Hugh Hefner y el concepto de vivienda en el medio de una pandemia (*)

[Hugh Hefner. Playboy. Pandemia. Coronavirus. Cuarentena. Hogar. Vivienda. Casa. Arquitectura.  Sigmund Freud. Éric Laurent, Carla Howe]

por Germán Ferradas

Ya todos hablaron de la cuarentena. ¿Por qué yo no podría? La pandemia no solo nos abstuvo del contacto social sino también nos enfrentó con la desnudez de la domesticidad. Ya sea que vivamos solos o acompañados, este período de confinamiento nos indujo a pasar un largo tiempo con partes olvidadas de nuestra vida y nos enfrentó a lo que creíamos era una protección: nuestra vivienda [1].

La inminente expansión de las ciudades en consonancia con la noción de individuo como protagonista del progreso nos acorraló contra la pared del aislamiento y la anomalía. Frente a esto buscamos diferenciarnos los unos a los otros y apropiarnos de los espacios (como un perro que mea un árbol). Construimos nuestras viviendas como fuertes que nos separan de lo desconocido y lo distinto, personalizamos los espacios para que nos representen e incluso creamos toda una industria alrededor del “disfrute del hogar”. Así dimos a luz a nuestra pequeña mansión que nos cuida y mima con sus lujos personalizados. Este es el punto en el que todes nos parecemos a Hugh Hefner, el creador de Playboy.

La pequeña mansión del empresario con una superficie de 1952 m2 contaba con 22 habitaciones, bodega, sala de juegos, zoológico, canchas de tenis, jardines, sauna y varias piletas (una escondida en el sótano). Era el centro de la diversión nocturna exclusiva de Los Ángeles. Playboy no sólo fue un ícono de lujuria sino también la expresión extrema del habitar contemporáneo.

Y no, con todo esto no estoy diciendo que seas un idealista corrompido por el dinero ni mucho menos que tengas una pileta en el sotano (qué insulto). El objetivo de esta comparación es entender que rol cumplen nuestras viviendas. Bueno, en realidad, cumplían.

 De refugio a celda

La pandemia de COVID-19 nos enfrentó a una condición de encierro para poder sobrevivir. La cuarentena no solo generó un cambio en los modos de vida sino que el mismo aislamento puso en prueba el rol de la vivienda como refugio. Para entender cómo esto puede modificar el habitar creo es importante apoyarnos en gente que haya estudiado nuestra relación con el espacio. Con todo el riesgo que implica citar psicólogos, desde su elección hasta la interpretación, voy a intentar hacer lo mejor posible. Sigmund Freud en un texto llamado “Lo ominoso” retrata como algo completamente familiar puede volverse extraño en ciertas condiciones, y el psicoanalista Éric Laurent hace la siguiente lectura:  “El espacio puede muy bien con un pequeño trastorno, un momento de angustia, encontrarnos en un espacio ominoso en el cual el interior y el exterior no están más separados, en el cual uno no sabe si está adentro o afuera, uno no sabe si la persona que acaba de pasar el marco de la puerta está hablando de él a lo lejos”.  Cuando la relación dentro-fuera cambia los espacios de refugio se vuelven extraños. El problema radica tanto en la amputacion de una experiencia humana como en la repetición de lo conocido.

¿Y Hugh?

En 2015 tras la visita de Carla Howe se dieron declaraciones como: “Casi nunca sale de casa y se niega a cambiar nada en la mansión, por lo que todo el lugar parece estar atascado en la década de 1980 (…). No hay terciopelo ni oro y todas las alfombras son marrones y rizadas”.

La mansión se mostraba como un retiro ultra privado diseñado para el entretenimiento a gran escala. Pero se dice que se volvió “vieja y rancia” en los últimos años cuando Hefner llegó a la vejez. Incluso ya para la “Bunny Tales” Izabella St. James, que dejó la vivienda en 2004, la casa estaba muy lejos de la imagen glamorosa que muchas personas pintaban en sus mentes. Dijo textualmente: “Todos los viernes por la mañana teníamos que ir a la habitación del hermitáneo Hugh y esperar mientras recogía todas las cacas de perro de la alfombra”.

En ese encierro, rodeado de lujuria repetida durante años, Hugh se cansó de su pequeña mansión y mermaron las fiestas. Podemos decir que su vivienda se volvió un espacio ominoso. El millonario se volcó a la lectura, actividad que lo apasionaba de joven (según declaraciones de los empleados, andá a chequearlo), y el refugio donde reinaba el placer y el descontrol ya no era un lugar deseado. Ahora nosotres, como Hugh Hefner lo hizo, tenemos que convivir con lo ominoso en esta cuarentena.

La crisis como aprendizaje

Esta crisis es una oportunidad para repensar nuestros modos de habitar. Si ponemos en perspectiva este tipo de acontecimientos podemos encontrar que, a través de su lectura optimista, ayudaron a expandir la expectativa de vida de 45 a 80 años en menos de 2 siglos. Estos cambios se deben a la combinación entre medicina, ingeniería, arquitectura y diseño industrial, con una coordinación del sector público.

El coronavirus cambió el concepto de privacidad. Comprendimos el valor de lo desconocido y lo distinto, de aquello que evita la repetición de lo cotidiano. La vivienda no puede seguir siendo un refugio que aisle nuestros anhelos individuales. La vivienda debe ser una extensión del espacio público.


(*) DISCLAIMER. el siguiente análisis se hace desde la posición de privilegio en la que se encuentra toda persona que tenga un techo.

[1] Voy a hacer un llamado aparte para explicar por qué hablamos de vivienda y no de casa u hogar. La casa es una tipología arquitectónica específica que se convierte en hogar a la hora de ser habitada por una familia (unidad de agrupación social mínima del sistema capitalista). Cuando hablamos de vivienda nos referimos al espacio físico que alberga la acción de vivir. Esto nos permite no discriminar en modos, agrupaciones ni tipologías, y poder contemplar el amplio espectro del habitar contemporáneo.


Bibliografía

Freud, S., Hoffmann, E. T., Torres, L. L., & Bravo-Villasante, C. (1979). Lo siniestro. Barcelona: José J. de Olañeta.

Michael, T. (2017, September 28). HOUSE OF THE RISING BUN. The Sun. https://www.thesun.co.uk/news/4566147/hugh-hefner-playboy-mansion-parties-stale-old-stained-carpets-dog-poo/

Staff, B. (2017, September 27). Inside Hugh Hefner’s Playboy Mansion Over the Years. Architectural Digest. Retrieved from Inside Hugh Hefner’s Playboy Mansion Over the Years

Duarte, J. P., Lic, & Alfieri, M., Lic. (2020, April 13). La Casa Como Prótesis.

Coronavirus: Cómo las pandemias modificaron la arquitectura y qué cambiará en nuestras ciudades después del covid-19. (n.d.). BBC.

 

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