El Mundo Fantasmal de Daniel Clowes

por Favio Campos (@FavioM_Campos)

Recuerdo estar escuchando “I don’t wanna grow up” de The Ramones desde el televisor; recuerdo tener la misma sensación cada vez que suena; y también recuerdo siempre detenerme a observar el video cuando MTV lo transmitía. Y es que había algo más que me llamaba, y no era ni el punk ni Tom Waits, su autor original. Eran esos dibujos.

DANIEL CLOWES AUTORRETRATO
Entonces teníamos el blues experimental de la voz más rasposa del universo en la composición, esos chicos rebeldes de los barrios bajos de Nueva York en el estilo y el arte visual de un joven ilustrador con título universitario. Eran tres planetas chocando en un mismo punto, y cuando esto sucede sólo quedan dos opciones: observar el desastre que deja la colisión, o presenciar un mundo nuevo de ese estallido. Y eso último fue para mí descubrir a Daniel Clowes.

En ese video conocí las ilustraciones de un historietista que lograba captar el drama de la adultez que tan bien describía la letra de Waits, y que usando solamente tres acordes acelerados a rabiar, los de campera de cuero detonaban la inconformidad de la responsabilidad e intentaba suavizar el miedo de afrontar la mayoría de edad.

Casi toda la obra de este viñetista está cargada de ésa melancolía y tristeza. Tanta que por momentos necesitas estar preparado para sentir lástima por vos mismo a la hora de confrontar sus páginas. Nadie escapa de identificarse con algunos de sus personajes, porque traumas tenemos todos. Pero en él tampoco vas a encontrar ninguna solución a tus padecimientos.

DAVID COLDBERG
Es hijo legítimo de la revolución de la historieta alternativa que explotó en los ´80. Fue dentro de Love & Rockets que su primer personaje clásico dio a luz: Lloyd Llewellyn. Un personaje detectivesco y psicótico envuelto en un ambiente noir entre mujeres y marcianos, pero que funcionaba como una parodia de ésta, llena de referencias a la cultura pop. Fue el cómic que sirvió de pie para sus posteriores trabajos.

Pero ninguno de nosotros sale a los bares de traje y se fuma un cigarrillo bajo la luz de un faro con la pose de Humphrey Bogart, acechando burdeles entre extraterrestres y monstruos. La representación de la Generación X y sus martirios llegaría con las obras siguientes. Sería en su trabajo de 1989 Eightball, en donde su mentalidad más perversa, tierna y reflexiva, lo terminaría definiendo como un autor de culto.

EIGHTBALL
Bola Ocho de momentos funcionaba como un imaginario del futuro. Pero no ese futuro distópico tan trabajado en el cultura pop durante los años ´80. Clowes piensa el mundo como una deformación de la sociedad arrastrada por las modas cada vez más enfermas, como la de lucir genitales masculinos y modelos de barbas en las mujeres, o imaginando a la clonación como una realidad y los candidatos políticos se presenten a las elecciones contra ellos mismos. Como una analogía a las frases “las mismas caras de siempre” o “son todos iguales”.

Fue bajo este cómic que editó por primera vez un trabajo largo, que luego se publicaría como novela gráfica (término con el que el propio autor reniega), el cual recibe el nombre de “Como un guante de seda forjado en hierro”. Y tenemos acá al Daniel más inquietante, surrealista y siniestro, obra por la cual hay un antes y un después en su carrera. Y ni hablar del lector, que se enfrenta a una mente retorcida y que pone en la cúspide al género.

Like A Velvet Glove Cast In Iron cuenta la historia de Clay Loudermilk, quien al ingresar a una sala de cines para adultos, asiste a la función de una película del mismo nombre. El film pornográfico es enfermo, sádico y no muestra ningún desnudo ni escenas de sexo, pero para su sorpresa logra identificar a su propia novia entre las actrices. Por ello emprende un viaje en la búsqueda de su pareja, en el cual se encuentra con un mundo mórbido atestado con personajes de pesadillas.
COMO UN GUANTE DE SEDA FORJADO EN HIERRO
En los números siguientes de Eightball publica otra obra larga, Ghost World, y que es la que nos vuelve al comienzo de este artículo: el peso de la madurez. Un cómic que definiría a Clowes en una nueva temática en donde el drama y el humor conviven, pero dando lugar a la reflexión y a una exacta representación de la juventud de los ´90.

Esta serie estaba protagonizada por Enid Coleslaw y Rebecca Doppelmeyer, dos adolescentes inteligentes pero sobre todo cínicas, en donde se nos cuenta el proceso de transición de su graduación hasta afrontar la vida después del colegio. La historieta está dibujada con un color azulado, que pretende crear un ambiente crepuscular, saturado de esa melancolía fantasmal que viene con el anochecer, ese momento analítico de la jornada pasada y la meditación por el próximo día que vendrá.

GHOST WORLD

Enid es la principal protagonista. Amargada, irónica y crítica de todo a su alrededor pero en especial de la cultura popular, termina siendo una referente de la generación del ´90, que desencantada por las costumbres establecidas pierde la vitalidad de su juventud. Casi como una nueva adaptación femenina del clásico de J.D. Salinger, “El guardián entre el centeno”, guardando muchas semejanzas con Holden Caulfield, pero bajo un contexto totalmente diferente. (La serie tuvo una adaptación cinematográfica en 2001, con guión del propio Clowes).

Y siguió por ese camino con Ice Haven, un pueblo ficticio en donde conviven las diferentes historias de sus habitantes. David Goldberg es mi favorito, un niño silencioso con problemas para relacionarse con las demás personas pero que termina secuestrado. No habla, tiene los ojos cerrados, viste ridículo y siempre está mirando por la ventana. Clowes hace algo increíble con este personaje, que en un solo recuadro logra transmitir la infelicidad de no poder interrelacionarse, tan importante en la infancia, generando una empatía que llega a apuñalarte con su angustia.

ICE HAVEN
Hasta se atrevió a bastardear su propia industria con Pussey!, un historietista inadaptado socialmente que nunca logró tener una relación sentimental, pero que busca cumplir su sueño de dibujar y tener respeto profesional. Y sus últimos trabajos, “Mr. Wonderful”, un dibujante ciclotímico, paranoico e inseguro que se cita con una chica aún más paranoica e insegura que él. O “Wilson”, una radiografía del hombre solitario de edad media, que se enfrenta a la vida después de la muerte de su padre, momento inspirado en un hecho verídico que padeció el propio autor. Esta novela gráfica funciona, y nos pone en un lugar incómodo al que todos tenemos miedo: ¿qué hacer con nuestras vidas cuando no sabemos para dónde correr? Y no, no te da la respuesta.

Es que a Clowes se le dan bien las historias de perdedores, de pesimistas y personas atrapadas en vidas que no desean. Y es por eso que comencé con la canción de Ramones y ese intento de escapar de algo que va a llegar te guste o no, esa adultez, esa madurez, esa carga de responsabilidades que nos encierran en rutinas molestas, que potencian nuestros miedos y nos tira por la cabeza aquellas cosas que no supimos hacer, atormentándonos por las oportunidades que dejamos ir. Y es lo que me agrada de él, y como diría Tom Waits “me gustan las historias que terminan mal”, y Joey, Johnny y Dee Dee terminaron mal, pero antes de irse, por fortuna, me introdujeron al mundo fantasmal de Daniel Clowes.

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