Reyes: Timothee Chalamet vs Kirsten Dunst

[Reyes. The king. David Michôd. Timothee Chalamet. Marie Antoinette. Sofía Coppola. Enrique V. Hal.  William Shakespeare.  Kirsten Dunst. Familia. Iglesia. Francia. Inglaterra]

por Abril Fernández

The King Marie

Entre The King (2019) de David Michôd y Marie Antoinette (2006) de Sofia Coppola ocurre un diálogo muy bajito y encantador. Arranca en la primera escena de ambos films, donde un plano medio cerrado presenta a su protagonista de una forma bastante contemporánea: babeando, durmiendo y despertando de mal humor. Ella, María Antonieta, está a punto de partir hacia su casamiento, a otro país, con alguien que no vio nunca. Tiene catorce años. Él, Enrique V -o Hal– tiene una tremenda resaca, está peleado con su padre por lo que vive en cualquier parte, y parece que su amigo anduvo a las piñas fuerte así que tiene que curarlo. Tiene veinticinco años.

También brotan, por acá y por allá, escenas confusas. En un descuido parece que la Reina va mostrando algo de su ¿celu? a sus compañeras de viaje… o bien Hal parece andar caminando con las manitos en los bolsillos del jean. Más allá de algún easter egg, Coppola primero y Michôd después, parecen burlarse de esa atención satélite, dispersa y poco dada a la concentración con la que terminamos viendo pelis.

Así te enganchan, viste, hasta que Marie Antoinette termina teniendo menos diálogos de lo que creías y The King se diluye de a poco en el amor romántico. ¿Vale la pena verlas? Absolutamente.

Hablemos de rigor histórico – o no

Sofia Coppola empezó a escribir el guion de Marie Antoinette basándose en una biografía de la reina escrita por Evelyne Lever, una autora francesa. Aunque adquirió los derechos de esta obra, finalmente terminó basándose en otra biografía, escrita por la inglesa Lady Antonia Fraser. Coppola se apartó desde un primer momento de la biografía más conocida de María Antonieta, la del escritor austríaco Stefan Zweig, por considerarla demasiado estricta. De hecho, Coppola parece decidida a mostrar otra imagen de la Reina, ponerla bien en contexto, ir más allá de la efeméride histórica exacta y de la pose anti-monarquía. Y para esto, según dicen, el libro de Lady Antonia era el indicado, lleno de detalles sobre el día a día de Versalles pasados por alto en varios análisis de la época.

Mientras tanto, el guion de David Michôd, escrito junto a su amigazo y actor Joel Edgerton (Falstaff en el film), se basa en un grupito de obras de William Shakespeare, las Henríadas. El perfil fiestero y rebelde del rey parece haber sido idea de Shakespeare, no de Michôd; según dicen, esto no era tan así. El rey no habría andado de joda sino liberando batallas por Irlanda, lejos de su padre por haber tenido diferencias con él. Las pocas ganas de ser monarca parecen basarse en que la suya no era sangre real, sino que su padre mató al rey y lo reemplazó. Así eran las cosas allá por el 1400 (vale la pena aclarar que entre la época de esta peli y la de Coppola pasan unos cuatrocientos años).

A diferencia de María Antonieta, Enrique V gozó siempre de buena fama. A pesar de haberse puesto un poco sanguinario y vengativo hacia el final de su vida, murió antes de llegar a ser odiado. Michôd no tiene mucho para agregar, más que pulir el habla antigua para que la peli sea una que entendamos todos. Su protagonista no necesita ser reivindicado. En cambio, Coppola (quizás inspirada por Lady Antonia) se propone presentar a María Antonieta bajo el cristal de su absurdo y ceremonioso día a día, para mostrarnos que el margen de acción de esta chica era nulo. No tenía control sobre absolutamente nada, mucho menos sobre su reputación.

Antes que nada

Si hablamos de reyes, reinas y los puteríos de Europa, no hay que olvidarse de la Iglesia. En Maríe Antoinette no se le da mucha relevancia, será porque la Reina misma no tiene poder de decisión. Igual Sofía Coppola le hace justicia a esa permanente demostración de poder que supo ser la fe católica y entonces, cuando llega el momento de su boda, ¡los curas compiten en realness con la mismísima Reina! En esta escena matrimonial las pilchas y los movimientos de los sacerdotes son tan espléndidos que María Antonieta queda como una amateur. Con el misterio y la pompa que la caracterizan, la Iglesia parece recordarle a los recién casados lo insignificantes que son.

En la época de Enrique V, en cambio, el catolicismo manejaba otras estrategias menos sutiles. Su participación en el gobierno era directa, así que el protagonista se las tiene que ver con los sacerdotes bien de cerca. De hecho, en la escena donde Enrique V es ungido, la cámara enfoca en contrapicado, Chalamet está en cueros, arrodillado, los curas lo rodean y la secuencia parece más intimidatoria que íntima. Al disponer del cuerpo mismo del monarca, el efecto es aún más marcado que en Maríe Antoinette: los asuntos reales son, antes que nada, asuntos de la Iglesia.

Vienen con alegría, Señor

En el otro extremo del arco social de ambos films aparece el pueblo. Ese pueblo que vive en la incertidumbre medieval de los enfrentamientos permanentes y la configuración de los reinados es, en The King, una ficción de la que Enrique V se siente parte. A ver, tenemos un joven que antes de ser monarca entrenó en campos de batalla, frecuentó tabernas y caminó las calles mugrosas sin drama; no parece haber persona más idónea para el asunto. Pero el poder funciona de maneras que el joven Enrique V desconoce. Con sus desaciertos y todo, años después, se convierte en el sujeto favorito de las fanfics de Shakespeare. ¿Cómo no enamorarse de este anti-rey?

El pueblo, en el caso de María Antonieta, es otro tipo de pueblo. Uno que ya atravesó varios años de intrigas reales, alianzas, idas y venidas y que, en esa época, ya tiene lista una gran revolución. Ella pasó de un encierro a otro; en el medio, apenas si tuvo tiempo de leer algo de Rousseau e intentar su propia lavada de cara de las costumbres cortesanas. En el Petit Trianon, la residencia que Luis XVI le regala, María Antonieta pretende huir de las exigencias protocolares y del exceso de las fiestas de Versalles. Pero el pueblo nunca conocerá este lado suyo. En cambio, anticipándose a los haters y a los tabloides, su vida será atacada mediante folletines y libelos que traen caricaturas subidas de tono acerca de ella y otras cortesanas. Cada uno de sus intentos de renovar costumbres será ridiculizado por otrxs miembrxs de la corte. ¿Cómo no odiar a esta reina privilegiada?

Mi familia es un dibujo

Es gracioso porque en un punto, a Enrique V le dicen “la familia nos consume” y recién ahí parece entender que hay decisiones que escapan a su control. Esto ocurre pasada la mitad del film. A María Antonieta, en cambio, le toca dejar absolutamente todo atrás en el momento en que llega a Francia durante los primeros minutos de la peli. Aparece ya consumida por su nueva familia.

Aunque se trata de dos films con estilos muy distintos (David Michôd crea unos ambientes full masculinos, medio a lo Guy Ritchie; Sofia Coppola es la reina del cine sáfico [1] y de la generación sónica de los dosmiles), se puede decir que tienen un punto en común: la elección de sus protagonistas. Kirsten Dunst y Timothée Chalamet son un imán de audiencia. Con estos combos, la realeza puede ser verosímil y también interesante.


[1] Por Safo,  una divinidad a la que se la suele relacionar con lo femenino/ torteril y es un término muy tumblr

 

 

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