Entre ratoneras: Maus sangra historia

por Favio M. Campos (@FavioM_Campos)

“¿Por qué lloras, Artie?”, pregunta el padre ratón a su hijo, “Me he caído y mis amigos se fueron a patinar sin mí”, responde el pequeño, “¿Amigos? ¿Tus amigos? Enciérralos juntos en una habitación sin comida durante una semana ¡Y entonces entenderás qué son los amigos!”. Con ese consejo tan duro comienza Maus: relato de un superviviente de Art Spiegelman, unos de los cómics más reconocidos y el único que llegó a ganar un premio Pulitzer. Con esta novela gráfica, publicada inicialmente en la revista Raw, que editaba conjuntamente con su esposa Françoise, caracterizó a los judíos como ratones y posicionó a la historieta en otro nivel, que se atrevía a satirizar sin la necesidad de comicidad en temas tabúes y que las viñetas podían ser un documento histórico importante y argumentado, a la altura de los grandes trabajos de investigación sobre la Segunda Guerra Mundial.

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Maus narra la vida de Vladek, padre de Art, desde un periodo anterior a la invasión de Alemania a Polonia, recreando cómo se conocieron sus padres y los problemas personales por los que pasaron hasta que los nazi comenzaron a ingresar al país. El cómic ahonda en los miedos e incertidumbre que las familias judías del lugar sentían en ese periodo, tratando de adaptar sus vidas a los cambios impuestos por el régimen alemán, hasta que finalmente son llevados a los guetos, y dan comienzo al terrible Holocausto que marcó la historia mundial. Entre trabajos forzados, pérdida de un hijo y torturas en los campos de concentración, Vladek logra sobrevivir, rearmar su vida y mudarse a los Estados Unidos con su mujer y su nuevo hijo ¿La particularidad?, la biografía está protagonizada por ratones y gatos.

El primer Maus surgió en 1972, de tan sólo tres páginas y con una técnica de narración y gráfica totalmente diferente. Acá se veía a un padre ratón contándole a su hijo antes de ir a dormir una breve historia de su paso por los campos de concentración, con una anécdota que luego incluiría en el Maus largo. Esta historia fue la que llevo a Spiegelman iniciar una serie de entrevistas grabadas a su padre, en donde profundizaba en su historia personal desde antes, mientras y después de la Segunda Guerra Mundial. Además de querer darle una visión más humana a la historia, utilizando el punto de vista de su progenitor, también llegó a instruirse sobre el Holocausto a un nivel tal que hoy es consultado casi como a un catedrático, y que lo llevó a obtener el reconocimiento de doctor honoris causa para la Universidad de Binghamton, institución en la que nunca logró concluir sus estudios.

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Si bien los personajes antropomórficos no eran novedad para los años ´80, de hecho Disney llevaba décadas trabajando con esa idea, la metáfora animal tenía otra razón de ser en la obra de Spiegelman. Comenzó con una participación en la revista Funny Animals, la cual tenía la intención de tratar los derechos de los animales con personajes caracterizados por ellos, pero todo se desvirtuó cuando Robert Crumb, encargado de la historia principal, presentó un trabajo en donde una gallina de piernas largas es engañada por dos zorros que se la terminan llevando a la cama y devorándosela después. Art comenzó a trabajar desde ahí en la idea Ku Klux Kats, gatos racistas que perseguían a ratones negros, pero se sintió encaminado a representar un estereotipo discriminatorio y, sobre todo, a considerarse cerca de parecer una copia de Crumb.

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Art pensó en utilizar la tragedia por la que pasaron sus padres para su nueva obra, como ya había hecho en Prisionero en el Planeta Infierno, que se centra en el momento en que se suicida su madre Anja, quien nunca pudo superar lo vivido en la Segunda Guerra Mundial, pero sobre todo la pérdida de su hijo Richieu en plena invasión. Recordando las breves menciones que hacían en su infancia sobre sus pasados, Spiegelman comienza a instruirse en libros de historia sobre el Holocausto, pero su principal fuente de información fue su padre. Empezó a visitarlo de manera más seguida a su nuevo hogar, en donde convive con su segunda esposa Mala, y le plantea sus planes de crear una historieta con su vida pidiéndole que comience a contarle desde su juventud, e inicia su relato desde los primeros amores, antes de conocer a su madre.

El artista suele bromear sobre que Adolf Hitler lo ayudó a terminar de definir la idea de ratones y gatos. El Führer llamaba a los judíos como alimañas transmisoras de enfermedades que debían ser exterminadas declarando que si, los consideraba una raza, pero no humanos. Entonces la metáfora se armó sola, y siguiendo un patrón de la cadena alimenticia animal: ¿quién caza a los ratones? los gatos, ¿y quién caza a los gatos? los perros. Estos últimos representan a los estadounidenses quienes lograron vencer a la Alemania Nazi, y a los que en Maus muestra casi como liberadores del pueblo judío. Pero también le dio lugar a los polacos no judíos caracterizados por cerdos, a los ingleses como peces y a los franceses como ranas, entre otros. Vladek, cuenta Art, consideraba a los polacos como también víctimas de los alemanes, pero a su vez victimarios de los judíos, idea en la que el autor se basa para graficarlos como cerdos.

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Maus se divide en dos volúmenes, el primero bajo el nombre de “Mi padre sangra historia”, en la cual presenta dos líneas temporales: la actualidad, que es en la que se dibuja a si mismo yendo a visitar a su padre, entrevistándolo y principalmente enfrentando los problemas familiares. Art se lleva muy mal con Vladek, quien tiene una personalidad exasperante, al grado de preocuparle al autor de reflejarlo como el estereotipo del judío avaro y racista, aunque a la hora de hablar de su pasado llegan a congeniar y se dan las más agradables escenas de padre e hijo. Este libro llega hasta el momento en que son trasladados a los campos de concentración.

El segundo volumen llamado “Y aquí comenzaron mis problemas”, Spiegelman se sitúa en otro espacio temporal. En el segundo capítulo “El tiempo vuela”, el autor narra desde otro presente y se ubica desde el momento en que ya se editó el primer Maus y con su padre Vladek fallecido en 1982 de un ataque al corazón. Muestra su frustración al momento de encarar la segunda parte de la obra, se cuestiona el retrato que hizo de su padre ya ausente, el acoso de los medios tras el éxito del cómic, el recuerdo de su madre y el pronto nacimiento de su primera hija. Pero sobre todo muestra cómo lo llevo a la depresión, sintiéndose auto cuestionado en su adultez, por lo que tuvo que acudir a su psiquiatra Pavel, también sobreviviente de Auschwitz, para canalizar esas emociones.

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Superado su bajón anímico, retoma las grabaciones de Vladek para terminar de dar forma a la última parte de la historieta. Su obsesión por llenarlo de contenido verídico y situaciones fielmente documentadas, lo llevó a volver a visitar los lugares en donde su padre estuvo cautivo. El perfeccionismo del autor lo empujó a buscar los baños de la época para fotografiarlo y poder dibujarlo exactamente idénticos, los cuales tendrían un lugar mínimo en las páginas, casi insignificante, pero que habla de su compromiso de hacer de Maus una biografía argumentada, aunque haya tenido que lidiar con el rotulo de “ficción” al tratarse de ratones como protagonistas.

Con numerosos premios y distinciones recibidos, Maus terminó siendo la obra cumbre de Art Spiegelman la cual hasta el día de hoy no ha logrado superar en popularidad. El peso de esta historieta todavía lo acompaña. En disertaciones, reportajes y hasta en la misma vida cotidiana y las de su esposa e hijos, las preguntas sobre los porvenires de ese cómic lo persiguen. Sin los deseos de seguir explotando la historieta (rechazó toda oferta de adaptación cinematográfica), y para responder definitivamente todos esos cuestionamientos, se vio casi obligado publicar en 2011 “MetaMaus: viaje al interior de un clásico moderno, Maus”. Libro basado en varias sesiones de entrevistas grabadas por Hillary Chute, quien se encarga de preguntar las dudas que tienen todos”¿por qué el holocausto?” “¿por qué ratones?”, “¿por qué un cómic?” mientras ahonda en todo el proceso creativo y personal por el que el artista tuvo que pasar. Dándole así un cierre definitivo a una de las mejores novelas gráficas, historieta bisagra en el mundo de las viñetas.

 

 

 

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