Siempre la misma fantasía: Miami

[Miami. Argentina. Menem. Estados Unidos. Fantasía. Jet set. Showmatch. Marcelo Tinelli.  Louta. Duk., Lali. Nicki Nicole. Tini. Bizzarap. Santi Maratea. Influencers. Nueva generación]

Tras otro día agotador, Alberto Fernandez se dirige a la Quinta de Olivos para completar su jornada laboral. Bien es sabido que el primer precarizado es el presidente. La devaluación eterna de nuestra moneda deja ver que la ecuación entre esfuerzo y remuneración es muy desfavorable para el mandatario y además sufre una total falta de límites entre el trabajo y su vida personal. Apenas llega, busca saludar a su pareja, Fabiola, pero el encuentro es frío y triste. Un asesor lo espera con una larga lista de temas postergados que le tocan la puerta con urgencia, junto a los rumores palaciegos del día que debe conocer. No son buenos los rumores. Casi todos ellos hacen referencia a las dificultades que tiene para tomar las riendas de un país descontrolado por la crisis económica y la pandemia. No hay buenas noticias y todo está por empeorar. Un llamado de última hora informa lo más doloroso: una tragedia en Miami, el paraíso mental de todo un país. El glorioso pueblo argentino no resiste un golpe tan duro

por Luca Miani (@lucamiani)

El 24 de junio de 2021 un condominio colapsó en la ciudad argentina de Miami -nuestra segunda ciudad autónoma-. El edificio que aparentemente tendría 40 años de antigüedad era hogar de varios jubilados canadienses que habían decidido pasar el resto de su vida ociosa en el cálido clima de este paraíso multicultural. Atención: habría argentinos -¿cómo no?, sí nos pertenece- presentes. Inmediatamente todos los medios nacionales abandonaron cualquier noticia en desarrollo para abordar los detalles pormenorizados de este siniestro. Mientras que en el resto de las 23 provincias del país la pandemia del Covid 19 sigue reportando alrededor de 25.000 casos y una constante de 600 muertes, ocurre la desaparición de una menor de edad, y se aprueba el Cupo Laboral Trans y Travesti en el Congreso Nacional, los noticieros de todo pelaje político se comunican con sus corresponsales -el primer argentino que atiende el teléfono desesperado por contarle al mundo que vive el gran sueño- para dar la cobertura más completa posible de esta tragedia nacional.  A las 9 am habla la Alcaldesa, a las 10, el Gobernador (y le pide a Fernández fondos para la reconstrucción) y a las 11 nos enteramos que Nico Vazquez y Gimena Accardi se salvaron ¡de milagro! del desastre. Están sanos y salvos pero ella habría cabeceado una palmera en el escape, provocándole un chichón que debió ser revisado. La pobreza, la inflación, las conquistas colectivas, el covid: pueden esperar. Todos somos Gimena ¿no?. ¿Qué carajos nos pasa con Miami?

Ciudad de revolucionarios y contrarevolucionarios

Cabe aclarar que Miaaameeee, como el interés desmedido por la principal ciudad del Estado de Florida, no es un fenómeno estrictamente argentino. De hecho, haciendo un poco de historia podemos darnos cuenta de que toda la región del sudeste norteamericano tiene una fuerte influencia latina en su constitución. Influencia latina que se materializa en la presencia colonial del Imperio Español. Hacia mediados del Siglo XX, Miami fue el escape de miles de cubanos que se oponían a la Revolución: la península se encuentra a poco menos de 400 km de la isla de Cuba. Desde allí se montaron operaciones militares, políticas y de inteligencia en contra del régimen Castrista. Algo así como el muro de Game of Thrones al sur, donde se estableció la defensa más física contra la “amenaza comunista”. Pero ese muro no es expulsivo, al contrario, tiene una gran puerta abierta que funcionó como llamamiento para las clases medias acomodadas del resto de los países latinos por varias razones, no solamente ideológicas. Este bagaje que mencioné antes hizo que la ciudad de Miami sea la ciudad con mayor concentración de habitantes en los Estados Unidos que hablan español. Este dato es clave para estos sectores medios que abrazan la máxima de que el suelo americano es la tierra de oportunidades donde cualquiera puede ser rico. No todos, cualquiera. En Miami hay un mercado, hay una infraestructura, “un clima de negocios” para esos sectores. 

En los años 90, un peronista riojano que se caminó todo el país y ganó una interna partidaria inédita llevó a cabo, de la mano de un economista liberal, una de las mayores reformas estatales de la historia de nuestro país. Será difícil de admitir para algunos, pero el menemismo fue eso, una revolución. Económica y cultural. La convertibilidad, una medida monetaria que igualó nuestra moneda a la moneda norteamericana, fue la condición de posibilidad para que un sector de nuestra sociedad pueda hacer realidad las fantasías aspiracionales más alocadas aprehendidas a pura televisión por cable y comerciales internacionales. De repente la pizza con champagne, la Ferrari Testarossa, el récord de velocidad CABA – Mar del Plata del presidente, las cirugías estéticas, y las motos de agua fueron una realidad palpable. Una Argentina donde todo era posible, pero hasta el hastío. Las distancias se acortaron. Dos vuelos diarios Buenos Aires – Miami. Como consecuencia, la constitución de un jet-set lisérgico y unos nuevos ricos muy distantes culturalmente de las “1000 familias” de la oligarquía nacional. Lo que no se es, se puede hacer, se puede crear o parecer al menos.  Disneylandia como metáfora del país.

(Querida persona que está leyendo: en este punto usted habrá notado que el tono ensayístico devino en oraciones cortas con poca pretensión argumentativa. Pero sepa que el motivo es acercarnos espiritualmente a un fenómeno al cual me cuesta definir -por incapacidad sobre todo- y porque creo que la mejor manera de acceder a él es mediante el ejemplo. Usted sabe que en definitiva lo que quiero retratar es al Oso Arturo dándole tres alfajores Turimar en la boca a Tinelli. Sublime. No hay otra manera de definir lo tilingo. Y allí Miami, como estado en la mente. Tierra de excesos permitidos. Igual, después de todo, ¿Qué es lo normal cerca de estar en el fin de la historia?(El Shopping – Miami, Dargelos (1999) )

Ahora bien, la contrapartida de este modelo fue la profundización de desigualdades que al día de hoy se han sedimentado en pobreza estructural. Nuestro karma.  En 1999 la decadencia implícita del modelo se hacía sentir y Babasónicos cantaba “todo está en crisis bajo el cielo de piscis” en un disco impresionante que representó a la perfección que Miami no es un lugar en el extrajero, que está cerca,  que es su geografía en nosotros. Aparecen las expresiones contraculturales que anunciaban, casi como profecía autocumplida, que se venía el estallido. Falta mucho por reflexionar, por desenredar, de aquel momento. Me animo a hacer dos oraciones al respecto: a nivel político los 90 estallaron, aprendimos a decir que los odiábamos, que no lo votamos, pero se nos grabó a fuego en nuestro imaginario; ahora bien, respecto a la contracultura, hubo diferentes caminos, pero no podríamos negar que hubo un sector bastante grande que elaboró un gesto oficializante del “hay que bancar”. En otro momento de mi vida hubiese sido más entusiasta en este pasaje, pero ya no me queda carretel para hacerlo. Los historiadores no me dejarán mentir. Las continuidades están. “Es más complejo y son procesos”. ¿Era así el truquito, no? 

Como tragedia y como farsa

Los últimos años han sido movilizantes. Hay expresiones político-culturales que nos han enseñado mucho y que han desarticulado algunos discursos. No es poco común que el cine, la televisión, la música, ni hablar de otras formas menos populares de ejercer el acto creativo se hayan hecho eco de estas reivindicaciones. Sin embargo Rial es feminista y no le alcanzó y ahora Tinelli solamente acosa bailarines paraguayos denigrandolos en camara. Ya dejo de cortar polleras en vivo. Tampoco le alcanza. El rating le pasa factura propinándole golpes de muerte en cada emisión con un tiramisú gourmet como arma. ¿Vieron la apertura de Showmatch de este año? Los 90 ocurren dos veces: la primera vez como tragedia y la segunda como una miserable farsa. Sin el Oso Arturo no es lo mismo. (Miren lo que acabo de encontrar!!!: El Oso Arturo se fue del país y vende dulce de leche y otros productos en Miami, nada como la cruda realidad reforzando tu punto de vista). A pesar del flagrante fracaso de recurrir a la nostalgia de aquella década, si algo nos demuestra de manera afirmativa la decadencia del programa televisivo más importante de los últimos 30 años en la Argentina es que la escena de la farándula, de los artistas de exposición cotidiana, de nuestros famosos, es que se avecina un profundo cambio generacional. Y a pesar de los intentos por deglutirlos, de llevar a la pantalla chica a las personalidades que vienen de las pantallas aún más chicas de nuestros teléfonos, la cosa no arranca. Aquel que tiene capaz un millón de seguidores, hace dulce en su nicho, pero ante la marquesina televisiva sucumben cuando quedan expuestos al resto de los públicos que ignoran totalmente que puede haber cientos de personas con millones de seguidores y aun así no conocerse entre sí. Asistimos a un reacomodamiento tanto de formatos como de valores y sobre todo de nombres. Las Medias Silvana ya no quieren ser usadas por Susana Gimenez, quieren estar las piernas de Tini o Lali. Frente a este fenómeno hay un desmesurado optimismo, debo decir. Hemos sido testigos de una catarata de festejos para algunos de estos nuevos referentes que están construyendo nuevos circuitos, y vaya que es interesante. Muchas veces con experiencias importantísimas de autogestión, financiamientos colectivos, construcción de comunidades, colaboraciones horizontales y nuevas poéticas. Cabe mencionar también que a nivel “industria” se refuerza un circuito hispanohablante que está superando incluso a las viejas glorias del boom de la globalización noventera. Buenos Aires, Madrid, Miami como triángulo latinizante de la cultura occidental. Sin embargo parece que la fantasía es la misma. Y el problema es que las fantasías importan, y mucho. Performan. El jet-set que nos toca como generación compuesto por estrellas de Instagram, traperos, youtubers, cantantes pop y habitantes de la república de Palermo Soho está muy lejos de romper con Miami, posiblemente por las condiciones de producción que mencione antes. Un poquito también, este último tiempo, la segunda ciudad autónoma sumó más bondades: la parcial erradicación del Covid-19. No voy a profundizar en esto porque creo que abre una segunda vertiente de reflexiones en clave ética respecto a la juventud que posiblemente en un futuro intente articular. Entonces, me he respondido solo a mi indignación. Jóvenes como yo, personas que hemos vivido cosas medianamente parecidas, parecemos estar condenados a seguir creyendo que pegarla es tener un departamento con vista a South Beach. Las cosas son así. La “industria” te empuja a ello. Bueno, me niego. No me parece. 30 años de las mismas expectativas debería ser suficiente. Nos pido como generación que rompamos eso. Si los invitan a una Bresh en Miaaaameeee no vayan. Resistan.

Ahora hablando en serio. Debemos exigir más, un poco más al menos, a este star system con sus Louta, Duki, Lali, Nicki Nicole, Tini, Bizzarap, el Cáritas humano Santi Maratea, que hace un año tal vez nos emocionaba con las experiencias que antes he mencionado, con compromiso social y político, con algunas reivindicaciones que, como generación, reconocemos son claves para pensar un futuro distinto y que ahora nos retratan la full Miami Experience en cada Story de Instagram. No soy ingenuo, no todo ese compromiso es real, pero sí constituye, por derrame, un sentido común donde no entran los Riales ni los Tinellis. Y no es un ataque directo a ellos, sino a la idiosincrasia que han representado consciente o inconscientemente. Todos llevamos a Miami dentro, pero para un futuro distinto, necesitamos una fantasía distinta. Doy un pequeño ejemplo: en 1983, Charly García fue en busca de nuevos sonidos, recursos de la “industria” para componer un álbum que pudiera narrar la salida de la peor tragedia que vivimos los argentinos, el golpe cívico-militar de 1976. Ese álbum fue Clicks Modernos y fue grabado en Nueva York. Ese cambio de aire dio posibilidad a que tengamos una de las obras claves de nuestra cultura. ¿No nos merecemos nosotros un cambio de aire? Cierro con la misma hipótesis de los Babasonicos. Miami está demasiado cerca.

 


Pequeño epílogo

Querida persona que lee: 

Usted bien puede pensar que soy un resentido. Estará en lo correcto. Toda mi vida, por llevar un nombre un poquito raro (Luca sin s) me ha molestado profundamente que me cambien lo cambien. En este caso la variante Lucas me ha perseguido siempre. Sin embargo no hay nada que me exaspere más que me cambien el apellido, que no es difícil, pero que debo admitir que en una lectura rápida o en una escucha sin atención puede parecer MIAMI, cuando en realidad es MIANI, con N

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