Palomas vs. estatuas: cómo funcionan los espacios públicos

[Estatuas. Palomas. Monumentos. Manifestaciones. Ca7riel. Ousi. Vibra alta. Espacios públicos. Arquitectura. Período clásico. Tales de Mileto. Damero. Fernando Mires.  Edward Colston. Banksy]

por Germán Ferradas

El pasado 25 de mayo la policía estadounidense mató a George Floyd frente a cámara. El hecho fue tan obsceno y masivo que despertó indignación en todo Estados Unidos y desató una ola de manifestaciones en contra del racismo, la xenofobia y los abusos policiales a la población afroamericana. Rápidamente las manifestaciones hicieron metástasis en todo el mundo y las calles se llenaron de personas protestando por el racismo y la brutalidad policial hacia las minorías. Se empuñaron cientos de mensajes y consignas pero la acción que tuvo mayor trascendencia fue la intervención sobre las estatuas de “próceres” relacionados a la lucha. Pero ¿el problema es sólo con la figura? Nos debemos una discusión adulta, estatuas.

Nuestra relación viene un poco tensa hace ya bastante tiempo. Las nuevas generaciones no comparten los dogmas que imponen las figuras. Ca7riel lo deja muy claro en la canción Vibra alta con la frase “no quiero ser el procer sino el pájaro que en su estatua posa”. De esta simple oración, puesta en contexto, se desprenden conceptos como la diversidad, la irreverencia y la deconstrucción.

Esta Ilustración de @0usi para Ca7riel (que en realidad es un video) muestra muy gráficamente a lo que quiero llegar. Somos esa paloma importada que resultó ser mas fuerte de lo que se pensaba, que se convirtió en una plaga que esparce pestes y que cada tanto se para sobre Cristobal Colón, Sarmiento u otros próceres históricos para tomar posición. Las palomas mas testarudas, de doble cabeza y espíritu aguilezco se posan sobre los próceres más polémicos, muchas veces clamando por el izamiento de estatuas de líderes que le cortaron las alas a su bandada y cuyas réplicas están bien escondidas en sus nidos. Mientras, el resto de las palomas, aquellas que no reniegan de su pasado sino que lo analizan e interpelan, las que quieren que su bandada vuele libre, se posan posan sobre las estatuas establecidas para fumar y hacer sus necesidades. Muchas veces se nos cataloga como irrespetuosas al resto de las palomas pero somos las que realmente dialogamos con las piedras y no solo les rezamos. Las reconocemos ajenas a nuestro tiempo, no sólo por la figura a quien remiten sino por el hecho mismo de su existencia. Idolatrar una persona e inmortalizarla es algo imposible de concebir para nosotras. Ya no creamos próceres ni superheroes, sino que ponemos en crítica los del pasado, los deconstruimos y, muchas veces, los cancelamos.

¿Qué es cancelar a alguien? La cultura de la cancelación es una demanda de justicia. Nace como una respuesta colectiva a conductas que se consideran incorrectas según la información que nosotros tengamos. Puede ser por causas legales, discrepancias ideológicas o algo que nos cause rechazo. La clave de la cancelación es que su juicio varía según normas implícitas que pone la misma sociedad y por esto está en constante cambio. Pero ¿qué pasa cuando a quien cancelamos es un muerto?  Esto nos pone en una encrucijada como generación. A Justin Bieber le hicimos un hashtag y dejamos de consumir su música (ponele) pero ¿cómo cancelar a los “próceres”?

Las estatuas como mecanismo de control social

Para entender los alcances y las formas de acción que tienen las estatuas es importante desglosar las decisiones de diseño que llevan consigo. Para simplificarlo decidí centrarme en tres ejes de análisis. El primero es su intención, que tiene que ver con la razón de ser de la pieza, es decir, cuáles son las razones coyunturales por la que se elije realizarla. La segundo es su ubicación urbana y tiene que ver con el lugar que ocupan dentro de la trama, si forman parte de algo mayor o si son un hito. Y el tercer componente es la piedra como icono, es decir qué significado explícito tiene, a quién remite y cuáles son sus características morfológicas.

Históricamente las estatuas fueron usadas como un mecanismo de control. Junto con la configuración urbana de las ciudades fueron los elementos que tenía el poder dominante para dirigir sus aspiraciones. Se pueden diferenciar tres grandes períodos que definen cómo un pedazo de piedra pudo contribuir a mantener el poder sobre el imaginario colectivo. Estos períodos son el clásico, el colonial y los estados nación.

El período clásico estableció patrones culturales que se volvieron cánones y aún hoy continúan siendo válidos. Su forma de entender el mundo tiene un aspecto ontológico (preocupación del ser de la realidad), un aspecto gnoseológico (preocupación por el conocimiento de la realidad) y un aspecto ético-político (preocupación por la conducta humana justa). La realidad se entendía como una totalidad ordenada y el conocimiento del orden implicaba la postulación de alguna instancia única, universal y permanente. Los griegos pensaban (muy resumidamente) en terminos de mythos (como tradición oral de relatos primordiales, fundantes y arquetípicos) y logos (como discurso racional no mitológico de explicación del cosmos) que es un poco la invención de la racionalidad para Occidente. Así, toda construcción, estatua o expresión matérica de su civilización se basaba en la proporción matemática que devenía del estudio de la naturaleza como verdad universal y original. Se entendía la ciudad como un área de dimensiones finitas, abarcable óptica y políticamente donde la democracia se enmarcaba dentro de los límites de lo controlable. El tamaño óptimo de la ciudad estaba dado en función de la democracia teniendo como unidad de medida la cantidad de personas que entraban en los anfiteatros. Hipódamo cristaliza el logos en el trazado urbano de Tales de Mileto. Este es el origen de la mayoría de las ciudades actuales. La racionalidad matemática se plasma en geometrías precisas que dan mayor control a la ciudad tanto de los extranjeros como de los propios ciudadanos. La división del mito y la razón se refleja en la división entre polis, el centro de la vida griega, y la acrópolis, la parte más alta donde habitan los dioses y donde aparecen la mayoría de las estatuas. En concordancia con la regularidad del trazado -reflejo de la verdad natural- aparecen figuras que enaltecen las proporciones humanas y transmiten las virtudes del cuerpo como un producto de la naturaleza. Las estatuas del período clásico griego muestran las hazañas deportivas de las que es capaz el ciudadano, y establecen patrones de conducta ideales que van mas allá incluso que una una publicidad de lencería. Las estatuas griegas no sólo mostraban el cuerpo ideal como un aspiracional morfológico sino que lo hacían como una manifestación del logos: la perfección formal estaba asociada a una conducta moral. El icono que mejor ilustra esto es el pene de las figuras. La lujuria no era parte de la racionalidad del logos expresada en los cuerpos sino producto de la experiencia sensible.

Durante el período de conquista y colonización de América las estatuas eran importantes tanto por su significado como icono como por su ubicación dentro de la trama urbana. Para los conquistadores, América era un espacio plagado de oro y plata, de riquezas sin límite para explotar y saquear, de hombres que esclavizar. “Aunque la espada y la cruz fueron clavadas al mismo tiempo en la tierra americana, la espada requería de la cruz para justificar” Fernando Mires. El cristianismo era el fundamento de la vida moral que alejaba a los reinos de la oscuridad medieval y la aristocracia representaba el valor, la lealtad y el respeto a la tradición. Se concebía el progreso social como algo continuo, reñido con la improvisación. Acá se puede ver la continuidad con la visión racional del logos griego y cómo se van sentando bases para el racionalismo occidental. Al no compartir esta visión del mundo con los nativos, los conquistadores los catalogaban como salvajes impuros . “Los indios son como asnos, aboba-dos, alocados, insensatos” fray Tomás Ortiz. En este contexto es que se percibían como legítimas las atrocidades cometidas durante el período de “colonización” y “pacificación”. Acá podemos ver dos situaciones de dominación que tienen que ver con las preexistencias. Una en zonas de tribus nómadas, como es el caso de Argentina, y otra donde había imperios con ciudades desarrolladas, como es el caso de Perú. En ambas las acciones se centraban en racionalizar el caos.

Donde no había preexistencias se configuraba un trazado en forma de damero (heredado de las lógicas de Tales de Mileto) y, como hacían los romanos, colocaban los elementos más importantes en el centro. Así aparecía una plaza central con la iglesia y el cabildo, los dos ejes de dominación. En estas instituciones aparecen los bustos e imágenes sacras que, junto con la rigurosidad del trazado, buscan mostrar el poderío sin necesidad de usar la palabra.

En cambio, donde sí existian asentamientos con un mayor grado de desarrollo en terminos de civilización, la lógica no iba tan de la mano de la “tabula raza” sino que se optaba por la sustitución de elementos. Como caso testigo podemos usar a Cusco. El pueblo inca fue sometido a la sustitución de partes de su trama urbana por las instituciones de poder y sus imágenes locales por las importadas. La superposición cultural fue tan aplastante que incluso se destruyeron viviendas sobre las que se izaron nuevos muros blancos, duros y racionales sobre las piedras incas: así se aseguraban de que el mensaje podría ser interpretado sin necesidad del habla. La estatua cobró valor por su mensaje como icono.

La nación política fue reconstruida a partir del Estado francés del Antiguo Régimen. Y fue el resultado del proceso de holización política que se inició en la Revolución Francesa que transformó el Antiguo Régimen en una Nación republicana. En el nacimiento de las naciones modernas se buscaba generar un relato, un origen mitológico que enalteciera a su pueblo y marcara sus aspiraciones. Para dejar claro un rumbo se remite a distintos períodos de la historia. Para la justicia se usan construcciones y figuras romanas, para el congreso griegas, para los teatros las barrocas. Esto en arquitectura se conoce como “neo” o “revivals”. Para terminar de conformar el sentimiento de nacionalismo se incorporan figuras e insignias como hitos dominando las plazas, rotondas y remates institucionales. No sólo es importante hablarle a todos sino que también es necesario marcar para qué es cada lugar y quiénes pueden entrar. Los rumbos de la nación son excluyentes de quien no puede servirle. Hay una cierta similitud con el período clásico también en la distinción entre ciudadanos y comienza a dislumbrarse la mirada mecanicista del positivismo moderno. Desde la creación de los estados Nación hasta la actualidad las estatuas como símbolo no variaron mucho. La modernidad refinó las piezas para hacerlas más universales y transmitir la pureza de los ideales de la incipiente globalización y del desarrollo industrial.

Esta mirada retrospectiva nos sirve para unir posiciones sobre el origen de las estatuas. Fueron creadas como dispositivos de comunicación rígidos y autoritarios, concebidas bajo las luces de cambiantes nociones de progreso. Pero hoy en día, tal como nombré con todo el temita de las palomas, las estatuas chocan desde su concepción con el momento de deconstrucción en el que vivimos.

Las palomas vamos y venimos, migramos y creamos nuestros nidos con las cosas de nuestro entorno. Hoy nuestro nido esta echo con información muy variada, desde las ramitas de los postulados de Derrida hasta las revoluciones feministas y unas queer muy coloridas. La búsqueda de una verdad ideal superior se vió reemplazada por la constrante crítica y la deconstrucción como una forma de conocimiento. Armamos y desarmamos los nidos, bueno sólo el resto de las palomas, las de doble cabeza de espíritu aguilezco no, cuando se les está cayendo se acomodan como pueden.

Entonces ¿las tiramos o qué?

Esa pregunta quizás no encuentre respuesta por ahora, pero podemos aproximarnos a un espectro. El eje de la discusión radica en entender a las estatuas como parte importante del espacio público y, como tal, es imprescindible verlas como nuestras. Desde la aparición del capitalismo el espacio público perdió su fuerza para pasar a ser el negativo del privado, vías orquestadas por la máquina. Hoy pensar el espacio público es un acto revolucionario e intervenirlo un crimen. Aquello que está ahí es de todes, es un constructo de nuestra sociedad y producto de nuestros esfuerzos. Es nuestro derecho y responsabilidad hacer que responda a nuestros anhelos y que sea un lugar democrático que no repela las minorías. Repensar el espacio público desde esta mirada es entender que la democracia se construye con concepto y materia. El acto es tan importante como el espacio que resulta de el. Los problemas de la sociedad deben plasmarse y las minorías tienen la potestad de hacerse oir allí. Para poner un caso concreto, la caída del muro de Berlín fue tan importante como acontecimiento como por su resultado en términos de espacio público. Los pedazos de muro y su traza se mantuvieron y resignificaron a modo de un museo que refuerza la memoria colectiva. Quizás con esto nos acercamos a definir un espectro. Las estatuas deben ser intervenidas, pero quitarlas quizás borre la lucha que la derribó. Creo que con esto toma trascendencia la idea de Banksy de reinterpretar la estatua de Edward Colston para convertirla en una obra de arte.

Si nos ponemos rigurosos con los tres ejes de análisis que nombramos podemos decir que cumplen con nuestro paradigma de progreso social. Su intención es retratar las luchas contra el racismo, la xenofobia y los abusos policiales. Su ubicación urbana tiene que ver directamente con el lugar del hecho. Y el icono se compone por la adhesión de las figuras que representan a los manifestantes, otra vez, como una foto del acontecimiento.

Debemos ver las estatuas como lo hizo Banksy, como un lienzo, y repensarlas como espacios para el análisis y la crítica social. Debemos verlas como parte de nuestro espacio y ser sus autores, posarnos sobre ellas.

Seamos como el resto de las palomas.

 


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