#1 A los perros perdedores

[Cartas de amor. Idiota. Tienes un email. Los puentes de madison. Amor. Pixies. Bowie. Heterosexualidad. Tinder]

 

Un día nos propusimos escribir cartas de amor, esta es la número 1.
NEC

Autora: María José Fontao (@jofontao)
Ilustración: Julieta Gutnisky (@jlgt )

 

Querido idiota:

Estar sola es una cagada. No me gusta. Me asfixia no sostener nada, que nadie me espere al otro lado de la vereda. Nos invitemos a pasear, a tomar un café, algo. Pasear es tan lindo cuando es de a dos, quiero decir cuando hay alguien a quien señalar con la punta del dedo cosas del mundo: un perro, por ejemplo, y reír mientras sostenes una mano, una nuca, mientras te atreves con astucia a llevarme por la cadera firmemente por el medio de la calle. 

Imbécil, si el amor es real -como lo narran en las películas que vimos y nos encantan (Tienes un e-mail y Los puentes de Madison)- puede ser que sea cierto que me encuentro profundamente intrigada por conocerte: estoy enamorada de antemano, ya cree la narrativa sobre la que estoy escrita. Es posible preocuparse por alguien que no conoces pero presentís cercano como la corteza de un árbol. O el amor puede hacer semejante barbaridad o estoy loca. Puedo nombrarte con la mente y hacerte aparecer en nombre de la emoción. Por el momento es suficiente.

Qué es un recuerdo, sino una narración más, algo que ahora mi mente oculta y que quizás pueda dañar mi vida como la conozco. ¿Qué es un recuerdo, querido idiota? ¿Son la razón por la que busco que los varones me manden y sean más grandes y me maltraten? Puedo hablar de las cosas, puedo tomar un cuchillo y dejarlas destripadas sobre la mesa, como dijiste, destilando hedor y chorritos de sangre, sólo para moverlas, tirarlas al suelo con el brazo y preguntarte cómo está el clima con total liviandad. Lo grave nunca se me presentó como demasiado grave, será porque mi cuerpo sólo es una herida y aprendió a vivir desde la hendidura. Soy yo, cercana/cerrada como la corteza de un árbol al que le pegaron un par de hachazos. Estoy sola parada en la ruta siendo comida por bichitos. Pero también soy un árbol estancado en el dolor. Siempre pensé que los varones eran los que se quedaban parados contra una columna en el bar viendo como las chicas bailan, pero ese varón soy yo. Yo estaqueada en la columna de un bar viendo cómo todo se derrumba, cómo mi mente lo derrumba. Soy un árbol de cara a un sendero bifurcado: dolor y sufrimiento no son sinónimos. Pero a veces lo son, idiota. Hay momentos en los que no se toma una decisión frente a la encrucijada. Uno se queda parado al borde, en el vértice. Porque a veces es más fácil tener un trío que una relación monogámica, casarse con una emoción es eso: un montón, y si algo aprendí hasta el momento es que yo sólo me caso con el arte, o la idea del arte que tengo. Casarme con una emoción es un montón, prefiero jugar con las dos como juego con los chicos de Tinder mientras les oculto mi verdadera identidad, mientras vos te escabullís entre ellos y no me mostras tu cara. 

Muchas veces pienso que ser librera no sirve para nada, otras me relajo y creo que mi oficio es noble: hago un bien a la humanidad ayudando a los lectores a distinguir lo que quieren leer de lo que el mercado les dice que lean. Salir y entrar, entrar y salir. Salir y entrar de la librería es todo lo que hago. Entrar y salir. Discutir sobre la izquierda y la derecha sin pensar qué pasa en medio. Entran y salen como los hombres de mi vida, como los libros de mi mesa de luz. ¿Cuánto falta para que entres? ¿Está mal tener miedo de que salgas? 

Virginia es mi mejor amiga. Es parte de mi cuerpo. Si ella sangra, yo sangro, si ella llora, yo lloro, si ella se enamora yo me enamoro de ese amor y lo quiero cuidar como a un cachorrito recién abandonado. Las amigas son eso: partes del cuerpo que palpitan como extremidades mutantes que andan por fuera buscando sus propios deseos por su propia voluntad. Yo secundo la voluntad de Vir, que se haga en la tierra aquello que ella piensa como ella quiera, yo la secundo. 

Men are all the same, es la única frase que recuerdo del letárgico curso de inglés que hice en una academia de barrio jardín. Men are all the same -qué fatal-. Me di cuenta de que estoy condenada a buscarte en la forma de un varón: ya acepté mi heterosexualidad

Hace mucho frío para tirarme al suelo a llorar desnuda como dice esa canción del 2000. Desear siempre es algo distante y agonizante, más ahora. Me pregunto si nos vamos a encontrar, y a medida que avanza el tiempo yo descarto los lugares a los que no quiero ir. Se que no vas a entrar a la librería. Quizás sí. Pero vos no sos la clase de chico que se deja atender. Ingresás, ves si encontras lo que buscas y no me hablas, como debe ser. Siempre creí que uno se topa con el objeto de deseo y no discurre hacia él en su búsqueda. A veces pienso que ser tonta haría que las cosas fueran más fáciles, pero no, yo soy compleja como la corteza de un árbol herido por el tiempo. Ojala fuese estúpida y no me preocuparan cosas como el vacío que existe entre las palabras y las cosas, la extensión del universo, la complejidad que se encierra crípticamente en el lenguaje musical o destruir mi heterosexualidad en partículas diminutas para dejar de enamorarme de la idea estúpida y romántica que tengo de los varones. 

Ojalá vistas borcegos. Vos sos un hombre sensible, fanático de los Pixies como Bowie. En mi mente vive tu imagen transfigurada en el deseo de que aparezcas, atravieses el umbral, toques con decisión la puerta de mi cuerpo. ¿Ocupa tu mente la poesía? ¿Me vas a poder enseñar sobre lenguaje musical? Quiero aprender a cantar. No quiero saber nada con los Beatles, ni que aparezcas con tu guitarra imitando a los chicos que tocan la guitarra de verdad. La nueva generación murió el día en que fue entregada a las masas. Por favor, emergé del underground cordobés, de la última llamita que queda, animate a tener una banda que no me de vergüenza. 

Los días pasan y estoy estancada en tu imagen dislocada. ¿Cuánto falta para que el futuro se aproxime engullendo el presente? Me pregunto mientras el feminismo sigue cayendo en charlas banales y siendo tragado por el capitalismo. ¿Izquierda o derecha? ¿Dónde queda el camino dorado? ¿Dónde está esa vereda? ¿Te molestara que sea directa y quiera pasar como una estampida para estamparme contra tus labios en la primera cita? No puedo conmigo, es lo que siempre hago. Ahuyentar a los varones con la boca. 

Paso fotos en Tinder de gente que parece no existir, paso fotos de fantasmas. Yo estoy ahí, ¿Soy real? ¿Vos existis? El mundo se me afloja entre los dedos. Idiota, esta carta es una carta de amor. En realidad ya nos conocemos. Si estás al otro lado de la pantalla leyendo hablame, yo estoy acá, esperando ayudarte con los temas de tus canciones, esperando que me pases a buscar en todas las veredas con tu perra. Quiero ir al parque el domingo, te espero ahí. 

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