Jessico: el rock en tiempos de crisis

[Jessico. Babasónicos. Adrian Dargelos. Rock. Crisis. 2001. Argentina. Menemismo. Miami. Playboy. Groncho]

por Matías Molina (@matylmolina)

Año 2001, seis jóvenes de Lanús reunidos bajo el nombre de Babasónicos lanzaban su sexto disco de estudio: ‘Jessico’. Este no fue solamente un disco con el cual la banda conseguiría alcanzar su madurez sino que, además, los consolidaría tanto a nivel nacional como regional, marcaría una época, un antes y un después en la escena musical del país.

El conjunto liderado por Dargelos nos invitaba a sumergirnos en un mundo donde el goce y el placer dejan de estar en el último lugar para pasar a ser el protagonista, y sé que plantearlo de esta manera hoy en día, en pleno 2021, pareciera que no fuera la gran cosa pero en una sociedad donde día a día se lucha entre el hambre y la represión, priorizar el placer es algo impensado.

La banda mediante letras, melodías y videos construirá una crítica a la imagen del hombre, abordara la autosatisfacción (sí, la paja) sin ningún tipo de tapujo (de hecho ‘Rubí’ cuenta con dos videos masturbatorios, uno por cada sexo), el enamoramiento y la entrega absoluta, las inseguridades del ser, el despojo de las miradas ajenas, de condicionamientos sociales, el deseo (propio y ajeno), la falsedad social, el lujo y el despilfarro.

Babasónicos nunca fue una banda más del montón, siempre se caracterizó, y más aún en sus inicios, como el bicho raro de la escena local debido a su sonido experimental y sus peculiares liricas, por rozar el erotismo con lo pornográfico generando un constante coqueteo con el público, transgrediendo toda frontera que, en su momento, el rock nacional no generaba o buscaba.  “El rock es traición -dice Dargelos-, traicionar a lo que el oyente viene escuchando” y es aquí donde Babasónicos siempre supo encontrar su esencia, en la idea de generar algo que no se lo catalogue como una sola cosa; el salir y moverse de los ejes ya determinados.

Para analizar una obra del tamaño de Jessico es imposible no tener en cuenta el contexto en el cual se generó. En 2001 Argentina atravesaba una de sus peores crisis económicas, sociales y políticas. La política monetaria de la convertibilidad estaba destrozada, no había manera de sostenerla. La economía se desmoronaba y con ella la sociedad, sumergida en una ola de dolor y bronca. Atrás quedaba una década entera perdida en una nebulosa de lujo y despilfarro, terminando con el colapso total.

Con la salida de uno de sus miembros debido a diferencias creativas, el abandono de su mánager, sin sello discográfico y rodeados por un país que día a día caía más bajo, Babasónicos jugaba todas sus fichas (las pocas que les quedaba) a lanzar otra pieza de su discografía. Todo parecía jugarles en contra pero este ambiente de pesimismo, sumado a la pobre recepción que había obtenido su trabajo anterior Groncho, generaba una atmosfera de liberación. Fue un trabajo llevado a cabo bajo un fuerte sentimiento de desesperanza que traía consigo esa gota de libertad que muchos artistas buscan desesperadamente reencontrar, pero a diferencia de otros a ellos se les daba natural.

Durante los años del menemismo la Argentina se encontró bajo una fuerte anestesia de lo que más tarde sería una agonía absoluta, dolor que llegaría a su pico máximo durante los principios del nuevo milenio, momento en el que el estallido social calentaría la vía pública y detonaría con fuertes protestas, una de ellas y la más emblemática, en Plaza de Mayo que dejaría como consecuencia 40 muertos.

La banda vivía muy de cerca la situación, durante estos años la industria musical argentina entró en decadencia debido a que muchos sellos discográficos abandonaron el país o cerraron sus puertas. El enfoque de la industria había cambiado y se dedicaban de lleno únicamente a la difusión y distribución de contenido exterior dejando de lado la producción local por los altos costos que esto generaba.

“era una época de mucho lujo superficial y de miseria espiritual”
—Diego Rodriguez, guitarrista de la banda.

‘Jessico’ fue un álbum completamente grabado en un estudio casero, acondicionado por los mismos integrantes de la banda, en una vieja casa ubicada en la localidad de Tortuguitas que luego sería bautizada con un cartel en su entrada en el cual se puede leer la leyenda “una casa blanca”. Los gastos de esta modesta obra fueron cubiertos con los lados b de sus anteriores discos, lanzados de manera independiente y de una forma muy rebuscada.

Lo que Babasónicos tenían de provocativo también lo tenían de político. Una de las tantas cuestiones por las que se criticó a la banda fue por no abordar temas políticos y/o sociales en los años 90, pero esto rápidamente se desvanece cuando comenzamos a analizar letras del álbum ‘Miami’ producido y lanzado en el año 1999. Canciones como ‘Drag Dealer’ en donde se pueden escuchar a Dargelos entonar: Todo está en crisis / Bajo el cielo de Piscis / Mírenla a Isis / Llorar. O ‘El Playboy’ donde la parodia a la vida ostentosa y frívola de un hombre con mucho poder (clara referencia a Menem) se hace presente.

“Ahora a la distancia es más fácil verlo, pero en ese momento parecía que no era fácil”
—Diego respecto a la incorrecta interpretación del  concepto de ‘Miami’.

Lejos estuvieron de tomar una postura ajena a la coyuntura en la que llevaban a cabo sus trabajos, Babasónicos fueron (y son) muy críticos respecto a la política y la sociedad.

Siempre se planteó la idea de que en los años de mayores crisis, tanto sociales como económicas, las sociedades se vuelven más originales, más creativas. Son los momentos donde se vuelcan al arte como mecanismo de reclamo, como vía de liberación y, obviamente, de remuneración. Los años 90 no fueron la excepción en Argentina, la crisis generó una transformación cultural y social fuente de inspiración para las letras de las canciones del disco.

“Soy muy puta // y no trabajo para vos // mantenida, gracias a la propaganda // no voy a ser tu ramera // no limpio lo que ensucias”
Babasónicos, Soy rock 

‘Miami’ podría ser la banda sonora de un automóvil ardiendo dirigiéndose a su autodestrucción, pero ‘Jessico’ es la búsqueda de la superación, de retomar el amor y el sexo como alternativa a la destrucción y a la muerte.

“Fiesta de farsantes de la espuma social, invítame a pasar” se puede escuchar en el estribillo de ‘Fizz’, frase que no solo sintetizaría al clima vivido en los años 90 sino también el paso de la banda de un ambiente más undergroud a uno mainstream, el paso a lo comercial, a un rock pop más masivo, lugar en el cual se empezarían a desenvolver.

Si algo no era fácil, fue la vida en la Argentina de los tempranos dos mil, pero más difícil era si a eso le sumas ser adolescente con todas las emociones a flor de piel y la euforia de querer vivir en una época donde prácticamente no se podía. Era Babasónicos lo que la juventud necesitaba, encontraban en ellos un camino que entre tanto caos reflejaban en sus letras que ‘comerse a besos en el medio de la noche’ estaba perfecto, o que una balada romántica como ‘Rubi’ en medio de tanto rock también es posible. Esta idea de un nuevo giro de tuerca que la sociedad argentina necesitaba se volcaba en todos sus aspectos y sin duda los ‘babas’ llenaron ese vacío, trayendo esa dosis de modernidad que escaseaba en el país.

‘¿Es Babasónicos una banda icono del rock nacional?’ es una de las preguntas que más los marca cuando se los menciona, y que más diferencias causa. Los acérrimos fans del rock dirán que el sonido de la banda no se asemeja en nada al género, o que no contaban con la actitud para denominarlos como tal. Pero si vamos a lo concreto Babasónicos generó un impacto total en la escena musical, no se puede negar la influencia que tuvo en los adolescentes de fines de los 90 e inicios del 2000. Supieron enfrentar a un país en crisis, sumergidos en una sociedad llena de bronca y desesperaciones trayendo nuevas ideas, nuevos proyectos, sonidos y liricas. Todo en Babasónicos es digno de analizar, desde sus videos que empezaron con una producción y edición casera llevada a cabo por los integrantes, a los inmensos recitales y sus puestas en escena. Tal es el renombre de Babasónicos que pasado 20 años de sus obras más famosas aún siguen pisando fuerte, publicando nuevos cortes discográficos (su último álbum ‘Discutible’ fue publicado en 2018), girando alrededor de Latinoamérica y Europa, y obviamente, criticando a la sociedad desde su prosa.

Jessico es una dosis de adrenalina pura cantándole a la vida las ganas de vivirla, es lo que (casi) todo adolescente siente. Pero Babasónicos es Babasónicos, no se queda en esa superficialidad, mediante letras llenas de erotismo, sensualidad y romanticismo se esconde un mensaje puramente político, se esconde el desahogo de toda una generación que deseaba salir a vivir.

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