, y un sentimiento pop bien marcado. Pensemos en “Time Like These”, “Best Of You”, “The Pretender”, “Everlong” o las menos conocidas “Aurora”, “End Over End”, “I Should I’ve Know”, canciones enormes, estribillos perfectos y melodías llenas de sentimiento. Un coctel difícil de superar. Se los puede criticar de no innovar, de hecho son foco de ese tipo de críticas muy seguido. Pero, ¿acaso todo tiene que ser vanguardia? ¿No podemos sentarnos y disfrutar de un puñado de canciones que no aspiran a más que hacernos mover el esqueleto y agitar el corazón por un rato? Yo creo que sí, y los Foo tienen la receta perfecta para disfrutar el momento.

“El plazo que tengo en la Tierra es muy breve… estoy tratando de hacer todo lo que puedo para hacer feliz a la gente

Para terminar de comprender la figura de Dave Grohl hay que hacer referencia al espíritu tributario del que recién hablábamos, y que transciende lo musical. David siempre ha sido muy abierto para demostrar que si él hace lo que hace es gracias a la manada de bandas que vinieron detrás y lo inspiraron de joven. Y trata homenajearlos lo más posible, dándose al mismo tiempo el gusto de tocar con casi todos los grandes nombres del rock mundial que se te crucen: Paul McCartney *check*, Led Zeppelin *check*, Queen *check*, Neil Young *check*, Roger Waters *check*, Black Sabbath *check* Bruce Springsteen *check*, Tom Petty *check* David Bowie *check*. La lista es larga. Y Grohl parece disfrutar cada uno de esos momentos como si se tratase de un fan más que está cumpliendo el sueño de tocar con sus héroes. Bueno, ¿acaso no es eso?

stones

Por otra parte en los últimos años Grohl junto con su espíritu imparable se ha encaminado en la carrera de ser director de cine, más precisamente de documentales. Su primer documental, “Sound City”, cuenta la historia del homónimo y mítico estudio de grabación ubicado en Los Angeles, por donde han pasado desde Tom Petty hasta los Arctic Monkeys. En este film su objetivo es no solo reivindicar las formas de grabación análogas por sobre las digitales (“Creo que lo más importante es que la gente, los chicos, entiendan que la música es una práctica humana. Un arte humano. Ya sea que programes la música con una computadora o toques el violín, se necesita un ser humano para hacer música”), sino también a grandes nombres del rock and roll mundial. Todo esto al mismo tiempo que registra las dinámicas de grupo que suceden dentro de un estudio, la magia de juntar a varios tipos para que hagan música. La idea de Grohl con este documental era “Hacer que la gente crea nuevamente en el rock and roll. Lo van a ver y van a pensar: ‘Por Dios, quiero armar una banda ya mismo para grabar un disco’. O: ‘Por Dios, tengo que aprender a tocar la batería’. Va a inspirar a una nueva generación de músicos”.

El pasado año para la grabación del último disco de los FF decidió realizar una serie de documentales que salieron por HBO bajo el nombre de Sonic Highways. Fueron 8 capítulos, 8 canciones y 8 ciudades. La idea era captar la esencia de cada ciudad en la grabación del disco y al mismo tiempo realizar un trabajo de arqueología rockera, haciendo entrevistas a personajes destacados de la música popular de cada una de las locaciones. El trabajo audiovisual es totalmente recomendable para cualquier amante del rock (y ampliamente más interesante que el disco, uno de los más flojos que hicieron), sobre todo porque homenajea no solo a las grandes figuras del rock de EEUU, sino a las bandas de ese under que lo contagió de joven y que hoy por hoy sigue corriendo por sus venas. Demostrando que más allá de hoy llenar estadios no se olvida de su fuente principal de inspiración que fueron esos bares del under punk de Estados Unidos que lo iniciaron en el mundo del rock and roll.

***

Comentarios

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>